31 jul. 2008

Rara

No, como encendida no, rara nada más.
Que últimamente se respira aire de cambio y alguna lágrima que no entiendo.
Que el rara, está a la orden del día.
¿Será el resultado de tanto, pero tanto basta?
¿Será que cumplo 30 dentro de diez minutos? ¿Será?
Que raro.
Que el teléfono se llene de mensajes de verme. Tuyos, de él, del otro, de alguno. Yo que sé. Que no. Que no te voy. Que no te corro. Que boludeces no.
Que me quedo rara.
Que la ropa nueva y linda.
Que la casa abierta, la mente sobria y las manos quietas. Que prolijo todo. Que miedo tengo aveces. Que raro.
Que no tengo ganas de que nadie se arrastre. Que me puedo reír un poco de complicaciones y bipolares. Pero no, no es gracioso. Es mi vulnerabilidad la que está en juego. Es mi cuerpo el que queda en la intemperie, desnudo en cualquier parte.
Que raro que esta madrugada me dormí sin querer en esa almohada. Me desperté rara al alba. Me fui corriendo. Llevada por mil demonios. No puedo perder en vasos vacíos más mañanas.
Llegué a casa ya amanecida y despeinada. Sin mate. Ni nada.
Rara
¿Cómo encendida? No, no creo.
Bueno está bien, quizás un poco.