13 dic. 2008

Restos

Madrugada cerrada. En la habitación se percibe una respiración ajena, casi densa y pesada. Hace un poco de calor pero ella se despierta ahogada. El aire acondicionado respira frescura pero no alcanza.
Apenas despierta se siente ahogada. Un peso le aplasta el alma, la espalda y el sueño y es entonces cuando percibe el abrazo, ese brazo de amor gigante que horas antes le explotó el deseo y minutos después le aseguro el sueño. Como si fuera diminuta e inocente. Como estar a salvo de nada. Horas antes la había amansado y ahora la ahogaba.
A su lado un amador gigante soñaba un sueño impasible y mentiroso y le dejaba en la almohada rastros de desidia disfrazada.
Intentó moverse. Lo hizo lento para no despertarlo, dejando vacío un hueco en la cama. El, a falta de su cuerpo abrazó a la almohada.
Todavía era de noche cuando salió de la cama. Abrió la puerta de la habitación, sabiendo que realidad la esperaba. Acostumbrada a juntar sobras de nada salió a enfrentar al resto de la casa.
En el comedor, el perro la miraba triste y el desorden era mas del que ella esperaba. Le giraba el mundo, le pesaba el alma. No entendía como puede ser capaz de invadirse tanto a si misma.
Y entonces los restos burlones de otra noche inventada. De esas que deberían haber dejado de ser hace tiempo.
En el piso, al costado del sillón, una botella de vino a medio vaciar se acaloraba, desde el cenicero los cadáveres de mil cigarrillos la burlaban. La ropa apilonada, mezclando encajes y hombría. Las agujas de un taco resistían contra el suelo y el látex de un amor descuidado se revolcaba entre orgasmos muertos. Los restos de la explosión. Los símbolos de sus palabras no dichas. El amor no hecho. El cuerpo doliente de gozo. La cabeza iba estallarle. Ella sabía que era mentira, que mientras fuera de noche podría ignorar aquellos rastros de error repetido.
Se acercó entonces al espejo del baño y vio al maquillaje que horas antes la había hecho princesa, transformarse en sapos negros que escapaban al pozo de su alma.
Empapó su cara con agua para ver si podía limpiarse.
Limpiarse el maquillaje de reina y el silencio de esclava.
Lavarse el miedo a que llegue la mañana.
La desgana de volver a la cama.
Quiso arrancarse el olor a coco y a sexo de la piel, el deseo básico del cuerpo y la mudez permanente de la voz de la conciencia.
Por la ventana apenas entreabierta se coló una mínima luz. Asesina de noches equivocadas, la mañana con cara de mala muerte se acercaba. Ella entonces sintió terror, no quería enfrentar el cadáver de la pasión que había quedado diseminada. No quería que con la primera luz todo aquello fuera simplemente un resto de nada. Corrió entonces a la cama.
Él seguía abrazando a la almohada, arropando sus mentiras entre las sábanas. Semi desnuda y aterrada volvió a acostarse rozando gélida su espalada. Entonces él se estremeció, balbuceó algo sobre la hermosura y volvió a abrazarla.
Ella se acurrucó un poco asqueada. Sabía que posiblemente amanecería dormida, pero ahogada y decidió negociar con la amenazante luz de la mañana.
A cambio de unos instantes más de noche y mentira, le prometió al día entregarle su alma. Y enfrentarse más tarde, a los restos macabros de otra historia que tenía que ser enterrada.




4 dic. 2008

Renuncio

Las tardes de jueves parecen amanecer con entierro.
Y este jueves viene también de renuncia. Funesta y lapidaria.
Y esta adicta a los puntos suspensivos viene esta vez, otra vez, a renunciar.
Renuncio a historias catalepticas que arañan el olvido tratando de resucitar.
Fantasmas ya exorcisados que desentierran la duda.
Renuncio, a este trabajo pesado, lúgubre y gris que es la posibilidad del quizás.
No es que seas vos.
Soy yo, que acobardada por tanta ausencia, no tengo espíritu para probar.
Esperar lleva mucho tiempo, avanzar implica mucha fe. Y ya perdí mucho de los dos.
Y nada puede ser simple. Este amor de juguete y amaneceres azules no me deja respirar.
No debería ser tan difícil, ni yo tan cobarde, ni vos tan ausente. Ni esta historia debería estar queriendo arrancar. Estamos rotos desde antes de aquella noche de carnaval.
El jueves pasado venias cargando una muerte.
El jueves de hoy yo te dejo de respirar.
Quizás me quieras un poco y difícil.
Seguro yo quiero brillar.
Y los fantasmas de tanto purgar se hacen grises y las historias de tanto morirse ya no resucitan y las cobardes de tanto asustarse se agotan. Y los insomnios de tanto sueño se duermen.
Y yo no puedo.
Renuncio a respiradores artificiales para el alma.
Renuncio a respuestas que llegan tarde y vacías.
No supe sanar, es cierto.
Pero no puedo cargar con tanto tiempo muerto.
Sabrás disculparme pero no puedo.
Te dejé en la almohada un último sueño gris.
Y me robé tus lágrimas para ponerle lluvia a este jueves de renuncia y fin.

25 nov. 2008

Que ya es noviembre otra vez
y que las luces vienen a avisar otro diciembre y otra vez a terminar.
Tantos noviembres de repente apilonaron en mis ojos un montón de años.
Y así tan rápido ya es noviembre y en un segundo todo se vuelve tan igual.
Las mismas vueltas y las mismas preguntas sin contestar.
El mismo ruido que ya es casi un zumbido, un silencio gritón.
Y otra vez parece que todo se hubiera detenido en ese noviembre, que todo se hubiera roto para siempre de los siempres aquella navidad.
Casi duele igual
Casi el sabor rojo en la boca
Casi el ruido a cajones vacíos en el placard
Casi otra vez la parálisis y los dientes apretados
Casi igual el miedo, casi intacta la coraza.
Y es cierto que en esta ventana el sol brilla más.
Que no hay lágrimas, es cierto.
Ni nostalgia queda ya.
Sólo vueltas y más vueltas en el circulo infinito y perfecto de la libertad.
Se duerme impertinente ya este noviembre.
Pero deja la sombra de 31 días por pasar.
Por pensar que ya termina, que ya es enero. Que ya pasa.
Que esta vez quizás exista el milagro.
Y que las luces brillen de verdad.
Que no duela.
Que duela menos.
Que no venga el sabor rojo.
Que no me acuerde.
Que ya me olvide.
Que ya no marque.
Duro encontrarse otra vez la verdad.
Duro ver que ni por puta casualidad queda una ilusión.
Mucho es pedir algo de magia, una estrella no fugaz.
Alcanza y sobra con una noche de paz.
El tiempo se quiebra y por un segundo se balancea, adelante y atrás.
Gira todo, vuelve, empieza, y se vuelve a terminar.
Un instante puede romperle al alma el corazón
y un último bramido puede dejar en ese hueco
un cinismo eterno, cobarde y agotador.

23 oct. 2008

"Mi reina no se durmió"


Es que fue mucho el tiempo de lluvia y de tirar el alma a cualquier parte.
Y ahora que es tiempo de andar sin nubes ni cargas, es mi propio instinto de supervivencia el que no me deja vivir.
Es entonces cuando quisiera al menos, ser un poco más ingenua.
No, no voy a ponerme a pensar. Dejo los platos sucios para otro día y me llevo un poco de olor a vainilla en la piel.
El jardín se hace vida, se incendia mi noche de anoche y yo, con ojos brillando, me voy a respirar.




16 oct. 2008

Sueño


Es fácil ahora ver donde queda mi lugar.
Aunque muchos indaguen y ni mi analista confíe en esta calma que traigo. Yo me creo. Hoy. Mañana se verá. Uno aprende tanto a caminar los infiernos que ya ni se quema en el fuego.
¿Qué me importa lo que vendrá?
Se me cierran los ojos y estoy liviana.
Hay crisis por todos lados.
Se me acaban los ahorros y me sobran las cuentas, habrá quien esta noche pueda respirar su ahogo en clonazepam o seguramente habrá quien tenga el alma pesada por estar donde no quiere estar. Habrá esta noche una mujer llorando a su madre y un marido calculando cajas para embalar.
Hay crisis por todos lados y yo sólo puedo respirar cada vez más. Habrá alergias de la época, días de festejo por gastar. Sólo pienso en ir al mar. De clarito y bambula, de pies, arena y gusto a sal.
Y no hay sicarios ni desidias esta noche. Las más lindas de las palabras más feas.
Se me cierran los ojos ya. Tengo sueño. Y voy a dormirme con la sonrisa que me trae la palabra más linda de las lindas palabras.
Paz.

14 oct. 2008

Miedo infantil

Tengo miedo de buscarte, encontrarte y que después sea tiempo de perder el miedo.
Tengo miedo de buscarte y no encontrarte y que después sea tiempo de reprocharme.
No, no tengo miedo de perder el tiempo, tengo miedo que de tanto andar volando mi cielo quiera ser un poco tuyo, Mi Cielo.
Tengo miedo que aunque no cuadres en ninguna de mis vidas, quieras quedarte a ser mi amador gigante o que quizás quieras irte, a no querer abrazarme.
No, no tengo miedo de que no vuelvas, tengo miedo de quedarme a esperar.
Tengo miedo de abrir los ojos , justo cuando vos quieras levantarte.
Será que de tanto barro en las patas, esto de andar con alas me da vértigo
Tengo miedo de armarle la revolución a la esclavitud a la que me viene sometiendo mi libertad.
Y miedo de quedarme cualquier tarde, mirado perdida, la marea de besos de tu boca con dueña.
Miedo a tu martes de ausencia y lluvia y a mi risa de llamado a deshoras y foto.
Tengo miedo de buscarte y no encontrarte, claro que sí
pero más miedo tengo de buscarte y finalmente, encontrarte.




9 oct. 2008

Aire

Un día Aprehendiendo se cansó de ser gris
Y yo también
Ahora todo parece flotar en el aire
Y yo también

6 oct. 2008

Respirar

Respiré profundo entonces.
Y habiendo hecho todo lo que podía haberme dañado me sentí sana.
Dejé de pensar. Y fui un poco más libre.
Cambio miedos por respirar
¿Será el cambio de aire? ¿El olor a vida?
Cambio ir con cuidado por abrazos, vueltas por sol, prejuicios por risa, preguntas por bailes, silencios por besos, prudencia por siestas. Conozco mis límites.
Y soy todavía un poco más libre ahora que intento soltarme, el pelo y el alma. Mirar a los ojos a cambio simplemente de otra mirada.
Respiro profundo y estoy sana.

23 sep. 2008

Shine


Son épocas.
Llega entonces la primavera tardía.
Y apenas, apenitas me roza el sol, ya estallo a brillar. Aunque sólo yo lo note. Sólo yo lo brillo.
Llegó la época de estar limpia y de soltar los grilletes del viento.
Esta mañana tengo el color de las flores de humo en los ojos. Y el ruido a orilla y pasto me amansa.
Es época de decir a los amigos gracias, gracias, gracias hasta donde no hay más palabras.
Es época de soltar fríos y afinar cintura. De humo en la piel, reggae en el aire y pasto en el pelo.
Un día me curé de mitos y fantasmas. Una noche de estás alguien quiso apresarme a su sombra y yo sólo puse a brillar mis ojos. ¿Epidemias contagiosas los caprichos no?.
Dolina contaba lo que costó el amor de Laura y en penumbras me reconocía a cada paso. Mientras, él cantaba atormentado que esta noche cambiaré. Como si tal cosa fuera posible. Como si tal cosa hiciera falta.
Desabrazada ya de ausencias supe que a la sombra no me puedo quedar. Y así salgo, sin sombrero ni protector, a bailarle un cha cha cha a la vida.
Pasó el viento.
Empieza la risa.

2 sep. 2008

De esas


Ahí me quedo un poco blanca y con un coraje mentiroso, diciéndole a mi propio absurdo que no soy de las que se quedan esperando que suene el teléfono.
El problema, entre tantos más, es que tampoco soy de las que llaman, ni de las que abrazan primero, ni de las que invitan a más, ni de las que insisten.
Soy más bien de las mudas, de las que van rumiando su propia cobardía, de las que dicen que si cuando no quieren. De las que no quieren decir que si. De esas que andan con su lindura cuestas, con su orgullo mentido y su frente alta, eso sí. De las que se desnudan primero, gozan de más y se escapan temprano.
De esas a las que les cuesta pedir, de las que no se animan a dar, de las que se quedan aburriéndose entre letras chatas y noches de ronda. Acechadas por su propia coraza, adormecidas por humos verdes y despabiladas por mensajes a deshoras.
Ahí me quedo entonces, espiando por ventanas ciegas, arrullando imaginarios idiotas, queriendo pescar en el desierto. Maquillando cielos azules y cambiando grises por arco iris de lata.
Circulando entre locos del norte y cicatrices de destierro. Impávida ante tanto desquicio, sin límite para tanta ignorancia.
Porque claro, soy de las que no esperan nada. De esas que andan sueltas, de ropa y de lengua, de esas que no te cocinan, ni te esperan despiertas.
De las que todos miran pasar pero nadie tiene.
De las que tienen a todos pero nadie quiere.
Entonces, como soy de esas, ahí me quedo. Teniendo miedo.
Pasando noches, perdiendo el tiempo.
Y coleccionando moretones que no entiendo.

26 ago. 2008

Triste

Hay cosas que con las que no se jode.
Hay caminos que no se desandan y venenos que no se prueban más, porque ya fueron letales muchas veces o quizás porque ya no matan.
Hay cosas con las que no se jode, mierda que no se revuelve. No se vuelve.
Y no importa cuanto llores, no importa si cambiaste ni importan tus ganas de intentar hacerme feliz para siempre. No importa tu "ahora si, ahora puedo, ahora". No importa.
No de mala, ni es de histérica. No disfruto que te arrastres.
Me duele.
Porque sé lo que te espera.
Ya caminé por la calle horas enteras, errante y llorando.
Ya me dormí mil noches con insomnios de pena.
Ya me quedé muda y rota horas enteras.
Y ahora pasaron los años y lamentablemente te toca.
Porque me toca a mi decirte el NO rotundo. No hay forma, no hay vuelta. De ninguna manera.
Es muy puto el olvido, hermano. Te cuesta, te mata una parte del alma hasta que llega. Pero llega y se queda. Y te hace fuerte y memorioso. Es un camino largo, de esos que no se desandan.
Y decías entre lágrimas "Nadie va a quererme como vos". Tan común el lugar. Y tan cierto, por cierto.
Porque, es verdad, yo soy de esas. De las que cuando quieren, quieren. De las que dejan marca, huella y entrega. Y sentada en mi sillón mientras casi caías de rodillas recordaba una tarde parecida a esta, de rotura. Yo rota frente a tu desidia y tu silencio. De rodillas ante tu viejo y olvidado desamor y desprecio.
"Deberías odiarme" decías hace un rato cuando yo dije que no podía amarte. Y sí, quizás debería.
Pero en el fondo soy de las buenas. Supe quererte y supiste matarme. Anduve rota mil calles y aprendí a perdonarte.
Van a quemarte las lágrimas, noches enteras la cara. Pero todo pasa. O eso dicen.
Ahí te vas, a empezar el olvido.
Llorarás lo necesario y un poco más.
Acá me quedo. Resistiendo el maremoto.
Con los ojos hinchados y el alma a cuestas.
Hay cosas con las que no se jode.
Hay caminos que no se vuelven porque el olvido, además de ser muy puto, es muy certero.

13 ago. 2008

Fly me to the moon

Era de noche y frío. Con sus ojos miel y suave.
Con su risa de nene y su espalda de hombre.
"Fly me to the moon
Let me play among the stars..."
Era de charla y vino y velas y cielo
Era real por un rato
Imaginando el verano
Recordaba el primer beso
Eras de promesas cortas
Y de pronto
"Let me see what spring is like..."
Y todos los astros miraban nuestro
bailar desnudo en el frío y el balcón.
Era de noche y frío. Y alguna parte de tu alma andaba en pena.
Refugiada en la enormidad de tu abrazo y en la calidez de tu distancia.
Tarareando a Frank. Toda la noche. Todo el día siguiente.
Y que importa que no seas para mí.
Y que importa que no sepas que leer.
Me dejaste el cuerpo manso, caramelos y un juego helado y nocturno en las estrellas.
"In other words, in other words,
In other words, in other words,
I lo... "
Shhhh! no digas más
Simplemente,
Fly me to the moon.

4 ago. 2008

04/08/78


Me agarraron los 30, después de andarles escapando tanto.
Cumplir años.
Con la casa desordenada, la vida medio desprolija y el pelo suelto.
Con ropa lavándose de noche y el teléfono que ya empieza a estar inquieto.
En silencio por un rato, después de tanto ruido esta madrugada.
Cumplir años.
30
Con varias facturas vencidas y media cuenta pendiente. Con los "supestamente" por cualquier parte.
Con las voz más cansada, las manos más hábiles y los zapatos más gastados.
Con la cuerda tirante, la piel con brillitos y un beso guardado. La piernas doloridas del baile tan postergado y unas lineas apenas visibles al costado de mis labios. Lineas de risa. De andar. De cumplir años.
Con un perro por hijo y la vida tan llena de gente. Con otra noche rara a cuestas, con una decisión quizá mal tomada.
¿Otra más? .... y bueno.
Cumplir años y un festejo que no me resigno a truncar. Con la palabra a medio decir y un paso por dar.
Y en mi cabeza retumbando el "no me pierdas" que dije anoche. Tarde. Como siempre.
Me solté de esa mano y me perdí entre la gente, ya no estoy.
Cumplir años. Sí, 30.
No era para tanto, al final.
Son las 12.01.
El teléfono ya está sonando y llega presuroso el primer "FELIZ CUMPLEAÑOS".

*EN BREVE EL POST DE INVITACIÓN A LA FIESTA. EL 16/8. VAYAN AGENDANDO.

31 jul. 2008

Rara

No, como encendida no, rara nada más.
Que últimamente se respira aire de cambio y alguna lágrima que no entiendo.
Que el rara, está a la orden del día.
¿Será el resultado de tanto, pero tanto basta?
¿Será que cumplo 30 dentro de diez minutos? ¿Será?
Que raro.
Que el teléfono se llene de mensajes de verme. Tuyos, de él, del otro, de alguno. Yo que sé. Que no. Que no te voy. Que no te corro. Que boludeces no.
Que me quedo rara.
Que la ropa nueva y linda.
Que la casa abierta, la mente sobria y las manos quietas. Que prolijo todo. Que miedo tengo aveces. Que raro.
Que no tengo ganas de que nadie se arrastre. Que me puedo reír un poco de complicaciones y bipolares. Pero no, no es gracioso. Es mi vulnerabilidad la que está en juego. Es mi cuerpo el que queda en la intemperie, desnudo en cualquier parte.
Que raro que esta madrugada me dormí sin querer en esa almohada. Me desperté rara al alba. Me fui corriendo. Llevada por mil demonios. No puedo perder en vasos vacíos más mañanas.
Llegué a casa ya amanecida y despeinada. Sin mate. Ni nada.
Rara
¿Cómo encendida? No, no creo.
Bueno está bien, quizás un poco.

26 jul. 2008

MEJOR ME QUEDO CALLADA

TAN DUEÑOS DE LA HISTORIA.
ALGÚN IMPÚDICO DIJO ESTA NOCHE,
ALGO ASÍ COMO QUE VOS Y YO
Y ALGÚN DÍA
Y UNO PARA EL OTRO.
Y VOS QUE DIJISTE QUE YO TAN LINDA Y YO QUE DIJE QUE NI LOCA.
QUE NOS MATARÍAMOS A LA SEMANA, QUE QUE ASCO,
QUE AMIGOS,
QUE MEJOR ME CALLO. QUE VOS Y QUE YO. QUE 10 AÑOS YA Y TANTA HISTORIA Y TANTO LADO OSCURO.
Y YO IBA A CANTARTE LAS CUARENTA Y QUE VOS ERAS EL DE SIEMPRE.
Y QUE LA HISTORIA.
Y QUE NADIE SABE Y TODOS QUIEREN QUE VOS Y QUE YO. Y QUE NOSOTROS NADA. QUE AMIGOS.
QUE TE ABRAZO CON LOS OJOS Y ME TOCAS CON LA MIRADA. QUE AMORES COMO EL NUESTRO
QUE AMIGOS COMO SIEMPRE. QUE NO HACE FALTA QUE TE DIGA NADA. QUE TU MASCOTA Y MI RAYAS
QUE EL NO ES SUFICIENTE PARA MÍ SEGÚN VOS. QUE ELLA ES MUY NENA PARA VOS SEGÚN YO.
QUE SON LAS SEIS Y CASI ES DE DÍA. QUE UN DÍA NO TE DEJÉ CUIDARME. QUE LOS JAZMINES SON PARA LA PRIMAVERA.
QUE PUEDO SOLA. QUE ME LO CREÉS.

QUE MI CUMPLEAÑOS Y TUS TREINTA Y DOS. QUE CUATRO FERNET CADA UNO Y EL ABRAZO QUE ME DEBÍAS HACE MESES CORAZÓN.
QUE TE QUIERO MUCHO COMO PARA AMARTE. QUE ALGUIEN ESTA NOCHE NOTÓ
QUE VOS Y QUE YO.
CAPAZ.
QUIZÁS.
NI LOCA
QUE ASCO
QUE BIEN MIENTO
QUE BIEN MIRÁS
QUE AMIGOS SOMOS
QUE CADA CUAL A SU CAMA
COMO CORRESPONDE
COMO DIOS MANDA
TENGO TU HISTORIA
Y ALGUNAS DE TUS LÁGRIMAS
TENÉS MIS MAYÚSCULAS
Y EL VOTO SECRETO DE MI ALMA.

9 jul. 2008

Un lujo

Para los tiempos que venimos corriendo
Un lujo sabernos tanto
¿Será también lo mismo cuando todo es más de lo mismo?
Un lujo, que después de haberte querido sin querer aquella tarde de balcón y verano;
este invierno me arropes en tus mantas y brazos.
Un lujo entre tanta nada
Lujo de beso, intimidades y orgasmos
Un lujo que después de haberte sacado de mi vida la última noche de humo, pueda quedarme dormida tranquila en tu cama.
¿Cuándo no queda más por querer, es posible acaso transformarse en cómplices?
Entonces otra noche.
Y yo que ya no tiemblo cuando te veo llegar
Que ya no muero con cada puñal de tus ojos
Que ya no busco ninguna absurda señal,
Me doy el lujo de ponerme a salvo entre tus manos
Y vos que ya no me decís mentiras mientras duermo
Que ya no te preguntás por que no fue
Que ya no tenés ningún miedo
Te das el lujo de dormirme en tu alma.
Todos necesitamos alguien que nos quiera dijiste hace millones de sueños,
Yo no entendía lo que me estabas pidiendo.
Hoy por suerte no tenemos más posibilidades
Y podemos darnos el lujo de ser cómplices, sexo y abrazo
un lujo y un poco de la paz que nos merecemos,
una vez cada tanto.
Un lujo dormir con vos dijiste anoche antes de cerrarme con un beso los ojos. Yo dormí plácida y a tu cuidado.
A salvo, en el lugar menos pensado.

30 jun. 2008

El Romance de Alicia y Peter Pan


En el país de las maravillas Alicia lloró su suerte
En la tierra de nunca jamás Peter Pan nunca crece
En el mundo real, Yo dejo ir de a mitades otro hombre sin alma
En el país de las maravillas, Alicia marcó sus cartas
Desde su nunca jamás Peter Pan abrió el juego
En el mundo real, las hojas nuevas están en blanco,
los conejos no tienen galeras y algunos ojos son transparentes
En el país de las maravillas, Alicia vuelve a salvo a casa
Pero Peter la espera intranquilo en la ventana de NEVERLAND
En el mundo real, Yo intento poner los pies en la tierra
En el país de las maravillas, Alicia ya duerme hace rato
En el país de nunca jamás Peter Pan le es infiel con Cenicienta
En el mundo real esta noche yo me desvelo
Retorciéndome en mi propia determinación
y me quedo esta vez con las pupilas tiezas,
las manos tibias y la conciencia calma
En el mundo real
los cuentos son sólo para princesas

26 jun. 2008

La memoriosa (a mis amigos)

Hubo un disparador.
Hace pocos días mi ahijado Julián cumplió años. Dos años. Este post va a ser extenso sépanlo.
Decía, que mi ahijado cumplió años y yo hacía muchos meses que no lo veía. Ni a él ni a sus papás ni a su hermanito Mateo. Llegué el día del cumple más temprano de lo acordado y la casa estaba vacía. Todavía ellos no habían llegado. Igualmente entré y me puse a esperarlos. Todo estaba silencioso y oscuro. Conozco esa casa como si fuera mía. Son más de quince años. Pero ese día estaba vacía. La casa y yo también. Los rastros de los chicos estaban por todos lados, sus juguetes, su ropa, su delicioso desorden. Y se veía por todos lados la mano de su mamá. De Ale, mi amiga de toda la vida. Los platos del mediodía ya secos, prolijamente acomodados en la mesada, la ropa descolgada de la soga y pronta para planchar, el olor de su perfume que no es ninguno en particular pero que es de ella. También estaban los rastros de Martín, mi compañero de primaria, el papá de los niños, el amigo del alma. Me tropecé con un cajón de la riquísima cerveza casera que prepara cada tanto. Estaban sus cactus y su máquina de fotos. Pero no estaban ellos. Puse la pava y empecé a preparar el mate. Pasaron pocos minutos, el perro ladró y escuché los pasitos de Mateo correr por el pasillo del patio. Abrieron la puerta y entonces sucedió el disparador.
Julián me miró, se bajo de los brazos de su papá y sin tener la menor idea de lo que es un cumpleaños ni una madrina ni un regalo, vino corriendo hasta mí y me dio el abrazo más hermoso que jamás nadie en toda mi vida me había dado. Fue un instante impensado. Vuelvo a decir, tiene apenitas dos años y poca memoria visual. Me desconcertó su cariño desinteresado. Y no volví a soltarlo en toda la noche. Estuve callada dedicándome solamente a sus abrazos y a los de su hermano. Y me fui con el corazón extraño. Deshecho y rearmado.
Pasaron los días y la sensación no se borra. Y empecé a pensar en los lazos. En como y hasta que punto nos determinan los lazos. En como, cuando los círculos se terminan cerrando siempre estamos adentro los mismos. Y me di cuenta que todo cambia, que todos crecemos y vamos viviendo de la manera que podemos pero que adentro siempre estamos los mismos. Los que se pueden contar con los dedos de las manos. Y me di cuenta de que esos que siempre están adentro son parte de quien yo soy y que nunca se los dije. Entonces hoy quiero escribirles por acá un poco de lo que soy. Y de lo que soy por ustedes. Y en este Ustedes también voy a poner a las dos que faltan Celeste y Vero. Porque faltan. Me faltan. Me hacen falta.
Entonces, decía que quería decir quien soy. Bueno, evidentemente soy una que escribe difícil y que no dice mucho con las palabras habladas. Soy la que nunca pide. La que nunca dice "Necesito" o "Ayudame". Soy una que se aleja a rumiar sus idioteces y complicaciones. No se pedir, ni se si me interesa. No se decir " Te quiero mucho" o "Perdoname".
Pero si quiero dar. Como puedo, como me salga pero quiero. Y siempre puedo volver marcha atrás. Y siempre sepan que voy a estar. Tal vez no pueda estar en el festejo del cumpleaños o para el día de la graduación pero voy a salir volando a cualquier hora y de cualquier lugar el día que necesiten que los vaya a abrazar o a cuidar o lo que sea que haya que hacer.
Ustedes, aunque sea desde lejos son mi reflejo. Los espejos de la persona frágil que en el fondo soy y si a veces los esquivo es por que me ando escapando de mi misma también. Y se que me miran a veces desde sus silencios y me leen desde el anonimato y se preguntan en quien carajo me convertí. Yo a veces también me lo pregunto. Y pocas veces me reconozco y pocas veces me encuentro. Por que la vida pasa y las responsabilidades crecen y las temples se endurecen y los tiempos son cortos. Pero ustedes siguen estando amigos. Y siguen siendo mi parte más humana. Y siguen cacheteandome con alguna frase o algún silencio o alguna ausencia cuando me voy a descarriar por ahí.
Y yo que siempre ando a la rastra con mis novelas y mi mar en coche, cuando tengo un minuto y paro para mirar, empiezo a mirarlos a ustedes. A admirarlos a ustedes. Y quisiera entonces tener un poco de la fortaleza de Cele, de las convicciones de Vero, de la perseverancia de Ale, de la serenidad de Martín. Y entonces llega la memoriosa.
Y no me olvido de ese día de Diciembre cuando te llamé llorando Cele, para pedirte que me fueras a buscar porque estaba perdida en el medio de la vida y de la calle. Quizás ni notaste que lloraba. Quizás ni te acuerdes de ese día. Quizás nunca te dije que estaba en la puerta de una iglesia sin saber a quien llamar. Nunca lo supiste pero igual fuiste.
Y no me olvido tampoco de esa noche Ale hace mil años. Yo estaba asustada ¿te acordàs?. Vos saliste de tu cama, dejando solo a tu marido y viniste a mi casa. Y me abrazaste y yo me puse a llorar. Y lloraba y me reía a la vez y así pasamos toda la noche. Y me ayudaste a entender en ese momento que hasta la peor de las noches se va a terminar. Que todo pasa amiga. Me lo enseñaste ese día vos.
Y no me olvido tampoco de las historias, de haber crecido al lado una de la otra Vero. Ni del abrazo que me diste el día de nuestro cumpleaños el año pasado, ni de haber estado al lado esa noche en la cancha de Boca cuando esa puta canción te hizo llorar.
Y una de las cosas más importantes, no me olvido que tengo un amigo. Un AMIGO. Y creo que ahí te estoy diciendo tanto. Se llama Martín. El que me hacía dar vergüenza en el campamento de Sierra. El que me daba charla a deshoras para tratar de descular el pensamiento del idota de turno. El que me vio recuperarme en silencio. El que me dio un poco de sensación de hogar cuando me había quedado en la nada.
Y así puedo escribir horas y horas tratando de contarles los instantes que ustedes marcaron en mi. Tenemos mucha historia. Y a veces la historia constituye tanto o más que la sangre.
Ayer alguien que estaba triste me preguntaba como hacer para superar el bajón. Le dije rodeate de quien te quiera. Y estaba pensando en ustedes. Y en esos días negros que me ayudaron a superar. Entonces quiero dejarles esto como presente para cuando se pregunten quien carajo soy.
Soy la que ustedes hicieron. La que durmió a sus hijos con todo el amor que le fue posible sentir alguna vez, la que les presta su casa cuando no tengan lugar el en mundo o se les rompa el corazón, la que se enfurece cuando un pelotudo no las vuelve a llamar, la que se preocupa por la salud de sus padres, la que piensa todos los meses si llegarán bien a fin de mes, la que planea ir a revolearles huevos cuando se reciban, la que no necesita un título para querer como propios a sus hijos, la que tiene una casa nueva que los está esperando hace meses y un perro loco que aprendieron a querer un poco. La que tuvo que salir de la cama esta noche a escribirles estas palabras por que no la dejaban dormir.
Si, también puedo ser la que esta siempre ocupada o la que siempre tiene razón, la que nunca da el primer paso ni pide disculpas, la que se lleva el mundo por delante y se la pega siempre contra la misma pared, pero al final amigos, cuando se cierra el círculo soy la misma de siempre. La que ustedes hicieron.
Acuerdense de recordarmelo si es necesario a las puteadas cada vez que me lo olvide.

25 jun. 2008



Si me vieras retorcerme ante la pantalla del teléfono suplicándole a mi propia autoestima que te diga que no.
Si me vieras caminar inquieta mirando fijo tu idiota invitación a deshoras.
Si escucharas acaso las palabras de mi amiga diciéndome que no, que no más.
Si supieras del desvelo que me va a acompañar esta noche, envuelta entre mantas acurrucada en el sillón mirando la nada.
Si me vieras sintiendo que tengo que atarme a esta silla para que los demonios no me lleven hasta vos.
Si leyeras todas mis burlas, si supieras de mis ganas de verte arrastrar, de hacerte caer. De verte temblar.
Si supieras de esta ira. De estas palabras que tengo atragantadas.
Si me vieras en esta jaula con ganas de dolerte tan hondo. De darte de tu propia impunidad.
Pensarías, sin dudas que soy igual a las demás. Otra tonta deslumbrada con cuatro acordes y tres mentiras. Seducida por tu ángel y tu soledad. Otra más, sin música ni ritmo propio.
Otra barbie, otra mascota, otro objeto, otra más.
Y no, no es que yo me crea especial. Es verdad que por un instante lo creí. Lo especial que me vendiste. Lo superior que te creía. Pero todo duró un cuarto de noche allá lejos y hace tiempo.
Pasan absurdos lo minutos y vos recibiste mi negativa. Y yo intento quedarme tranquila.
Dije que no. Que no más. Que no así ni de ningún modo. Que no. Que no voy. Que ir tiene mucho costo. Que quedarme me va a dar alivio. Que no. Que con vos no. Ni bailes de jazz, ni penumbras, ni emociones, ni play, ni juego ni nada.
Y ya ni quiero que te arrastres.
Y ya ni quiero que me hables.
Y todavía me quedan ulceradas un par de cosas por decirte. Nada que no sepas. Aunque nunca nadie te lo haya dicho.
Te falta un poco de hombre, nene.
Y a mi, al lado tuyo me sobra mucha mina.




5 jun. 2008

Solito vas

Como una ley de Murphy nunca escrita y que cuesta aprender. Como el peor de los hijos del rigor. Todos igualitos. Todos pero todos.

Si tienen, no quieren. Cuando no tienen, más quieren. Ok ya lo aprendí. Es divertido.
Entonces una (yo, vos, ella), que nunca termina de sacar las patas del barro se sienta a mirar el arrastre.
Solito Corazón, te hacés el lindo. Solito te hacés el misterioso y el distante. Solito esperás que salga corriendo. Hijos del rigor y amantes de la ausencia se guardan en el bolsillo la hombría. Y se van casar con Laura Ingalls. O a quedarse solos, como el buey que bien se lame.
Y cuando ya es mi cuerpo el que querés lamer y te cansaste de esperar que yo te persiga como una geisha mal aprendida, me abarrotás a preguntas ¿Qué hiciste en estos días? y suplicás con ojos de perro en la lluvia que no me atreva a decir la verdad.
Solito vas...
Y arrastradito volvés.
Sin rencores entonces, voy a reírme un ratito, a decirte que no siete veces, a calentarte la cabeza otras veinte. Voy a reírme de tus tartamudeos de adolescente alzado y de tus excusas berretas. Solito vas Corazón. Sólo te queda volver por que la autolamida no te lleva a ningún lado y los bueyes si es que no mueren de viejos, terminan en las fauces de las leonas hambrientas.

Ya te lamiste un rato largo.
Y yo empiezo a estar hambrienta
¡Empieza la cacería Buey!
Date una última lamida
Mientras, yo me río
¿Leona?
No, hiena
Y carroñera.

24 may. 2008

De lugares e inseguros

Que llegó el frío y su primera noche. El invierno siempre nos sentó bien en el arrope de mantas y sonrojo de labios. Historia y pasado.
Y yo que andaba por ahí sin saber que hacer con mi noche y vos que andabas por ahí sabiendo que hacer conmigo. Entonces yo fui a donde siempre. Y vos entonces sonreíste. Y yo entonces me senté a tu mesa gustosa. Y fue entonces cuando con toda la certeza de nuestra nada terminé de soltarte. A vos a toda la complicación. Ya que eras pasado ahí tan sentado frente a mí me dedique a traspasar esa instancia. Ya te escribí todos los versos posibles, ya me diste toda la distancia que existe. Ya. Historia entonces. Y la noche, que como siempre nos muerde los talones con los colmillos del alba. Me ofreciste tu cama. Te dije nada. Y entonces me ofreciste tu abrazo. El de siempre pero sin sexo, sin enrosque sin nada. Y dormimos risueños y mi lugar inseguro fue a morirse por esa noche a tus brazos.
Entonces el final ya es final. Vos y yo ya no somos. Yo entonces me alivio y me duermo en el naufragio de lunares de tu espalda. Sintiendo que por un instante esa noche no tenía miedo de nada.
Vos, yo y toda nuestra nada.
Y un abrazo. Y ya.

12 may. 2008

Cuadrículas y yo



"Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto."

Idea Vilariño



¿Qué vengo a querer escribir ahora yo?. Justo ahora. Que solo me queda el sabor de un martes lejano entre los labios. Los despidos que ya fueron. Los vacíos que dejan los nombres sin decir y la casa que se va poblando.
Miserias de andar disconforme
Desganos de andar errante
Desvelos de andar dormida
El error tan ancestral y mi cuerpo desnudo bajo la luz de ninguna calidez.
Encriptada y con luces
Sigo pensando en los lugares seguros
Y comprendo que ya mis versos no tienen mas destinatario
Y temo que se queden vacíos
¿Qué vengo a querer escribir yo ahora?
Si las letras del desamor ya están gastadas
Si los tiempos de la historia quedan muertos
Si ya, si nada.
Errante entre las gentes
Con su prosa completa bajo el brazo
De girones y mantitas. Y mis cuadrículas en blanco.
Me acurruco en mi sillón, balbuceando algún olvido, saboreando ningún beso.
Abro un libro. Y me quedo entonces en mi propio lugar inseguro.

9 may. 2008

Paz un carajo

Quiero gritar. Bien fuerte. Hasta ahogarme, agotarme, escarmentar.
Hasta que me deje de doler el cuerpo, hasta quedarme sin abrazos, ni palabras, ni buena fe.
Hasta que no haya mas lugar para entender a nadie, sólo para mí, hasta volverme egoísta, inmunda, incapaz.
Gritar hasta quedarme dormida, seca, muerta, sin ganas de jugar a nada, de querer a nadie, hasta quedarme sola, cerrada. Y sin retorno. En serio sin retorno.
Gritar hasta vaciarme, hasta que nadie quiera venir a abrazarme, hasta olvidarme de mi historia, hasta vomitar miserias y hacerme impermeable a una caricia.
Gritar hasta secarme, para siempre, siempre, siempre.
Gritar hasta meterme a fuego en la cabeza, en el cuerpo y en el alma que vulnerable nunca más. ¿Ok ?
¡Pelotuda!

7 may. 2008

Recuentos

Y pasaron entonces días.
El otoño se puso suave y vino a dejarme sin prisa.
Pienso en lo procesos. Hago un recuento y me leo.
Caigo en la cuenta de la libertad que le deja al alma soltar las historias y dejar de pensar.
Más abajo escribía que los desamores son hijos del rigor.
Soltar la historia que no conduce nos hace más libres.
Llega entonces el día en que ya no pienso. Es que no hay más a donde ir y sólo queda salir.
Andar viviendo implica entonces también soltar amarras.
Ya no tengo más palabras para lo que no es.
El basta ya está andado. Y siempre supe que era lento pero que finalmente llegaría.
Y entonces estoy acá parada en medio de mi vida. Queriendo salir andando. Yendo para todos lados.
Puedo estarme tranquila que cumplí con los pasos. Puedo estarme tranquila que me fui fiel a mi misma. Puedo estarme tranquila porque el gris definitivamente no es mi color.
Me traigo a cuestas siempre historias para contarme.
Cae la tarde y me acurruco. Mi casa ya sabe a hogar. El sol entra por la ventana y yo me envuelvo en un poncho de lana. Era de mi abuelo. Empiezo a tener raíces.
Y vuelvo a pensar pero esta vez más serena.
La libertad no siempre es euforia.
También es silencio. También es hogar. También es centrarse.
Llegan entonces las ausencias que no duelen y las ganas de mostrarme. Mostrarme por los ojos, desde los ojos. Quien pueda, verá quien soy.
Hay una mujer que en las tardes de otoño hace nido en el calor de su propia alma.
Ya no corre. Ni está insomne.
Hay luces que alumbran distinto.
Cómo el sol en otoño.
Llegué a casa.
Y me habito.


21 abr. 2008

Nº 20

Revolviendo las bolsas de basura de una historia que no es, fuimos a dar vos y yo otra noche, otra vez. Llegué tarde por primera vez a un encuentro. Tomé mi tiempo para arreglarme la inseguridad frente al espejo. Ni la mínima idea tendrías, Mínimo, de cuántas fueron mis idas y vueltas. Nada.
Vestido 80´s, botas altas y la certeza de siempre pero pegada en el cuerpo. Llegué cuando todos ya bailaban. Te escondías en unas sombras del costado, entre gentes y ojos chicos. Me acuerdo ahora mientras escribo que lejos quedaron los días en que esos ojos se apuñalaban.
Decía entonces, te escondías y yo simplemente llegaba, saludaba y me perdía entre la gente, la música y los flashes. Simplemente.
Sin mirarte ya sabía que tu mirada me seguía. Aprendí a saberla, traicionera, indiferente, por la espalda. Y es tan extraño sentir que a cada encuentro estoy más lejos. Y lo notaste. Que esta vez no era ni histeria ni estrategia. Simplemente lo notaste. Me estoy yendo lejos. Entonces me buscate. Hijos del rigor parecen ser los desamores. Buscaste, arrinconaste, jugaste y bailaste por y para mí por una puta vez. Y lo extraño también fue que no lo disfruté. Hijos del rigor decía.
El día se nos hizo tarde y el abrazo no fue a tiempo. La antesala del olvido.
Ya en la calle por primera vez en días el cielo estaba limpio. El humo se hizo humo. Respiré profundo y te lo dije "ya no hay humo". Y con esa frase empecé de sacarte de mi vida.



"Y estos, los úlitmos versos que yo le escribo"



18 abr. 2008

Simplemente

Tenía una frase y la perdí.
Queda el silencio y está bien.
Buenos Aires atardece entre humos y dos soles.
Y mi frase sigue perdida. No es triste. No es vacío. Es.
La Náusea de Sarte iba a llamarse Melancolía. El existencialismo iba a ser el mismo.
Existiendo entre calles inundadas de hojas recién caídas y sapos de cualquier pozo me doy cuenta lo que busco.
Me acuerdo de esa tarde, mil vidas para atrás, cuando puse por primera vez los pies en esa estación de tren, empapándome con una lluvia eléctrica, alejándome de casa, acercándome a la cocina soleada del infierno.
Tenía entonces magos en los ojos y estrellitas en el alma. Pasaron todos los trenes que alguien puede perder y los perdí. Aposté, perdí y escapé. Corrí tan lejos como pude y llegué a casa. Y me puse a salvo. Y pagué mis deudas. Vaya si las pagué. Todas y más.
Pero un día era solo yo. Nadie entra, nadie sale. Y pienso en quién me convertí. Tengo por ojos aquellos magos es cierto, pero ya marchitos y avejentados. Dos viejos pintorescos que sólo intentan algún truco cada tanto para salvar la noche que nadie quiere ver.
Tengo todo al alcance de la mano pero no puedo mover mis dedos.
Ya mis magos no quieren andar de ronda y mis sentidos explotan en todas las latitudes.
Acá me encuentro queriendo que quiera alguien saber quien soy. Los magos ya se mueren pero no quiero quedar ciega.
No tengo luces ni demasiadas sombras. Le peleo a algunos fantasmas sólo eso. No apuesto mi angustia en ninguna mesa de póker y el as bajo la manga me arruga el vestido. No lo quiero.
Voy a robarme tu frase amiga porque la mía la perdí.
"Es tan simple"
Una mañana de estas quizás alguien despierte a mi lado queriendo saber quien soy.
Y yo simplemente voy a contarle.

4 abr. 2008

Ojos

Un tiempo atrás quisimos cruzar historias y la realidad nos superó. Quedamos entonces, a medio andar. El verano se vino extraño para los dos, extraños conocidos de rostros borrosos, voces anónimas y almas gemelas.

Hay veces que la soledad se instala y el mundo queda mudo golpeándonos la jeta contra nuestras propias ausencias. Y entonces una de esas veces estaba él.
Estábamos los dos transitando un insomnio. En cada punta del mundo cada uno. Hablando de borracheras necesarias, virtualidades, ascos y ausencias. Entonces la soledad se hizo más pesada y las ganas de un abrazo más necesaria. Eran las 2 de la mañana cuándo decidimos que cruzarías el mundo en colectivo para darme un abrazo y dos horas después en el medio de una noche cualquiera y una calle desierta nos abrazamos como si nada.
Él traía en su bolso una paz de ojos claros y sonrisa bendita. En sus manos unos nervios que se amigaron al instante con los mios. Lo senté en mi mesa a que me cuente y a cada palabra nuestro intento de borrachera se iba a morir con la noche que ya se hacia día. Y me contó de él, de sus historias de besos y obeliscos, de sus viajes de selvas y olvidos. Y habló de ella, de sus desganos y silencios, de sus zapatillas de lona y su lluvia. Yo escuchaba atenta, dispersa de a ratitos en sus ojos, esquivando de ratitos las ganas de abrazarlo.

Y ahora te hablo a vos:
Entonces ya se hizo de día y como si nada nos fuimos a dormir. Y nos atrevimos a mirarnos a los ojos. Y nos supimos vulnerables. Y nada era obligatorio. Y tus manos en mis rulos y mis manos en tus labios. Y vos. El de los besos que sanan, el de las manos que cuidan, el de los ojos que hablan, el del alma que tiembla, el de los abrazos seguros, el del sueño plácido, el de la piel hirviente. Y yo la que descubre que si tiene alma, la que te dejó entrar en mis ojos, la que tiembla en tus brazos, la que se duerme en tu espalda y se abraza a tu ombligo.
Amanecimos entonces al mediodía para hacernos los primeros últimos mimos, para mirarnos de nuevo con ganas, para sanarnos un poco más. Hicimos alguna locura como dos inexpertos y nos quedamos extraños pero con las almas serenas. Y acá estás ahora, leyendo estas palabras que no me convencen y no me alcanzan para decir nada. Te estoy dejando este regalo Gemelo, que es más que cualquier regalo que pueda darte, más que mi risa, que mi historia incluso más que mi cuerpo. Te dejo mis letras. Disconformes y escasas. Sin una sola presión. Palabras de gracias. De lindo. De acá estoy.
Palabras de una historia que al final, terminamos escribiendo.






28 mar. 2008

Oculto


Que la vuelta y el morbo.
Que la noche y la fantasía.
Que aparecés justo el día que te pensé a deshoras.
Justo cuando ya vengo a tenerte ganas de nuevo, justo cuando los reflejos del cuerpo tienden a humedecerse.
Justo. Exacto. Perfecto. Tu calce a mi cuerpo.
Y la noche fue LA noche y la música y los desnudos.
Y los ruidos a cacerolas y a amores que desoímos.Y tus manos encastrando perfecto en mi cintura y en todo.
Es que con vos juego a que no juego. Es que con vos me levanto, me visto y me voy. Y me quedo. Es que tu casa con olor a vainilla y mi piel con olor a fantasma.Es que la historia tan vacía que llena. Tan ausente que es misterio. Tan presente que es piel.
Que ardemos, que nochesdías, que rayas, que nada.
Y afuera llovía y vos le susurrabas a mi piel erizada que la noche era perfecta, con el ruido de la lluvia, de la música y de las velas. Con la ausencia de tu dueña y de mi alma. Con la fantasía y lo concreto. La noche que me susurraste perfecta. La presencia justa de tu ausencia, tan tuya que no duele. Tan de amantes que seduce. Tan presente que estremece.
Vos con tu vida perfecta, yo con mi escudo tan fuerte. Par de amantes escondidos. Deteniendo el tiempo en cada gozo. Eternizando ser prohibidos. No vas a pedirme que te quiera, no voy a pedirte que me cuides. Vamos a ser únicos jugando a que todo vale. Esquivando los ruidos de la conciencia y cuidándonos de no andar amándonos. Que no nos sorprenda el día. Quedémonos clandestinos, ocultos en las noches perfectas cada vez que tu boca me hace huella.
Chiquita era la promesa ¿Te acordás?.


18 mar. 2008

Ahí

Ahí quedamos. Fijos y cercanos.
Que la noche recién nacía y vos llegabas a decirme que ahí estabas. Y yo que ya te había puesto lejos. Que ya me había puesto linda y distante, incrédula y desganada. Ahí estábamos entonces. En el lugar de siempre. Me buscaste. Y yo, que ya estoy bastante cansada de correr a ninguna parte preferí quedarme ahí. A pensar que me da igual, a sentir que no te quiero. Y me dio igual tu mano en mi cintura, tu familiaridad tan conocida, tu casa, tu cama, tu piel. Ahí me dio igual. Un gozo más.
Hasta que fue el momento de dormir y muertos de risa nos dejamos vencer por el amanecer que ya era día. Me pusiste sobre tu pecho como nunca. Y ahí por primera vez me dormí. Y ahí también me desperté con tu beso en mi frente diciendo que tenía un desayuno y un buenos días. Y nos quedó por delante el día. Y nos quedó por delante un intento y unas cuantas mentiras. Me quedó en mi placad tu ropa, con tu olor y tu ADN. Te quedó en tu almohada mi sueño y entre las sábanas mis horquillas.
Quise pedirte una promesa. Que esperemos el invierno, que enciendas la estufa y me abraces otra vez. Y ahí quedarnos. Entre tus brazos, mis silencios, tus ausencias y mis huídas.

11 mar. 2008

Recién

Para entender un poco mejor lo que sigue será mejor leer antes acá



Recién me dormía ésta mañana cuando empezaba a salir el sol.
Un bip en mi teléfono y un mensaje. Habían sido días de espera pasada de fecha y de panza que se hacia pesada. "Estoy recién internada" decía Naty en un sms que me abofeteó el sueño y me llenó de cosquillitas el alma.
Lo irreversible se fue tornando estos últimos meses en recuperable, en distinto pero recuperable.
Salté de la cama con el cansancio a medio desvelar y me vestí.
Después de muchos días hoy recién salió el sol.
La sala de espera estaba desierta y Naty iba a ser mamá. No había nadie esperando. Ni abuelos ni tíos ni nadie. Estaba yo en esa salita diminuta pensado entre mis manos retorcidas y mis pasos agigantados. Pensaba en ella. Mi amiga de cuando era chiquita, mi hermana de cuando era adolescente, mi distancia de cuando era soberbia. Pensaba en las veces que jugamos a la casita, a la mamá y a los bebés. Ella estaba una puerta mas allá abriéndole paso a su hija. Dándole empuje, penas, alma y vida. Los minutos eran un parto y pasaron así unas cuantas horas. Nadie llegaba, nadie nacía.
Entonces la puerta se abrió y "ya nació" y "están bien" y "Naty una reina" y yo a llorar, recién tranquila.
Abrí a puerta y la habitación estaba blanca, había olor a vida. La vida que Naty trajo y le puso Camila.
Ella se reía cómo hace siempre que está nerviosa. Me acerqué a su cama de mamá nueva y me agarró de la mano que temblaba y nos dimos un abrazo que lloraba. Alguien preguntó si eramos hermanas ella dijo"Casi".
La miré mamá por primera vez. Ella se reía ya lo dije. Y yo lloraba también lo dije. Tenía miedo por ella, estaba asustada por ella. La vida se abre paso a cada paso y en su cunita diminuta una bebé nos hacía un poco más amigas. Y les saqué la primera foto. Y me dijeron "Acá está tu sobrina".
Recién llegada. Recién nacida. Y ya me hiciste el regalo de recordarme lo inmensa que puede ser una alegría.

Empieza lo bueno hermosa.
Bienvenida al baile de andar la vida.


5 mar. 2008

Noche de naranjo en flor


Sonaba en sus pisadas la historia de un sábado al noche, dos desconocidos y un tango mentiroso

("..Era más blanda que el agua, que el agua blanda...").

Caminaban por Honduras y él tan nuevo, tan reciente, tan ficticio ya la estaba queriendo de la nada y para nada. Ella traía humo en las pupilas e incansable en la mirada y quiso entender que pasaba. Andaban en la noche y a la plaza. El entorno implotaba a cada instante. Él tenía esos ojos tan verdes de profundos y esa historia tan oscura de haber vivido. Ella caminaba como desnuda. Casi más viva que muerta

("...Después ¿qué importa el después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado...").

Moría él por tenerla, vivía ella para jugar. Se acercaba él a cada minuto a su alma, se escapaba ella a cada paso para poder caminar. Se le salía la vida a él por los ojos, se le encriptaba el prejuicio a ella en la razón. Él quiso detenerla un segundo en su marcha. Ella para escaparse lo besó

("...eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado...")

Él le devolvió para siempre ese beso en mil besos de jugar al amor. Ella se dejó besar un instante los brazos y lo detuvo antes de que llegue al corazón. Entonces ella habló. Con él, con el extraño. Con el de los ojos de vida y beso. Y contó en aquella plaza de su dolor y su asco

("Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento...").

Le llegó a ella de pronto el llanto y el habla contenida en la piedra del alma. El humo quedaba lejos y el refugio de ser muda también. Se alejaba él unos centímetros para mirarla, abarcarla y saberla imposible de amar. "Sos tan dura mujer" dijo cuando ella casi empezaba a llorar

("...¿Qué le habrán hecho mis manos?¿Qué le habrán hecho?...").

Caminaron juntos desandando el camino para empezar a despedirse. El la abrazó y la quizo por un segundo como nadie en toda la vida. Ella volvió a sentir por un segundo como nunca había sentido en la vida. Y ahí estaban cruzando las vía muertas de esa historia no nacida.

("...canción de esquina con un pedazo de vida, naranjo en flor...")

Subieron entonces al taxi que los llevaría a no volver a verse. Él le pidió que se acerque y la acomodó en su pecho para transformarla en recuerdo. Le besó por única vez la frente y se guardó entonces ella su desamor

("...Perfume de naranjo en flor, promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento...").

Ella bajó del taxi y se despidió medio muerta, medio viva. Caminó por la calle del hasta siempre y como siempre no miró para atrás.

("...Y en esa calle de estío, calle perdida, dejó un pedazo de vida y se marchó...").

* Este es un post un tanto encriptado y quizás inentendible. Quise contar que me crucé en estos días con un extraño que me dio un poco de lo que yo creía que ya no tenía. Me miró con los ojos más llenos de vida que jamás haya visto. Me hizo sentir. Eso, me hizo sentir. Más allá de que no pudiéramos enamorarnos, por una noche larga de charla y besos en una plaza me hizo sentir. Fue la noche más extraña y movilizadora de mi vida diría. Noche de naranjo en flor. Promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento.

29 feb. 2008

Fletes, redondos y tareas

Afuera llueve con sol . Adentro está nublado y miedo . Pusiste "Tarea Fina" y te pusiste en llanto casi. Andás por ahí renguenado intentos de esos que siempre se te quedan por la mitad.
Ves, sabés, sentís que otra vez el camino está malo. Entonces te quedás, te tirás, no dormís, no llorás. Te acordás. Estás en contra tuyo una vez más.
El indio sigue disparando "Vas a volver a herirme otra vez". Cruzás los dedos y la vida, anudás bien fuerte el nudo de la garganta y pensás en los quiebres, los filtros y los excesos.
Cambia el track, la hija del fletero mandó cartas y él no tiene el valor. Como siempre."Todavía su amor me da descargas".
La puta madre.

21 feb. 2008

Eclipse y chocolates

En el cielo las cosas se ponen rojas.
En el infierno también.
En casa se acaba el chocolate y no cierran los números.
Estoy llena de mitades. Debo dejar de ser mediocre.
Debo dejar de estar de vuelta.

En el cielo la luna vuelve a la normalidad.
En el infierno no hay luna.
En casa vuelvo a escribir y empiezo de nuevo.
La intemperie acecha. La compulsión no escarmienta.
Él duerme plácido a mil años de distancia. Yo espero el sueño.
Busco ser mano, alunarme, barajar y dar de nuevo.

11 feb. 2008

A punto


A punto estaba de convencerme de estar queriéndote que empecé a pensar hasta cuándo. A punto de convencerme de que ya no puedo quererte que empecé a tener miedo de soltarte. A punto de volver a extrañarte empecé a preguntarme ¿Cómo se extraña nada?¿Cómo se extraña el abrazo que no llega, la caricia que no se hace, el beso que no se da?¿Para qué meterme en tu cama cuando quiero si no tengo el abrazo que necesito? Entonces, mientras me escapaba las corridas, de tu "Hablamos" mentiroso, cayó de repente, rotunda la certeza. Yo no quiero esto. Me traje en la cartera un poco de tu beso muerto, de tu desgana guerrera y tus dvd de préstamo. Te dejé en la almohada el sueño que quise contarte y no escuchaste, por distraído, por desatento. En el baño mi olor a nueva, en la cocina ninguna caricia, en la mesa la fiaca de la media tarde y en tu teléfono cualquier promesa. Todo efímero y aunque más quiera quererte, más me quiero a mí misma parece. El instinto me grita en la cara hace tiempo y yo que me hago la sorda no puedo hacerme tanto la boluda. Anoche en tu almohada tuve frío y poco abrazo, anoche en tu cama tuve sueño y pocas ganas. Anoche quise forzarme a quedarme queriendo tu nada. Esta tarde en un taxi fantasma me cayó como piedra otra vez la certeza. Justo cuándo estaba a punto de querer que me quieras, a punto de quedarme enamorada. Justo cuando estaba a punto de conformarme con nada. Justo a tiempo. La certeza. Yo no quiero esto. No me alcanza la nada.


6 feb. 2008

Las matan

Hace un tiempo la sección policial de la agenda mediática está saturada de noticias sobre mujeres. Mujeres asesinadas, violadas, golpeadas. Hubo últimamente varios casos que trascendieron como el de Mariela Frydman o Rosana Galliano Entre tanto dato escabroso y asesinato impune me puse a pensar en estas mujeres, en sus vidas, sus intenciones; todas suposiciones claro, sobre mujeres como cualquiera pero a la vez distintas. Son mujeres que vivían solas o sin una pareja estable, aparentemente independientes, con supuestamente muchos amantes. Parecían ser mujeres que intentaban resolver sus vidas, que cargaban como cualquier otra algunas rupturas, algunos bastas, algunas esperanzas. Mujeres bellas, con una profesión o una buena posición económica. Y de repente pensé también en las otras mujeres las dependientes, las que no son noticia, las que son muertas a golpes todos los días en la indiferencia de sus hogares, las que no tienen independencia económica ni acceso a una educación que las solvente.
Los crímenes de mujeres suelen ser catalogados como pasionales. Mujeres asesinadas por sus maridos, por sus ex novios, por sus padres abusivos. Violadas, maltratadas por quienes supuestamente deberían cuidarlas, por quienes supuestamente son de su confianza. Las matan, les violentan las posibilidades, les quitan las añoranzas, les impiden salvajemente que digan basta. Una mujer que dice basta es un golpe bajo a la cordura de un cobarde, una mujer que dice no es una patada en los huevos al ego de un enfermo. Una mujer que decide por sí misma puede despertar la locura de quién a la vista de todos es un señor intachable. La mujer dice basta, dice no, dice yo quiero algo distinto y despierta al loco, saca al asesino. Los crímenes de mujeres son pasionales y muchas veces quedan irresueltos, muchas veces se tapa al asesino con la vida "imprudente" de la víctima. Y entonces muchos se olvidan de la aberración de esa muerte y se ponen a hurgar en cuantos eran sus amantes, cuantos preservativos usados había en su tacho de basura y cuantas noches regresaba a su casa borracha. Como si eso fuera atenuante, como si eso fuera aliciente o justificativo.
Históricamente a las mujeres que vivían "diferente" las tildaban de brujas, las apedreaban, las quemaban en la hoguera. Las mataban los hombres que necesitaban el control y eran aceptados por las sociedades de entonces como justicieros que obraban en nombre de quién sabe que dios. Hoy a las mujeres las matan casi con la misma impunidad, con el mismo salvajismo y ante la misma indiferencia de una sociedad tan bárbara cómo la de mil años atrás. Sociedad que acepta medios que hurguen en la intimidad de la víctima, sociedad que transforma a tipos como Barreda en una especie de héroe macho y nacional, sociedad que cierra bien las puertas y ventanas para no escuchar, para no saber, para no mirar.
Mataron a Nora Dalmasso y todos leímos que era una mujer infiel, mataron a María Marta García Belsunce y todos leímos que era lesbiana o que andaba en algo raro. Casi como un "bueno pero algo habrán hecho".
La mayoría de este tipo de crímenes quedan impunes. La mayoría de las víctimas quedan en el imaginario como mujeres "de mala vida" como sí decidir tomar las riendas de la propia vida fuera un castigo, una sentencia de muerte o una prohibición.
Cada noche, cuando cierro con doble llave la puerta de mi casa y trabo las ventanas antes de dormir pienso en la indiferencia y eso es lo que realmente me da miedo.

3 feb. 2008

Lost

Sol en los besos
Agua sin ropa
Vino sin hielo
Primer capítulo
Defensas bajas
Atardecer desnudos
Mañanas mentirosos
Ausencia prometida
Palabras atrincheradas
Mientras empieza a dibujarse la noche
yo me emborracho con tu último beso
y me doy cuenta
que esta tarde en mi balcón cometí la imprudencia de enamorarme de vos

1 feb. 2008

La idiota

Sábanas egipcias de mil hilos,
la cama llena pero sin vos
Trompadas certeras de ausencia
Silencio a los gritos
Hamsters
Limpieza inútil
Secreto a voces
Sin lágrimas
Sin voz
Sin vos


31 ene. 2008

Vos sufrís

Vos sufrís y a mí se me estrujan las entrañas, o el alma no sé bien.
Ella se fue y te dejó revuelta la ropa y la vida. Ella dijo basta y es lógico. Y se llevó en su bolso el esqueleto recién muerto de lo que quedaba de tu risa. Claro que nada de eso era amor, ni proyecto. Lo sabés, lo sabemos. Ella se fue y se llevó nada y te dejó desnudo enfrentado a tu único miedo: La soledad. Te dejó enfrentado a vos mismo.
Y seguramente muchos dirán "al fin" al enterarse de esto. Y otros tantos dirán "que se joda". Y no me interesa un carajo si te lo mereces o no. Ella se fue y vos sufrís.
Y yo que me enteré hace días y te dejé solo. Para no agobiarte, para no enfrentarte. Para que no se me rompa el alma.
Y está noche, a mil metros de teléfono fui a buscarte. Te llamé por tu apellido como hago siempre que estoy nerviosa. Te dije que te estaba buscando. Te hice un chiste con la soledad. Me invitaste a todo tu duelo, me rogaste con planes que fuera con vos tu entierro. Yo apreté los dientes y saqué de ningún lado un te quiero. Ese que nunca te dije, ni el día que viniste con olor a jazmines.
Te quiero y quiero que no te duela. Que no se vaya. Que vuelva ella. Quiero que llores nada, que duermas todo, que no te ahogues en el fondo de la botella que tenés en la mano. Quiero pasar esto por vos, yo soy más fuerte, yo sé estar sola, yo quiero que no te duela. Quiero que se te pase pronto. Quiero que no te sorprenda la noche hurgueteándole los bolsillos para robarle un poco de calma. Quiero y no quiero.
No quiero que andes como zombi, loco o mudo por la vida. No quiero que te hagas duro, que te cierres, que se te muera la risa. No quiero que te transformes en autómata, humo o piedra. No quiero que se te partan los ojos de lágrimas, no quiero dormirme pensando que estas despierto, que te sentís solo, que tenés miedo de quedarte solo. No quiero que te enfrentes a la casa muerta, a la historia en la basura, a la herida abierta. No quiero. No sufras. Si fuera más ingenua o si no hubiera sido yo alguna vez como ella te diría que fueras a buscarla. Pero no tiene vuelta. Lo sabés. Lo sabemos.
Y venís a sufrir a mis manos y se me hacen carne mis propias lágrimas. Y me acuerdo de mi propia huída. De mí porpio hacerme autómata, humo, piedra. No quiero que seas eso. No quiero que te duela tanto. No quiero que tengas que levantarte sin ella mañana y ver la casa vacía y llena de nada.
¿Cuál de mis abrazos va a sanarte amigo? ¿Cuál de mis lágrimas va a abrirte paso? ¿Cuál de mis noches va a hacerte más fuerte? ¿Cuál de todos mis chistes va a devolverte la risa?
Y me importa un carajo que muchos se regocijen con lo que te duele, yo voy a quedarme cuidando la sombra en la que te estás transformando. Te voy a correr los piedrazos que quieras pegarte, te voy a acercar todas las botellas que quieras tomarte, te voy a sacar el ahogo un segundo antes de ahogarte. Vas a decirme tantas veces te quiero como si fuera un hada. Vamos a sentarnos a ver pasar la vida el timpo que haga falta. Voy a quedarme acá cerca amigo, voy a acompañarte hasta el fondo y si es necesario te voy a traer de vuelta a la rastra.
Y me importa un carajo lo que diga la gente, lo que digan las buenas costumbres y los malos amigos. Me importa un carajo que casi nos hayamos confundido, que me conozcas el cuerpo, conocerte los gemidos. Me importa un carajo. Vos sufrís y a mi se me estrujan las entrañas, o el alma no sé bien. Puro instinto.

26 ene. 2008

El proceso

Basta. Es lento y tardío como todos mis procesos. Me lleva tiempo. Ya está andado y peores destierros transité.
Y me llevo por delante tu indiferencia, arraso con tu desgano y me quedan en stock algunos abrazos a tu nombre y un par de palabras sueltas.
Y el basta es tardío y un amanecer más en tu cama me suena a rechazo, a inercia, a por que sí. Y por que sí no quiero. Aunque tengo conquistados todos tus espacios, aunque haya reinado en todos tus terrenos.
A veces me mirás y no sabes ni vos por que no fue.Y yo que creo por instantes que nada de lo que te quiero sirve, que todo lo que tengo es nada. Y el basta sigue andando. Y sólo podemos compartir el sueño de un vino. Una mesa y un bar. Me metí en tus lugares sin que vengas a sacarme. Y por que sí no. Ya no duermo tranquila en tus brazos. Ya me duele bastante la huida. Ya el basta está andando. Ya tus puñales ni me miran. Y te dormís en mis ojos. Y te acariciaría el pelo. Y me iría corriendo a donde no pueda verte. Me dejaste los cigarrillos que nunca quisiste tocar y los cambios que nunca quisiste hacer. Me auyentaste el intento de intentar, yendote como siempre. Mejor solo que sin mí. El dolor no duele tanto por dolor si no más bien por idiota. Mejor lejos que inquietos, mejor indiferentes que atentos, mejor lejos. Mejor ciegos, mejor ni me mires, no me hables, no me lleves, no me hagas tu historia ni te sepas de memoria la mía. Quedemosnos piedra. Haceme más dura. Doleme esta noche para que te olvide mañana. Andate de una vez. Dejame sentada. Servime la última copa de este vino caliente. Sangrame una lágrima si querés. Despreciame el intento. Andate. Dejá de coincidirme las situaciones forzadas. Sin más, así como si nada. Como si yo. Como si vos. Como siempre, no me dejes nada. No quiero, no puedo, intento y me agoto.Y otra vez BASTA. A mí misma basta. En las manos tengo,vacía, el alma.
Update
Ahí quedamos
En un grito, inundados de proximidades
Dejando sin cumplir las promesas que nunca hicimos
Amaneciendo otra vez
Acorralados en tu colchón
Fomentando un poco más lo que no fue ni será
Con la estrategia para no mirarte no verme
Con la distancia de los labios para afuera
Con tu boca de los labios para adentro
Con el basta en tránsito
Con el quizás ausente
Con el instinto a prueba y el límite a cuestas
Ahí estamos durmiendo abrazados
Con el alma en la mano

22 ene. 2008

Basta*

Hace unos días vengo pensando en este tema decir basta. Tantas idas y vueltas mentales, tantos tejes y manejes hasta que llega el basta.
Decimos basta pensando que es a otro. "Basta de esto que me haces" ó "Basta de aquello que no me haces" pero en realidad el basta es a uno mismo. A una misma. Y voy a hablar por mí y por aquellas mujeres que me rodean, las que vivo de cerca y que conozco de siempre o de recién, poco importa.
Siempre estamos con esta cuestión del decir basta a cuestas o dando vueltas. Es que el límite siempre es propio y llega casi siempre con una certeza "Yo no quiero esto". Y nos empieza a hacer ruido en la cabeza, a adormecer un poco los sentidos, a despertarnos de a ratos en las noches. Algo no cierra, no funciona, nos huele a mierda. Y casi siempre ante ese primer indicio nos hacemos las tontas, como si pudiéramos escaparnos de nosotras mismas, de nuestra propia integridad. Como si después de tanta vida nos pudiéramos conformar con opacarnos, con quedarnos siendo la sombra de quien sabe que absurdo, como si pudiéramos ir con la cabeza gacha, aceptando cualquier desplante, cualquier ausencia, cualquier acoso, cualquier violencia, cualquier precio. Como si fuéramos trapitos o muñecas en baby doll. Nos hacemos las tontas con nosotras mismas y pensamos que "capaz con el tiempo".
Y en ese "capáz con el tiempo" es cuando dejamos que las cosas sucedan, cuando decidimos jugar a que "esta vez es distinto" olvidándonos que la gente no cambia por otros, que las relaciones son lo que son y se aceptan o no, que el amor es de a dos y que el mundo sigue girando. Y entonces es en ese " capáz con el tiempo" que se nos van unas cuantas noches, quizás unos cuantos meses, quizás unas cuantas vidas. Esperando que finalmente "se le pase el miedo", que decida querernos, porque claro "la pasó tan mal en su última relación...", que deje de presionarnos, que cambie, que valore. Esperando. El problema con toda esta fantochada es que en el fondo sabemos. Sabemos desde el minuto cero que no. Que algo falta, que algo sobra, que no nos alcanza, que no nos conforma, que no nos sirve, que terminamos las noches con el cuerpo satisfecho y el alma sangrante, que amenacemos abrazadas pero en total desamparo, que nos dormimos abrigadas pero con la mente en blanco. Y llega, siempre en algún momento llega, el instante en el que nos escuchamos. Y de a poco caen las fichas con peso plomizo y lágrimas secas. No, no es el otro, ni la situación, ni la falta de tiempo, ni la complicación de horarios ni nuestros escudos por miedo a ser heridas. Somos nosotras que nos aferramos a caminos que no conducen, a historias no nacidas, a ganas impotentes, a instantes que se diluyen al alba. Y así de la nada en el momento y de la forma menos oportuna decimos BASTA. Primero a nosotras mismas, porque ya no podemos seguir esquivándonos en nuestro propio espejo, no queremos dormir más con la cola entre las patas y los sueños en remojo. Basta. Y en ese basta no hay retorno. No importa que estemos camino a las vacaciones o al altar. No importa que sea un día cualquiera o Navidad. No importa que sean las 3 de la mañana o el horario de almuerzo. No importa que sea una fiesta, un velorio o un concierto. Por carta, en persona o por sms. En silencio o a los gritos. Es basta y se acabó.
Llega el basta primero a nuestras cabezas, a nuestra certeza, a nuestra ansiedad. No importa que sigamos cayendo en lo mismo por un tiempo más. El camino ya está empezado, el límite ya está marcado.
Basta de decirme a mí misma mentiras que no me creo ni loca.
Basta de tratar de encajar donde no hay espacio, ni aire, ni nada.
Basta de esperar que cambie lo que no existe.
Basta de estar a la defensiva o muda o anestesiada o cansada o podrida o golpeada o escapando o presa o loca o borracha o gorda o triste o caprichosa o indefensa o esperando o como muerta o dependiente o llorando o desesperada o siendo fiel a nada o creyendo ser poca cosa. Basta de mediocridad.
Sabemos que no es el otro. Sabemos que no hay retorno. Sabemos que lo que cuesta vale pero también que nada vale si nos cuesta tanto. Hay precios que pagar es cierto. Pero el límite siempre es propio. ¿Y cuántas lágrimas hacen falta? ¿Cuántas oportunidades podemos dar antes de quedarnos sin nada? ¿Cuánta prepotencia podemos tolerar antes de que nos salga el guerrero del alma?.
Tampoco es cuestión de no esperar nada, de cerrarse y quedarse aisladas. Creo que tiene más que ver con la sinceridad con una misma. El mundo sigue girando.

Cerraste esa puerta y escapaste por al ventana. Seguís andando, llevate por un rato el alma a cuestas que cuando llegue la calma vas a estar satisfecha de serte fiel y de haber dicho basta.
Sé que duele y estás cansada. Llorarás lo necesario. Te cubrirás con algunas espinas.
Estarás de nuevo íntegra



*Para mi amiga Cele que intenta siempre, se juega todo y que nunca deja de ser fiel a sí misma. Con lo que eso implica.

18 ene. 2008

Una de hadas, piratas y Walt Disney

Los días se apuran por llegar a la mitad de enero y un tango resuena mentiroso entre la electrónica de esa noche que parecía muerta antes de empezar.
De entre la gente, a un paso del amanecer de ese sábado chistoso, sale volando un beso sin destino al que arribar. Ella sonríe con ojos de reina asustada y disimula. Él se acerca, desconocido y perfecto. Comparten el último cigarrillo y el primer beso. Otra alma robada. Otras manos con nido. Otros ojos perdidos.
Podrían haberse subido a cualquier taxi que los lleve, fantasmas, a cualquier lugar. Afuera se hacía de mañana y la gente se apuraba. Cada cual por su lado, cada cual a su cama. Los amores que ella anda rondando son siempre a última vista.
Y la noche siguiente a cualquier mañana ellos fueron a encontrarse. Llevaron humo, viento y beso. Llevaron upa, mimo y risa. Llevó él quien sabe que cosa adictiva en su piel. Llevó ella su costumbre de caza furtiva escondida en los ojos. Ganas de caer y volar. De armarse. Romperse. Tentados.
Vino él a querer decirle a ella de sus compromisos. Se escapó ella diciendo que de demandas y de juicios no. Se quedó un poco prendido de esa rara forma de libertad. Y se fue de madrugada rengueando la mejor noche de sus noches. Pidiendo permiso para traer sus ojos alguna tarde, para dejar que se queden a dormir sus sueños alguna noche. Y ella, con el corazón guardado en la heladera que guarda a Disney, le rió una risa suave. Le besó los labios nuevos y le prometió algo así cómo un quizás.
Amaneció sin querer una mañana de estas con el niño y no tenía mojada el alma. Nunca quiere saber nada con las mendicidades del alba compartida pero ese día el cansancio le ganó. Él soñó una noche en su almohada. Ella se tragó la excepción. Él siempre llama para hablar. Ella se ríe tierna y atiende una vez más. Él se fue a pensarla lejos. Ella no sirve para esperar.
Siempre se está robando almas con dueño. Siempre se está escapando a tiempo.
Siempre prefiere ser Campanita disfrazada de Garfio antes que Cenicienta puesta a esperar.