29 ago. 2007

Mi mamá me ama

El sol entraba presuroso por la ventana este mediodía. Mamá y yo compartíamos un almuerzo que nos debíamos hace tiempo. Yo, en mi intento por ser simple decidí resistir sus embates con algo de comprensión. Pero mi mamá me ama. Y sin querer toca siempre mi cuerda floja. Y el amor no justifica lo sé. En realidad me mueve los fantasmas. Ese miedo ancestral que me inculcó con su amor incondicional desde siempre. "Si no cambias vas a quedarte sola" me decía cuándo de chiquita yo cambiaba las muñecas por un libro. "Si no cambias vas a quedarte sola" me dijo este mediodía cuándo me asumí libre frente a ella. Yo sé que me encierro mamá. Yo sé que te duele. Yo sé que quisieras ya tener 15 nietos y mi foto de novia en tu aparador. Yo sé mamá que querías a Susanita y te salió una mezcla de Libertad y Mafalda. Yo sé mamá.
Ella siguió con su monólogo este mediodía " Qué te encerrás, aunque entiendo que necesites tu espacio", "Que siendo cómo sos entiendo porque tus relaciones fracasaron", "Qué se hace muy difícil quererte así".
Entonces ahí me toco el miedo. Me resucitó el fantasma de la "no querida", de la que "poco vale", de la "rara", la "culpable". Y a pesar de todo yo me defendí " No mamá no fui yo la culpable, no es válido el maltrato, no es válido ser cómo un mueble, no es válido el desamor bajo ningún punto de vista mamá" Y me cerré. Yo, la que quería ser simple, genuina y transparente me cerré y miré el sol que entraba por la ventana. Y así no más se me quebró la convicción. ¿Y si tiene razón? ¿Y ´si es mi culpa exclusivamente?
Y claro lógicamente, racionalmente sé que no la tiene.
La tarde se hizo larga y atragantada me quedaba esa angustia de niña desolada. Y se me cayeron todas sus espectativas en la cabeza y se mezclaron indisolublemente con las mías. Entonces empezaron las preguntas ¿Nada vale la supervivencia? ¿Nada vale el andar con los pies sobre la tierra? ¿El ser independiente? ¿Fuerte? ¿Feliz? ¿Nada de todo eso vale si no tengo un muñeco de torta parado al lado? ¿De verdad por elegir distinto voy a quedarme sola?.
"Será un momento" respondí para cerrarle el tema. Y me acordé cuándo jugábamos a las princesas. Cuándo ella me contaba el cuento de la reina que algún día yo sería y cuándo yo me lo creía. Este mediodía mamá y yo quisimos volver a jugar a las princesas. Ella vio que se había esfumado su Cenicienta. Yo sentía que me había convertido en piedra. Otra vez.
Las lágrimas salientes me acompañaron el resto del día. Es verdad algo de lo que ella dice. Me cierro cuánto más ella se acerca. Me aislo cuánto más doloroso es el tema. Me cuesta pedir ayuda. Ni hablar de pedir perdón. Me cuesta decir "Te quiero". Me cuesta infinidad de vida, el miedo a que no me quieran. Una vez más.
Fractura expuesta del alma Mamucha. No me sirven las curitas. No me conformo. No me alcanzan.
Termina la noche. Mamá duerme tranquila y yo lloro y me quedo con el terror absurdo de no ser nunca más merecedora de un buen abrazo.
Mañana seguramente saldrá el día. Y yo sabré otra vez que no soy espejo de tu alma mamá. Ni de la de nadie.