14 abr. 2007

Si fuera hada. Si no fuera dragón


"Soy yo dentro de mi misma. Sabiendo que lo que no va a suceder ya esta llegando. Ya llegó y ya se fue."

Entonces, justo entonces, es cuándo quisiera ser hada.
Irradiaría esa luz de ángel, tendría la gracia del elfo, la vitalidad de un duende, la voz de la sirena y la sabiduría de un mago.
Podría sonarte a melodía celta, saberte a tibieza y pan.
Me transformaría en herencia, historia y sería el cofre de oro al final de tu arco iris.
Me volvería liviana como la niebla en esa colina y suave como el viento en las ramas del bosque. Frágil cómo ese haz de sol.
Encerraría el misterio de la historia que persigues, la moraleja de la leyenda que cuentas, la dulzura del cuento de hadas que sueñas y la creatividad de la historia sin fin que escribes.
También en éste camino de fantasía, por momentos tendría la fiereza del dragón, el filo de la espada, la tristeza de las brujas y la soledad del llovizón. Pelearía algunas batallas. Sería instante en tus guerras.
Es mi esencia, mi veneno que no se cura nunca ni con pócimas ni con ausencias. Pero pasada la brabura de esa tempestad, mi piel volvería a ser traslucida, mis curvas etéreas, mis ojos brillantes. Tendría flores en el pelo, mariposas en la panza y destellos en el alma. Los ocasos serían siempre naranjas, las lunas siempre llenas y vendrías cada noche a morir y renacer en mis manos, acariciando mi espalda justo entre la volatilidad de mis alas....
Si fuera hada.
Si no fuera dragón.