31 dic. 2007

Nosotros

Mi noche larga, tu amanecer distraído
Mi falta de estrategia, tu poca resistencia
Tu cerveza, mi fernet
Tu capricho, mi puto ego
Mi voluntad quebrada, tu ansiedad desbordada
Mi manera de hacerme la tonta, tu intención de ser sólo olvido
Tu roce. Mi mueca.

Tu casa, mis gemidos
Tus manos firmes, mis caderas
Tus besos lentos y mis bajas defensas
Mi cuello y tus dientes
Tu remera y mis pies
Tu lengua y mis labios
Tu latido en mi espalda
Mis piernas entre tu boca
Tus caricias, mi cara
Mis besos y tus ojos
Tu voz y mi nombre.
El rito.

Tu sueño y mi desvelo
Mi sueño y el hueco de tu espalda
Tu abrazo y mi cintura
Mi contorno y tu cama
Tu despertar y mis pechos
Mis manos y tu espada
Tu almohada y mi maquillaje
Mi instinto y tu olor
Tu cocina ordenada, mi pelo revuelto
Tu ropa tirada, mi zapatos puestos.

Tu “quedáte conmigo” y mis ganas de que sea cierto
Mi lindura y tu mudez
Tu “quizás nos crucemos”, mi hastío.


Tus puñales y mis escudos
Tu discurso y mi vacío
Tus campos minados, mis intentos fallidos
Mi distancia y tu ausencia
Mis idas, tus vueltas
Tu silencio y el mío.
Nuestra nada.




28 dic. 2007

Que la inocencia te valga

Jueves 28. Fin de año, fin de cuentas, fin de ciclo, finalmente.
Ella salió de la boca del subte que escupía multitudes a la inclemencia del sol de los mediodías de diciembre. Le gustan las multitudes, el anonimato, perderse entre las gentes, imaginarse sus historias y desvelos para olvidarse un poco de los propios.
Traía varios temas en la cabeza, que abogados, contadores, empleados, aguinaldos y el teléfono cómo siempre no paraba de sonar y sonar. El día había arrancado temprano y el mediodía la sorprendió intentando llegar intacta hasta Lavalle y Florida. Tenía el pelo recogido en una cola, la falda negra, los tacos altos y la remera verde y ceñida. Caminaba hablando por teléfono quien sabe de que tema y cada tanto miraba el Obelisco. Le gusta mucho Buenos Aires, y sus calores y sus calles y sus centros y sus puestos callejeros, como ferias medievales y a la vez metropolitanas.
Al llegar a Lavalle cortó y conectó el reproductor de mp3 del celular. Tarareando remontó presurosa Lavalle, tenía que llegar al banco antes de las 3. Buscó en su cartera revuelta el encendedor que nunca encuentra y levantó la mirada para buscar un kiosco. Entonces lo vio.
Él venía caminando en la dirección opuesta a uno cuantos metros y unos cuantos años de distancia. Estaba distinto claro, pero igual. Ella se quedo quieta, mirándolo. Él se acercaba distraído, le pasó por al lado, la miró y no la reconoció. Es que habían pasado 16 años y ella no estaba para nada igual.
Lo siguió unos pasos con sus zapatos chiquitos y cuando estuvo a un pie de su espalda le habló
- ¿Sergio?
Se quedó quieto y tardó un instante eterno en darse vuelta. La miró extrañado.
- Te conozco y no se de donde dijo él
- Soy Carolina, vecina del negocio que tenías en Martínez
Entonces se acordó. Se acordó de la nenita que se enamoró perdida y platónicamente de él hace un millón de años. Se acordó de los ojitos verdes, de los rulos desprolijos, de las curvas recién nacidas
- Estás tan... distinta dijo mientras le estampaba un beso en la mejilla y otro en el alma.
Ya frente él, ella volvió a mirarlo. Tenía unas ojeras color cansancio bajo los ojos, el pelo más corto, los años vividos, la mano sin anillo. Se le notaban en el gesto un par de sueños perdidos y unas cuantas penas bien llevadas y a medio andar. Pero su mirada estaba igual. Igual de viva, igual de inquieta. Tenía las mismas chispitas y regalaba las mismas cosquillitas en la panza.
Sergio había sido su último amor de la infancia o el primero de la adolescencia, no sé. Lo había amado, adorado, deseado, llorado y olvidado platónicamente durante años. Ella tenía 13 y él 23. Ella esperaba para verlo pasar, para escucharle de lejos la voz, para imaginarse de cerca su olor, para tenerle vergüenza de nena chiquita a sus besos. Llegaron en algún momento a hacerse algo así como amigos. Entonces ella analizaba cada una de sus palabras para rastrear declaraciones de cuento de hadas, le escribía cartas que nunca le daba, le imaginaba caricias que nunca le hacía. Lo esperaba siempre aunque sea sólo para verlo. Con ojos de bebita, con cara de boba, con amor de imposible.
Después pasó la vida, él se cambió de barrio y ella se olvidó de esa nada que habían sido. Hasta hoy que lo vio y le llovieron de golpe todos los recuerdos de ese amor de mentira, de su cuerpo de nena ya no nena, del beso que él un día quiso darle y del que ella se escapó.
En el medio de Lavalle y Maipú, un siglo después se habían vuelto a cruzar.
Ella ya bien mujer, él evidentemente mucho más hombre. Ella con 29, él con 39. Cada uno por su parte en ese instante habrán pensado que la diferencia ya no era insalvable y que mucho menos era delito.
- Para dónde vas? preguntó él
- Para el banco que esta allá contestó, idiota y tartamuda ella
Y la acompañó unas cuadras. Hablaron de lo que habla la gente que hace mucho no se ve. Trabajo, familia y esas cosas. Ella buscó en su cartera un cigarrillo y otra vez el puto encendedor que no aparecía
- Sos muy chiquita para fumar dijo risueño mientras le encendía el cigarrillo
- Ya no tanto contestó ella a sabiendas de lo ceñido de su remera
- Es verdad, pero seguís teniendo la mirada de nena
Y ella, que bien sabe que de nena no tiene nada y menos la mirada, se dio cuenta de que en esas cuadras había vuelto a salírsele por los ojos esa pibita de 13 años recién enamorada. La inocente, la chiquita, la crédula, la platónica, la mimada.
Llegaron a la entrada del banco y él arriesgó la idea de intercambiar números de teléfono. Ella se sintió tentada pero dijo "mejor no". Es que hablaba la nenita y pensaba que los recuerdos que se mezclan con orgasmos seguramente pierden sentido. Ella eligió dejar al hombre que Sergio es fuera de la cama y quedarse con el recuerdo del amor que Sergio fue en la mirada.
Antes de entrar en la puertas giratorias del banco y de la vida, ella se dio vuelta a mirarlo otra vez y sonrió irónica al recordar que el 28 era el día de los inocentes. Está vez para ella la inocencia le había valido.

26 dic. 2007

Armando una mujer


Pasó la fiesta, pasó la navidad y la promesa. Pasó casi diciembre. Y queda este día de silencio. La ciudad esta dormitando algunas pesadillas. Meciéndome al sol de mi balcón las horas se me escurren mudas y conformes. Busco lo que tengo. Y a veces pienso en la soledad tan necesaria y en el estado de coma en el cual interné algunas expectativas. En la falta de letras y de sueño de las ultimas noches.
Los festejos que siguen prometiendo y el silencio de este día. La mudez en la que decidí ahogar a mi teléfono. Los mensajes que lo rescataron. Y la nada que llegó diciendo que vino sólo de vacaciones. Sensaciones encontradas, el recuerdo apenas recordable de aquella navidad lejana y odiosa en la que me escapé de un infierno de juguete para vivir una vida que me estaba robando a mí misma. Y ese día mientras me escabullía entre fuegos artificiales apagados; llevandome ningún equipaje y un golpe a cuestas elegía sin saber, transitar la impertinencia de la soledad (¿me prestás la palabra Sib?). Y no es una soledad que atormenta ni que recluye. No es la soledad que te deja sola, triste, abatida y sin amigos, ni romances. Es otro tipo de soledad. Es la que se elije, la que sitúa, la que me tira de la oreja antes de caer en las tramperas que me pongo a mi misma. La soledad que salva. Impertinente y repetidamente salva. Me saca de los pelos de manos bruscas, de ojos esquivos, de llamados ausentes, de amigos ficticios. Es ese tipo de soledad que me dice "Mejor conmigo que mal acompañada, no hagas nidos en almas prestadas, no te duermas en camas vacías, no te abraces a promesas chiquitas"
Y es cierto, no discuto, que a veces las ganas de jugar al amor tientan. Pero es cierto también que esta soledad no es tan mala consejera. Porque pasado el instante queda la ausencia, pasada la pasión pocas veces quedan ganas, pasada la noche siempre quedan pocas mañanas. Lo demás se me torna a veces medio ficticio. Es que no me acuerdo de como era eso del amor. Y no me pesa. O al menos no demasiado. Me genera quizás un poco de curiosidad. Y pueden parecer estas letras un tanto patéticas, escritas por una mujer solitaria e infeliz y sin embargo descubro a cada instante que no es así. Hay tras estas lineas una mujer terrenal. De raíz. Emergiendo casi siempre. Resguardándose, es cierto pero andando. Hay una mujer escribiendo, tratando de abrirse paso, dejando de lado de a poco el silencio. Intentando encontrar por donde, de que forma, a que ritmo, con que pasos. Mujer que de a momentos queda vacía y llena de nada y que de a ratos se llena, que va con risa, tragándose cada tanto algunas chifladas lágrimas, cargando cada vez menos mochilas.
Pasó la noche, pasó la fiesta, queda la vida y esta mujer que voy armando, con tardes solitarias y noches encendidas. Con varias mañas y muchas vueltas, con pocos sueños y muchos amigos, con ningún amor y algunas caricias. La mujer que voy armando ya tiene forma, alma y sobre todo vida.

21 dic. 2007

¿CURSILERIAS?

Es que muchas veces siento que me quedo sin palabras aunque me explote el alma de cosas por decir.
En los últimos días lo que no me sale con palabras lo digo con abrazos.
Me asusta no tener mucho para escribir pero voy viendo que aquello que venía escribiendo era lo que no podía o no sabía decir. Y acá estoy, una madrugada más sacándole jugo a mi facilidad de letras, buscando entre todos mis sentires algunas palabras para dejar en este espacio.
Y últimamente vengo pensando en eso de "puedo sola". No me ayudes "puedo sola", no me abraces "puedo sola", no me quieras "puedo sola", no me veas, no me saques la ficha, no te acerques mucho, no me digas que soy buena, "puedo sola".
Que boluda, pensar que me lo creía .
Y no, la verdad es que no puedo sola. Y sí puedo no quiero. Necesito. Y parece que puedo querer. Y quiero. Y amo.
Amo la vida que tengo, el brillo que me regalo, los amigos que me abrazan todos y cada uno de mis días. Amo que mi teléfono me diga con SMSs toda la gente que me piensa y que me quiere. Amo abrazar a mi mamá, sentirme tan segura en sus brazos, amo que venga a mi casa, que me haga mate, que me diga nenura, cómo cuando era bebita. Amo saltar hasta el cansancio cantando entre miles "más de cien pupilas dónde vernos vivos", bailar en la lluvia, esperar ansiosa cada nuevo día. Amo las noches furtivas que me dejan la boca roja y el cuerpo alborotado, los amores de mentirita que apaciguan el alma.
Amo que sea navidad y tener familia y que sea año nuevo y tener amigos y hacer una fiesta y que venga medio mundo (gracias a todos de nuevo).
Y no importa si a veces me aislo, no importa que no tenga un gran amor, no importa que el trabajo me ponga tensa, no importa que se me queme la heladera, que me hagan un nido las palomas en el balcón. No importan los abogados ni los contadores, ni los fantasmas, ni el desamor.
Importa que sigo andando, que la adrenalina me sacude todos los días, que mi ahijado sigue durmiéndose en mis brazos, que mi amiga Ale vino a mi fiesta y estaba linda. Importa que mi amiga Cele me dice "¿cuándo nos vemos?", que Vero se quedó a dormir, que la Colorada me dice que me quiere mucho, que Pachu me da consejos, importa que estoy rodeada de amigos, que no tengo escapatoria. Y lo que más importa es que no quiero escaparme.
Y capaz porque es fin de año yo tenga tanto a flor de piel. O capaz es la misma vida y la manera en que elijo ir viviendo. Y los momentos y las caricias y el haber aprehendido tanto. Y el haber sanado tanto. Y el haber dejado de resignar. Y el empezar a ver que sola no puedo y que eso me hace más auténtica, más humana y más mujer.
Y esta noche siento que estoy parada en el medio de la vida con el cuerpo manso, los ojos húmedos, el camino incierto y el alma de fiesta. No porque haya pasado nada en especial simplemente tengo un instante de felicidad. Instante que se hace horas, horas que se hacen días.
Y voy andando y dejándome movilizar otra vez. Bajando algunas guardias y dejando que se me salgan los te quiero mucho. Y así capaz empiece a volverme un poco más vulnerable pero también vuelvo a ser un poco más yo. La que conocen los que me conocen desde siempre, la que ven en el fondo los que quieren conocerme desde hace poco. La que se muere por tocar la panza de 7 meses de Naty, la que espera como loca la vuelta de Flavio y todas sus verdades, la que se queda casi llorando cada vez que Mateo le dice tía. A la que le tiemblan las piernas con algunos besos y se le llena el alma con algunas miradas. La que siempre tuvo tanto para dar y que por un tiempo quedó moribunda pero resistiendo todos los tiros de gracia.
Es que no soy perfecta. No quiero tampoco serlo. Mi cuerpo no es perfecto pero mis ojos son a veces sinceros. Mi humor no es dócil pero mis sentidos están todos despiertos. Mi conciencia no es blanca pero mi afectos son geniunos. Y este texto puede sonar a libro barato de autoayuda y sin ninguna duda tiene infinidad de lugares comunes e incluso algunos aspectos vulgares. Pero es lo que hay, muestra lo que siento hoy. Sin metáforas complicadas ni metonimias perdidas. Sólo palabras como salen del alma sin dobles intenciones, sin correcciones gramáticas, sin coartadas emocionales. Plenas y simples palabras para celebrar la vida, para reconocer mis logros, para agradecer eterna e infinitamente a los amigos, para compartir mi alegría. Vuelvo a decir, no es nada en especial es solamente sentirme inmensamente viva.
¡Buena vida a todos gente!




16 dic. 2007

Noche de mil estrellas


Algunas noches en tu balcón pueden ocurrir maravillas
Anoche, en mi balcón ocurrieron maravillas
Hubo lluvia de mil estrellas y de abrazos de amigos
Y finalmente poco importó que se ensuciaran las paredes y que no hubiera muchas sillas
La música que "se escucha de abajo", el ascensor "que chiquito", la casa "que linda", la fiesta"que buena", el balcón "que enorme", el perro "que buenito", vos "que hermosa"
Y algunos se pusieron tristes, y algunos se sacaron su primera foto juntos, y algunos vinieron ya de día pero vinieron, otros se fueron temprano pero vinieron y otra vez como en agosto todos me abrazaron.
Y se hizo de día
Y me ayudaron a limpiar un poco la casa
Y hubo una promesita
Y mate y facturas y el partido de Boca
Y no fueron necesarios nochesdías efímeros
Ni reinas por 10 minutos
Bastó con una noche de mil estrellas

Gracias a todos.
Finalmente sucumbí al clamor popular
Fotos de la fiesta ACA

11 dic. 2007

Tercera persona

"Quiero acariciarte lento, hace días que no te veo" escribió él un poco extraño un poco olvidado justo cuándo a ella la soledad le amenazaba la noche libre.
Es que tenía el cuerpo ardido de tanto sol, el alma rebalsada de miradas de puñales, de domingos y de quedarse sin palabras. A las 12.30, con su vestido negro a medio estrenar y el pelo a medio recoger bajó a abrirle. Él, con la remera a rayas que usaba el día que se conocieron la miró seducido. Subieron con un beso en cada piso y el ascensor quedó largo rato detenido en caricias a escondidas, gemidos inescrupulosos y en miradas furtivas.

"No me mires fijo a los sentidos, no te duermas en mi nido
No me nombres ni me digas besos al oído
Ni se te ocurra hablarme de amor esta noche, no importa de que tono de verde son mis ojos
Concentrémonos mejor en el escote de mi vestido
¿Querés tomar algo? No a mí no podés quererme
Dame un beso en los labios, si también en el cuello
y decime otra vez muñequita
Sí claro, podés tener por un rato mi piel,
dame otro beso antes que la falta de palabras nos haga rehenes de tiempo completo
No corazón, no es que yo sea un fantasma soy más bien la casa embrujada que los fantasmas habitan, sí ya sé que no entendés
No tengo mucho para contarte y los pájaros que cantan un minuto antes del alba por suerte esta noche están dormidos
No perdamos el tiempo que pronto amanece y no puedo darte otra nochedía
Mi piel está ardida, la tuya un poco herida. Ya no me queda ni el vacío
Acariciame despacio y andate sin hacer ruido
Voy a vestirme para acompañarte a la calle que te lleva al olvido
Voy a decirte callada que no me cuerdo a veces bien tu nombre y que no pretendo que te acuerdes el mío
No, no podés quedarte a dormir
Es que esta noche sólo quiero quedarme acompañada de la imagen de esos ojos
no lindo, no los tuyos
los de él, tan minúsculo, tan presente de repente
tan ausente desde siempre
Volvé a tu casa y devolvéle tu alma a su dueña, decíle con un beso que me disculpe por robársela un ratito
Gracias por los amores que me hiciste y por los regalos que le diste a mi cuerpo esta noche
Te acompaño hasta abajo
Voy a darte otro beso y a pedirte un último favor
¿Cuándo estés saliendo podrías seducir a mi soledad y llevártela de la mano?
Yo voy a subir a bañarme para sacarme tu perfume
no, no es que no me guste,
es que últimamente a penas puedo con el mío"




6 dic. 2007

PARTY TIME

Bueno amigos bloggers a continuación una invitación para todos y cada uno de ustedes.

La mano viene así. Resulta que hace, ponéle tres meses me mudé y bueno como que vengo invitando gente de a grupos y siempre hay alguien que viene pero nunca más de 10 y es como tener un comedor escolar o algo así. La frase "vengan a casa, así de paso conocen" está a la orden del día entonces como que dije "bueno hago una reunión para los conocidos, algo sencillo y ya."
Pero evidentemente nada puedo hacer sencillo entonces empecé a sumar gente y hablé con Agus porque siempre él hace fiestas de fin de año en su casa y le dije " y bueno hagamos las dos fiestas en casa, total es grande el balcón". Y surgió esta cuestión de la fiesta de inauguración. Se empezó a sumar gente de varios lados y terminamos publicando esto en los blogs.
La fiesta es el sábado 15 de diciembre a la hora 24, es decir en la madrugada del domingo 16. Onda no vengan el viernes a la noche ni el domingo a la noche ¿si?
Muchos van a empezar a preguntarse si no estoy loca con invitar gente desconocida a mi casa. La realidad es que a la mayoría de los lectores de este blog los conozco...bueno si tienen razón estoy loca.
Algunas consideraciones a tener en cuenta para los que decidan concurrir:
- Tienen que confirmar su presencia vía mail o msn a stamp46@hotmail.com y a vuelta de correo recibirán la dirección. Pueden venir con gente, si pero también tienen que confirmarla por la misma vía.
- Tienen que traer algo para tomar. Si bien Agus y yo como buenos anfitriones que somos (¿?) vamos a tener una base de bebidas, la noche va a ser larga y evidentemente calurosa así que traigan bebida. Recuerden que me gusta el fernet.
- Esta no es una reunión Blogger (a dios gracias) por lo tanto va a haber gente de otros ámbitos y vamos a ser varios (mas de 30 menos de 100) así que no va a haber sillas para todos. Si alguien tiene problemas de columna o algo se trae un almohadón.
- El balcón es grande pero la casa es chica y el corazón también así que el que vomita limpia, el que rompe arregla etc, etc. Queda terminantemente prohibido darle alcohol o cualquier tipo de estupefacientes al perro, así como también apoyar los pies en la pared y orinar por el balcón. Iba a poner que tampoco podían orinar las plantas pero estos días no las regué y con el calor se murieron asi que no hay plantas.
El resto todo bien.
Bueno fuera de chiste espero que puedan venir y que se arme algo similar a la fiesta de mi cumple y no se olviden de la bebida.

2 dic. 2007

No ves...


¿No ves acaso que estaba esperando?
¿No ves que te di tiempo para curarte?
¿Que te vi con tu ropa puesta y tu brazos de abrazos?
¿No ves que veo todo lo que me estás mirando?
¿No ves cuánto me muero por decirte, aunque no te esté amando?
¿No ves acaso cuánto me canso?
¿No ves que veo lo que te está pasando?
¿No ves que no puedo, que me cuesta contarte lo que me está pasando?
¿No ves lo distinto que fue?
¿No ves que me quedé dormida tantas noches en tu abrazo?
¿No ves acaso que mi casa es nueva, mis ojos calmos y mi mirada ausente?
¿No ves que esperé a verte para que me veas mirarte y que no alcanza porque siempre tengo que dejarte?
¿No ves que no es amor aunque tampoco estoy jugando?
¿No ves que me quedé muda de tanto que tengo por decirte?
¿No ves acaso que te fuiste y te llevaste a cualquier parte eso que se te sale por los ojos al mirarme?
¿No ves que no alcanza?
¿No ves que no sos el único que está asustado?
¿No ves que a veces me rompo?
¿No ves que no entiendo porque me duele?
¿No ves que amanece y estamos cada cual por su lado?
¿No ves acaso que esta noche sólo necesitaba un abrazo?
¿No ves que estoy llorando?
No, no ves...

29 nov. 2007

Tengo....

Tengo letras que son casi lo primero y digo casi porque tengo también rimas, risas y prisas.
Tengo amigos. Y acá hago un alto. Tengo que hacerlo. Porque me llenan la vida. Me leen las letras, me preguntan las preguntas que no quiero responderme. Ale. Martín. Cele. Vero.
Tantos que van y vienen. Y tantos que siempre se quedan. Tengo tantos amigos que no nombro y me dan vida. Y una naranja que últimamente me dio un par de empujones para arrancar y un sopapo de palabras que me pusieron en mi lugar. ¡Aten a la loca pero no se la lleven lejos que la voy a extrañar!
Tengo el recuerdo de la paz más mansa de dormir en mis brazos a mi ahijado. Hermoso. Chiquito. Te quiero tanto bebito.
Y tengo desorden en mi casa y algunos terrenos baldíos en el alma.
Tengo una ciclotimia importante y no tengo ganas de cambiar.
Tengo poca paciencia a veces y más de la necesaria casi siempre.
Tengo unos rulos peleadores y unas curvas medio indecentes. Los ojos los tengo verdes, a veces esquivos y a veces con brillo. Los pies chiquitos, las manos prontas y las uñas desprolijas.
El carácter lo tengo de a ratos un tanto templado, la fama mala y puesta a dormir y los escudos siempre asomando.
Tengo una casa nueva y una fiesta inminente. Un balcón a la intemperie y luz de luna en mi cama blanca.
Tengo extrañas formas de estar ausente y a veces tengo pocas ganas de estar presente.
Tengo un hermano ingeniero que tiene un gato asesino y una esposa sencilla. Una madre ferviente que me roba el alma y por la que doy la vida. Y tengo un padre. Mi viejo que me llama hoy después de tener un pelea ayer y me manda el orgullo a la cucha cuando me dice “Te amo hija” delante de un mundo de oyentes.
Te amo . Te tengo. Que dicha.
Tengo también ansiedades.
Tengo aislamientos amarretes que me dejan hipotecada a algunas noches infinitas. Nada sana sin antes haber herido. Tengo frases que recién empiezo y ya se me olvidan. Metáforas que se repiten en círculos cuando a veces tengo miedo de no ser querida.
Tengo más de cuatro sueños pero los trato de bichos.
Tengo por huésped a la libertad y como vecina nómade a la soledad.
Tengo historias cerradas. Algunas antes de empezar. Tengo algunas camas a las que nunca voy a dormir y algunos brazos a los que no voy a abrazar. Y tengo un fantasma que ya no se cuela en las noches a moverme las pesadillas. Tengo cajones vacíos de antiguas cartas de amor, algunos golpes mal dados y un par de huidas a tiempo. Tengo la mala costumbre de quedarme a dormir en almas ajenas, de robarme ojos con dueño. No hago nido. No tengo hace tiempo en mi agenda una muerte por amor. Tengo una sombra que se asombra cuando brillo y un pasadizo secreto escondido en mi ombligo.
Tengo la suerte de no clavar puñales por la espalda. Aunque tengo en mi prontuario denuncias anónimas de un par de corazones destrozados.
Tengo algunos cargos de conciencia poco pesados y varios miedos recargados. Tengo hábitos nocturnos y en general buenos tratos.
Tengo la mala sangre de tener gente a cargo y la sangre fría de llevar dedos ensangrentados.
Tengo frío a veces en verano y deseos que se andan soltando.
Tengo unas cuantas certezas distraídas, unos ojos que esta tarde no se resignaron a no mirarme porque todavía se tientan con sentirme el olor a jazmín. Tengo la distracción de olvidarme de algunos hombres y unos cuantos hombres que han me han olvidado casi al descuido.
Tengo la insolencia de sentirme a veces vacía y una tendencia importante a morirme de de risa. Tengo charla fácil, muchas vueltas y pocas ganas de jugar a las muñecas. Tengo ceniceros llenos de adicción al cigarrillo, enquistada la fobia a las aves, masculina la forma de tomar fernet y una fantasía loca con un pseudo cantante de rock.
Tengo un ego a veces demasiado impertinente y una dulzura que se disimula en esta imagen tan independiente.
Tengo la buena fortuna de no creer en la suerte y unas cuantas vueltas de tuerca pendientes con eso de creer en algo de lo que dice el destino.
Tengo nochesdías que ya terminan, noches que no llegaron y soles que iluminan.
Tengo varias fotos que no revelan, un par de tickets a la luna y un dibujo en el que salí casi igualita



28 nov. 2007

Hermosas, sapos y ojos verdes

Amanece. Con los atajos de algún camino desandado pero amanece. La luz fulmina y anuncia otro desvelo. Chiquita fue la promesa que dejó aquella esquina. Fría como la nieve en el congelador. Un tango resuena a nostalgia y los besos en la espalda fueron a morirse en esos ojos verdes que no eran míos. Igual de verdes, más morochos y seguramente menos esquivos. Otra noche entre explosiones nuevas y otra huida. No hay "quedáte a dormir" posible si los brazos no se mueren por abrazar.
Nada sana sin antes haber herido. Nada duele antes de la soledad.
Poco importa de quien sean los labios que besan las horas breves del quererse sin amor. No importa si hay corazones latiendo. Después de ser preciosa, esta vez por unas horas, ella corre rápido y lejos a lavarse las historias y a escribir metáforas descabelladas que justifiquen ese deseo que en un instante se transformará en un tiroteo de soledad. Sentada en la intemperie de un juego de sábanas usadas pensará en puñales que no hieren y en hermosas que se quedan sapos. Reinas por 10 minutos que escarmientan por un ratito cuando amanece y la luz fulmina y anuncia otro desvelo.

24 nov. 2007

IDENTIFIQUESE


Flavio tiene 30. Nació en Mendoza en 1977. Su padre es director de una empresa automotriz y su madre ama de casa. Flavio se educó en un buen colegio, fue buen alumno y labura desde chico. El y su hermana un año menor se fueron del hogar paterno apenas arañando los 21.
Flavio además es mi amigo, un tipo que da y no espera. Es el que te llama a ver si tomaste el remedio cuándo estás enferma, el que te rompe los cigarrillos cuándo vas por la mitad segundo atado diario, el que se acuerda el día de tu cumple y te llama para hacerte acordar del cumple de tu vieja. Flavio da. Y hace unos años Flavio duda. Y hace unos meses Flavio se muere de miedo.
Cuándo cumplió los 18 años su padre, bastante autoritario él, le escupió de la nada un "Vos y tu hermana son adoptados". Y a Flavio se le confirmaron algunas sospechas. Y se le llenó el alma de preguntas. Y a la primera que soltó sólo consiguió un "De este tema no se habla nunca más" por respuesta. Nunca más.
Y no se habló y nunca habló. Por que no podía ni pensar en las respuestas. Pasaron 12 años de mil discusiones y peleas . Y un día Flavio se cansó de no preguntar y empezó a pedir datos, fechas, fotos, lazos. Y nadie le dio más que silencios, miradas al piso y hasta alguna que otra cachetada.
No tiene partida de nacimiento "porque se perdió", no tiene fotos de chico "porque quedaron en lo de la abuela cuándo vivíamos en Mendoza" no tiene ropa de bebé "porque la dimos a los pobres" no se parece en nada a su hermana, supuestamente biológica, "porque de eso no se habla".
Cansado y muerto de miedo por ser tan valiente, Flavio sacó un pasaje a Mendoza. Dice que se va a buscar un poco de historia. Cuándo sus padres adoptivos se enteraron del viaje imploraron que "por favor no te vayas" dijeron "que no hace falta que viajes, preguntanos a nosotros lo que quieras saber" y entonces Flavio se enteró que la suya no fue una adopción legal . Que sus padres biológicos eran muy humildes y que se lo dieron a sus padres adoptivos para que lo tengan un tiempo y al año siguiente le llevaron a la hermana. Y que nunca más aparecieron (que no es lo mismo que decir que desaparecieron). No hay papeles, no hay registro, no hay historia. Flavio viaja en dos días. Su padre puso un abogado.
Ayer me contaba toda está des-historia.
- Vamos a Abuelas Flavio le dije
- Dejáme ir a buscar la historia que me contaron. Dejáme ir a creer que mis padres eran pobres y me abandonaron. Déjáme ir. Yo sé que esta historia termina en Abuelas pero todavía no puedo aceptarlo me contestó
Y lo veo tan valiente que está muerto de miedo. Lo veo partido de furia, de pena, de asco. Está desencajado, vuelto loco, ausente, sin raíces, sin poder empezar su vida. Y yo me siento tan pelotuda cuándo creo que tengo problemas existenciales. Y quisiera regalarle un poco de mi historia, de mis cimientos, de mis raíces. Pero no puedo darle más que un abrazo, escribirle estas estúpidas letras y decirle Andá a buscarte Hermano, encotrá la mentira y a la vuelta te acompaño a buscar la sangre.




(Iba a cambiar el nombre de Flavio por otro para proteger su identidad pero dada la situación iba a ser una ironía demasiado absurda. Flavio es Flavio. Al menos por ahora)

23 nov. 2007

Recordatorio para mí misma


Parece que tengo que andar dejándote notitas. Ufff que criatura sos!
Acordate nena, que esto de andar lleva costo y tiempo.
Anoche existió y fuiste reina por 10 minutos. Acordate que eso no te conforma, acordate que a veces, dormir abrazada al insomnio es mejor que dormir abrazada a quién sabe quién.
Las nochesdías linda, pueden dejarte temblando es cierto, pero las noches que son nada pueden dejarte vacía. Ya sé que te preguntás si alguien te sostendrá la mirada....
Y no dudás de tu andar , lo sé también, pero acordate que al destrabar la mandíbula y dejar de pelear capáz por reflejo se te escapen algunas lágrimas. Nada de lamentos nena, peores lágrimas has llorado. En el fondo no hace falta recordarte que no te conformás con ser reina 10 minutos. Pretendés ser mujer toda la vida.

Cats

Cuándo explote tu cabeza seguramente yo estaré dormida.
Mi piel sigue oliendo a mí. La nochedía es ahora sólo noche.
El juego es sólo mío y el rio fluye. Caudal. Simpre.
Aunque quiero que a veces alguien me lleve. El hombre no ha llegado.
No espero. Sigo andando.
Con las palabras sueltas y la lengua larga.

21 nov. 2007

PARA MÍ MISMA


Andabas por ahí con esa incertudembre a cuestas, pensando de dónde salió así de la nada.
¡Es que a veces sos tan desmemoriada! No sé si es eso o que te haces la distraída. Si ya sé que tenés tendencia a evadirte. Te gusta el escape pero si lo pensás bien bastante cargo te has hecho últimamente ¿no? Eso de ir teniendo claro que te metés solita en determinados lugares, que te buscás solita determinados momentos no es poca cosa.
¿Te das cuenta nena? Te paraste sobre tus propios pies y no importa si a veces estás descalza, con tacos o desnuda. Te cargaste unas cuántas mochilas, es cierto, pero todavía algunas gentes ven tus ojos brillantes. ¿Que es eso nuevo que tenés en la piel? Vida nena, descubriste hace tiempo ya, que estas tan viva y se te sale por los poros ahora. ¿Incertidumbre decís? Y sí pero no te vayas a frenar por eso ¡¡eh!! Fumate todos los cigarrillos que quieras que igual el miedo va a seguir estando.
Así que, corazón, andá destrabando la mandíbula que no sos perro de pelea.

20 nov. 2007

Marca - Huella

Pensaba hoy en los recuerdos. Y recordaba instantes que ya casi se me olvidan.
¿Y qué es un recuerdo? No me alcanzó con correr a los libros y buscar la respuesta psicoanalítica, ni la cognitivista, ni la zen.
¿Esos instantes que alguna vez fueron tan intensos y que ya dejaron de ser presente están simplemente condenados a ser imagen y vacío? Y pensaba en cómo es que se configuran los recuerdos. ¿Son marcas que se transforman en huellas? No, no es que sea pura semiótica es más bien predisposición al olvido. El paso del tiempo hará sin dudas, el resto del trabajo. Y no pensaba específicamente en recuerdos dolorosos, incluso evocaba momentos felices o apasionados o intensos. ¿Será que las ansias por seguir andando predisponen a buscar mayores felicidades, pasiones o intensidades? Grandes pasiones han quedado reducidas a borrosas imágenes, grandes amores a buenos deseos, totalidades a sensaciones. La intensidad de una nochedía, apenas unos días después, se reduce algunas imágenes. ¿Es lo inevitable del transcurrir? ¿Cuándo el instante desaparece, dónde se conserva la felicidad?
Apoyada en la pila de libros que quise leer me quedo pensando...
¿No es un recuerdo acaso nada más que un futuro olvido?


18 nov. 2007

Nochedía


Después de la fiesta, cuando la madrugada se amanece y las pieles se despiertan una vez más, ellos comparten por primera vez la nochedía.
Afuera hay estrellas y soles. Adentro la humedad de dos cuerpos sabe a rocío y los besos, tan nuevos, no alcanzan para promesa....

15 nov. 2007

¿Quién quiere venir a volar?

No estés triste, Corazón
Dale! dame la mano
y
demos una vuelta más por el cielo

10 nov. 2007

"Poder decir adiós es crecer"
G. Cerati - Adiós-



Timbre. A la 3.40 de la madrugada. Timbre. Fuera de horario y de contexto. El perro saltó de la cama y ladró a la nada. Ella un tanto asustada se levantó. Sabiendo lo que no quería saber llegó hasta el portero eléctrico y contestó.
- Soy yo
- Son casi las 4 de la mañana....
- Bajá que hace frío
Y ella bajó. Se tiró encima de su pijama de ositos loprimeroqueencontró y descalza bajó. Son 7 pisos que parecían mil. En el trayecto se fue enojando. Enojada porque él no respetaba, enojada porque la invadía, enojada porque el caprichoso quería lo que no podía, enojada porque se sentía sujeta a su insistencia, atrapada por las anécdotas, asustada por el ruido del viento. El ascensor llegó a cero y ella, tratando de mantenerse todo lo seria que el pijama de ositos le permitiera tomó aire y abrió la puerta. Entonces lo vio. Traía dos ramos de jazmines en una mano y un bolso chico en la otra. Los ojos intensos cómo siempre, las espaldas mas anchas que de costumbre, la decisión tomada cómo nunca. En su mano izquierda ya no estaba la alianza. Él la vio también cómo nunca. La conocía desnuda de memoria, vestida para toda ocasión también pero con el pijama de ositos no. Sonrió.
- Estás descalza
-¿Qué querés?
- Quedarme
- ¿Por cuánto?
- Siempre
- No
Subieron callados y sin mirarse. El olor a jazmín inundaba el ascensor.
- Que golpe tan bajo - dijo ella mientras abría la puerta
Él dejó el bolso en la mesa y saludó al perro.
Se sacó la campera y por primera vez la tocó.
- Estás helada
- No vas a quedarte
- ¿No vas a preguntarme que pasó?
Entonces ella lo miró fijo. Lo vio diferente. Lo vio íntegro por primera vez en meses o años quizás. Ella, que conocía todas y cada una de sus facetas, todos y cada uno de sus trucos supo que no era el de siempre, no lo vio amante, no lo vio niño, no lo vio amigo, no lo vio casado, no lo vio quebrado, ni macho, ni caído, ni gracioso, ni demandante, ni celoso, ni protector. Lo vio Hombre. Por primera vez.
Poco importó nada para ella en ese instante. Poco importó la historia, la amistad trunca, los años locos, las noches muertas. Poco importó el basta, poco importó la falta de amor. Él estaba parado ahí, frente a sus pies descalzos, más hombre que siempre, más amador que nunca, más suyo imposible.
Seduciéndola con una serenidad inconmensurable, con una entrega impensada, con una hombría segura.
Se acercó muy rápido. Ella seguía inmóvil, sabiendo que el próximo paso sería sin retorno. El le desabrochó despacio el pijama y le abrazó la piel sin terminar de desnudarla. Ella increíblemente temblaba. Ya no había raciocinio posible. Era el duelo final.
Con manos libres rodeó firme su cintura y la aprisionó tiernamente contra la pared. Besó sus hombros, sus ojos, sus labios, con una devoción nueva. Acarició su espalda y sus manos como si no las conociera, olfateó su cuerpo como si fuera su perfume nuevo, la miró a los ojos como si recién la viera. Esa noche no había entre ellos la excitación de lo prohibido, el fantasma del triángulo, de la amistad, la redondez de una alianza. Fueron ellos dos por primera vez, ellos dos y sus cuerpos de hombre y mujer, no de niños que juegan a las escondidas, no de amigos devenidos en amantes, no de historias que ya se terminan. No hubo una sola palabra, apenas se oían gemidos. Fueron horas eternas de silencio, de mirarse, de reconocerse a pesar de tanto conocerse. Mil años después él rompió tímido el silencio
- Sos nueva- dijo mientras la dormía plácida por primera vez en su pecho.
Ella, recordando de un golpe aquello del amor se quedó dormida sabiendo que esa noche, que para él era la primera de una historia nueva, para ella era definitivamente la última de una historia muerta. La casa quedó empapada de jazmines.Y ese fue el final.




*Juro que esto es apócrifo y que no es autoreferencial...

8 nov. 2007

Cortó

Acabo de tener la siguiente conversación telefónica:
- Pero ya hablamos de esto, corazón
- Sí y yo te dije mil veces que si me lo pedís estoy dispuesto.....
- No voy a ser tu bastón. Esto no es por ella, ni por vos, ni por los hijos que van a tener...
- ¿Es por que hay otros?
- JA! Sos tan tierno a veces.....
- ¿Entonces?
- Vos buscás una excusa para tirar toda tu vida a la mierda y yo tengo ganas de bailar en la lluvia...
- No me vengas con poesías. Extraño tu cinismo. Extraño tu cuerpo
-Yo sin embargo estoy un tanto más cómoda siendo sincera. Ya tendrás, sin dudas, otros cuerpos despreocupáte...
- Ah! ahora te ponés cínica...
- Acabás de decir que lo extrañás
- Debés estar histérica por que te está por venir. Ya se te va a pasar
- Ja! Te quiero tanto nene...no, no se me va a pasar. Me voy por otro lado ¿entendés?
- (TUTUTUTU)
Cortó. Porque no entiende que el mundo afuera sigue girando. Cortó porque tiene terror a andar la vida solo. Cortó porque me conoce bien . Cortó y a los 5 segundos volvió a llamar. Esta vez yo sí entendí. Esta vez no lo atendí....


5 nov. 2007

Finalmente

Fueron días extraños. Estar un poco más libre implica también hacerse cargo. Y en estos días no sólo miré para arriba para ver el sol. Me desarropé, me solté el pelo, le puse coco a mi piel y me dejé. El sol se me quedó en el cuerpo, me arrebató la cara, me enrojeció los labios, me resaltó las piernas. Me sentí linda y seguí andando. Y me paré justo en frente de tanto enrosque y le solté la risa. Y me reí y bailé y fui todavía un poco más libre. Había mucho viento pero ni cerca estuvo de tumbarme. Puede ver que lo que tanto era ya no es tanto.
Tenía la piel ardida y la cabeza calma. Los labios secos. La frente alta. Y mucha risa. Y mucho camino. La música sonaba en vivo y yo sentada al sol con mi libro nuevo.
Después, arrugué mi último prejuicio y lo tiré por la ventana. No había nada de exceso en mis nuevas ganas.
Me vestí de negro y jeans. Desabrigada una vez más y salí. En tal esquina a tal hora. Un fernet eterno y un café. Otras manos. Otros besos. Otra calma. Noche de sábanas.
Cuándo él apago el fuego de ese último cigarrillo y se quedó de a poco dormido yo me acurruqué cerca pero a distancia. Me dormí serena. Con el cuerpo manso, el pelo suelto y la piel cómo recién estrenada.
Finalmente está tarde, mientras estaba fumando sola, conforme, silenciosa y apaciguada volvió habitarme la calma.

3 nov. 2007

"No estés triste, linda"

Ya llegarán otros tiempos.Y encotrarás entonces, un lugar para el descanso, la recompensa por tanta insistencia. Ya llegarán los días en los que seas princesa, no te desesperes estos son tiempos de andanzas. Sabrás entonces distinguir los lugares seguros, aferrarte a un abrazo real. Encontrarás, te prometo, tu lugar. Dejarás de olfatear el peligro. Pero no será hoy. Deberás seguir siendo valiente, es que te quedan todavía por combatir tantos fantasmas.
Estos no son momentos para descansar. Soplan aires de batalla, hermosa. Son tiempos de guerrearla. Al final , al final hay recompensa. Si claro como dice la canción.
Deberás ser paciente y no pensar en futuros. Es momento de ser fuerte y de seguir andando. Hay que pelear esta guerra. No te tires al costado del camino niña, que se te pasará de pronto la vida. No es momento de lágrimas. Cambiálas por risas y buscá entre tus compañeros de camino alianzas. No te preocupes, todo pasa y vas por la buena senda. Si, ya sé que tus ropas están rasgadas, tus pies cansados, tu conciencia sucia y tu cuerpo en llamas pero hay que seguir andando preciosa, hay que seguir andando.
Ya vendrán los tiempos del remanso. Ya habrá una instancia para el buen amor. Pero ahora niña, ahora no podés ni pensar en un lamento. Tu escudo está más valiente que nunca. Tu corazón más noble que siempre. La liberación ya está empezada. Algún día quizás amanezcas cómo doncella, entre abrazos de caballero pero hoy preciosa, sólo podés pensar en ser guerrera. Dormir a la intemperie y estar alerta. Esa es más bien tu esencia.
Vamos, andando. No estés triste linda, el camino espera y el sol está brillando, bien fuerte, allá arriba.

2 nov. 2007

Parecer (es) II

Update de esta madrugada (2/11/07)

Parece que estamos todos locos. Que vos no me crees un solo silencio ni vas a dejar que yo pueda solita con la distancia. Y te plantaste y parece que viniste a buscarme. Parece que querés más juego. Pareces que querés. ¿Qué querés?.
Parece que ya no aguanto más. Mentira, si que aguanto. Siempre aguanto. Y puedo sola.
Y dejé que te pararas ahí, tan adelante mío, tan como si nada. Parece que va estar lindo el tiempo este fin de semana. Hablemos del tiempo corazón, es lo único que nos queda.
Parece que viniste a verme y me viste nueva. Y de lejos me mirabas. Y yo con mi liberación tan endeble y a medio liberar me quedé con mis dos pies bien derechita y ubicada. Me movés. Con tu voz, con tu ignorancia me movés. Parece que no me torcés el rumbo.
Parece que no entendiste nada.
Hablemos me dijiste esta madrugada. ¿De qué? ¿ De qué parte de esta farza? ¿ No ves acaso que ya ni códigos nos quedan? ¿No ves acaso que mi pelo está más corto, mi mirada más fija y mi decisión tan tomada? Yo no juego más, hermano.
Y no, no me digas que esto no es un juego,(¿te acordás cuándo leímos juntos a Bataille?Ahora sí que finalmente lo entiendo). No me digas que somos los que eramos, no intentes que no nos terminemos perdiendo. No hermoso, no juegues con mis rulos, no los enrosques en tus dedos, no mires así mi boca, no toques otra vez mi pierna. Yo no juego más. Y parece que me muero por un abrazo. Parece que quiero mostrarte la nueva curva de mi cuerpo. Pero ando de liberaciones ¿sabés?. Y no quiero dar marcha atrás a tanto camino andado, a tantas mechas cortadas, a tantas noches de insomnio, a tanta estaca revoleada. Y si, que pregunta boluda la que hacés con tus ojos, claro que extraño. No, no sé si a vos, más bien a mí cuando estoy con vos. No, no la piel, no el sexo, no tus manos. Al menos no del todo. Parece que extraño el mate, los puchos y la risa. ¿ Te acordás del corte de luz amigo?
Si claro que recuerdo la vez que me miraste y de la nada me dijiste hermosa. No, no recuerdo bien el primer beso. Disculpáme. Parece que no entendés que es eso de las liberaciones.
Ya quisiera yo querer que podamos seguir queriendo. Parece que no quiero querer este juego.
¿Que es lo que estás mirando, hermoso? Por favor no insistas con los rulos. Si, ya sé que te gustan pero parece que las cosas cambiaron. No sé si pude haberlo evitado. Sentado en esa silla tan cerca y tan extraño te preguntás quizás si te miento. Parece que esta vez no hay estrategia. Es que estamos tan lejos. Es lo que nos queda. Y sí claro que me siento vacía. Pero libre ¿sabés?. Parece que tengo una ganas locas de bailar, de que me pegue el sol en la cara, de poner a Marley, prender un pucho y leer un libro en mi balcón. Tengo ganas de morirme de risa, de morirme de amor, de morirme de libertad, de llenarme la piel de caricias nuevas, más simples. No, no me invites a tu casa, ni a la cena, ni a la cama. No me interesa saber cuales son las cremas que usa ella. Ni el color de las toallas del baño.
Ya no necesito tanto tu abrazo como hace un instante. Guardálo . Ella es más débil. Parece que no puede sola. Y te juro que no es despecho ni ironía. ¡Ja! No seas tonto no te rías.
Siempre me haces reír tanto. No, no es que puedas hacerme llorar. Es resfrío no son lágrimas. Parece que no soy de las que lloran. Al menos no en tu cara. No, no estoy enojada Amigo, quizás un poco agotada por tanto insomnio, un poco tímida por tanta estrategia, un poco grande para tanta vuelta. Y claro tarado, más bien que te quiero. Tanto , tanto te quiero. Pero no más que eso. Fuimos juez y parte ¿te acordás?. Si, antes de la guerra de egos, cierto.
Ya hermoso, dejá de tocar mis manos, dejá de (des) cuidarme tanto. Ya lo sé que la soledad pesa. Pero peor es la tibieza, el porquesi y ni que hablar del porlasdudas. No corazón, no voy a vivir conformándome. La vida sigue ¿te acordás?. La puta madre, cuanto cuesta soltarnos. Es el precio de las liberaciones, Diego . Y yo con gusto lo pago.

31 oct. 2007

Parecer (es)

Esta noche (31/11/07):
Parece que entendiste.
Que no, que la distancia esta vez no es parte del juego. Que no hay más vueltas por dar, ni cuerpos por desnudar, ni anillos por quitar.
Parece que mi ausencia hizo mucho más que mi presencia, que la guerra de egos terminó siendo una guerra fría y que ya ni cerca estamos de los que fuimos. Ya entendiste que no me alejé para que vengas a buscarme, que ya no busco tus manos y no por que no las necesite. Ya estamos más libres y el corte no me favorece.
Parece que te dormís a veces acordándote de mi risa, que me buscás a veces en los días fijos, en las rutinas. Parece que yo no puedo con todo. Parece que no nos queda ni la pena. ¿ Te acordás cómo era dormir en la cama siendo amigos? Parece que no voy a volver a enfermarte.
No hermano, no estoy triste ni enojada ni expectante ni asustada. Todo resultó cómo debía. Dos cuerpos, un triángulo. O dos.
Parece que ya no puedo idealizarte. Jugar juegos. A perder. A dejarse ganar. A no jugar más.
Lo extraño es que pasen los días tan iguales. Que vacía que es la nada. Que fríos se me volvieron los recuerdos. Que apretados se me quedan los dientes ante tus letras. Parece que los insomnios ya no serán compartidos.
Y me cuesta tu nombre y me olvido tu piel y me duermo de día y me pensás esta noche. La puta madre, cuanto cuesta soltarte. Liberaciones. Parece que ya pude. Parece que queda la nada. Parece que no queda ni la tristeza.
Update de esta mañana*(1/11/07):
Tu mensaje temprano en mi contestadora. Sabés que me levanto tarde. Tu falta de registro o de resignación. Mi negativa a atender el teléfono. Tu negativa a dejar de buscar. Resistencia. Liberaciones. Parece que el costo es alto. Parece que es cuetión de costumbre. Parece que no entendiste nada. La puta madre, cuanto te cuesta soltarme. No, no estoy llorando es sólo resfrío. La vida sigue amigo. Sólo que un poco más vacía.

29 oct. 2007

Limada

Números que no cierran. Arreglos en casa. Un guión a medio hacer. Promedio de 4 horas de sueño por día en la última semana. Mensajes.Trámites. Madre con principio de depresión. 20 cigarrillos diarios. Sol sin protector solar. Olvidos de comer. El teléfono que no para en todo el día. Un empleado con licencia durante un mes por intento de suicidio. Chicos nuevos. Cargas viejas. Ron con Coca. Fiesta de inaguración a mediados de noviembre. Cita en un bar pendiente. Cerveza de trasnoche en el Escandinavo. Tres horas de cola para votar. Encima ganó la yegua. Mi perro hijo con la medicación cambiada por su problema de tiroides. Volvió Soda. Vuelvo a ir. Mails. Roxanne. La lamparita de la cocina que se quemó está muy alta, muy alta y yo soy más bien enanita y no tengo escalera. Abogado, contadora y ART. Contrato. Invitación. Liberaciones difíciles de sostener. Ahijado enfermo. Cuerito de la canilla de baño roto (¿ alguien me explica cómo se cambia?). Tía sometida a abdominoplastía. Los espárragos nunca se cocinan bien. Amiga desaparecida. Amigo exiliado y perdido definitivamente. Dos kilos menos sin querer. Hormigas en la cocina. Escote. Dos libros a medio leer. Una historia que no termina de terminar. Fotos pendientes. Visitas guiadas. Rata. Más teléfono que no para, meta mensaje y llamado. Terapeuta de vacaciones. Valeria Lynch. Vivir sola. Otro cigarrillo. Ufa. Dolor de ovarios. Sobredosis de música. Falta de letras. Ausencia de palabras. El recuerdo de un beso en la lluvia, un paraguas y una flor. PC lenta. Vía rápida. El mundo que se vuelve muy pequeño demasiado rápido. Murciélagos verederos. Faltas con aviso. Ausencias sin permiso. Borrón y cuenta pendiente. Calavera no chilla. Pastillitas. Cerveza en la heladera. Mancha. No juego más.
¿Alguien me atiende el puto celular?

¿Faltará mucho para que me termine de volver loca?

Hagan sus apuestas.


Update*

Mi reino por volver un instante a esta tarde

25 oct. 2007

Cimbronazo

Tantas veces uno se encierra en su mundito, a vivir su propia vida, a guardarse sus propios anhelos, a cerrarse a los sentires, no vaya a ser cosa que vuelva el sufrimiento. No vaya a ser cosa que uno se enamore y no lo quieran, no vaya a ser cosa que uno se arriesgue y nadie lo sostenga, no vaya ser cosa que las cosas no sean como uno quiere y sean como deban ser.
Y entonces uno elige como vivir, con que riesgos, con que pasiones, previendo hasta donde dar para que no le quiten, hasta donde amar para que no duela, hasta donde soñar para no frustrase y la vida se va transcurriendo así, a conciencia. Uno se va fogueando, va superando lo que uno piensa que son grandes dolores, va descartando instantes, va volviéndose descartable. El círculo se va cerrando, los instantes nobles dejan de ser presente y así de a poco lo que duele va menguando y los tropezones ya no son caídas y los desprecios ya no son lágrimas y la mayoría del mundo se transforma en nada. Y los extraños, esos que no comprometen, que no aplican, que no suman por que tampoco restan parecen tomar cierta forma. Morfologías tan intangibles.
Alguien hoy me decía "Pero no hablemos más de mí, hay gente que tiene problemas más graves ".
Y cada uno en su mundito y con sus propios dolores sabe que la pena no tiene parámetros de medida. Al igual que la alegría.
Es que uno racionaliza, se cuida o al menos eso cree. ¿Uno deja de cuidarse cuándo se cuida de querer? ¿Uno empieza quererse cuándo sólo quiere cuidarse? ¿No compadecerse, ni permitirse decir no puedo con esto implica estar a salvo? ¿ Y quién lo salva entonces a uno de uno mismo?.
Y así anda uno por la vida creyéndose ya curtido, creyéndose ya sin lágrimas, creyéndose Super (man/woman o ambos).
Hasta que llega el cimbronazo.
Y entonces todo el mundito que uno se arma, tan limpito, tan acomodado se le va bastante al carajo. El mundo deja de ser nada. Y uno deja de ser el centro del mundo y pasa a sentirse un poco idiota. Idiota por haberse puesto tan a salvo cómo para olvidarse de las cosas que duelen. Idiota por ir por ahí con un discurso tan armadito, que por más irreverente que sea no conduce. Uno se siente un idiota por guardarse tanto detrás de la coraza, por alejarse tanto de las posibilidades. Uno comprende que ser tan valiente, tan valiente, indefectiblemente lo transforma en un cobarde. Y es a veces el dolor de los otros lo que a uno lo humaniza de un golpe.
Y ahí uno empieza a ver que el tiempo es finito, que sufrir es parte de tanto. Y ahí uno empieza a pensar un poco en otros munditos. Munditos que se están cayendo a pedazos por que se les muere un amigo, munditos que están preocupados por que se les enferman los chicos, munditos que tienen miedo a que les caiga de un zarpazo la vejez, munditos que transitan por primera y desgarradora vez el desamor, munditos que tienen miedo de comprometerse, munditos que están por ser padres por primera vez, munditos que están por perder a sus padres en cualquier momento, munditos que no se animan a dar el tiro de gracia, munditos de excesos, munditos de ausencias, munditos.
Y una vez más uno confirma que el dolor y el sufrimiento no son parámetros medibles pero a diferencia de un instante atrás, uno empieza a comprender que las corazas simplemente hacen que el camino sea un poco más lento. Que amortiguar el sufrimiento no es detenerlo. Que vivir adormecido es una forma más de conformismo. Y que a veces una buena cagada a palos emocional lo hace a uno un poco más humano.
Para todos esos munditos que hoy hicieron que empiece a mirar un poco para afuera. En especial para D que es lo suficientemente valiente para demostrar que tiene mucho miedo.

22 oct. 2007

Deje su mensaje después de la señal

¿Cuál fue el instante en el que dejó de existir tu ausencia? Hace pocos días te escribía sin nostalgia. Agua. Y me preguntaba si te acordarías de la noche de carnaval, de los momentos, de los rescates. Esta noche, con voz de niño crecido le decías a mi contestadora que ya te habías cansado de sentirte poco hombre y de que yo fuera mucha muchacha. Mientras vos le hablabas a mi nuevo número telefónico, en lugar de contestarte, yo empecé a pensar. Y claro, me acordé de tanto. Es cierto que no pasó tanto tiempo pero si pasaron tantas cosas. ¿Sabrás acaso que mi pelo está desde antes de ayer muy corto, que mi casa es nueva y mi risa menos estrepitosa? ¿Imaginarás que mis uñas siguen desprolijas, que mi cintura esta más fina y que mis sueño sigue plácido a pesar de la ausencia del hueco de tu espalda cómo almohada? Sí claro que también pienso a veces en vos. Y que yo tampoco encuentro mucho sentido a tanta nada. Pero uno se acostumbra ¿viste? A la nada digo. Y tampoco es cuestión de conformarse ni de insistir a toda costa. No, no estoy para nada enojada, quedáte tranquilo. Es que yo tampoco fui del todo sincera. Vos me viste irme corriendo aquella noche a otras manos escapándome de las tuyas. Claro que tampoco hiciste nada para agarrarme incluso me diste algún que otro empujón con tus palabras. Y fueron tantas, tantas las noches en otros brazos. Y si, para que te voy a mentir, fueron varios los abrazos en los que me dormí en este tiempo, incluso esos que vos conoces tan pero tan bien. ¿Excesos? Puede ser. Vos también sabés mucho de eso. Que no te llenan y que te hacen sentir helado en la cama que sigue vacía. Si es cierto que nadie se quedaba a dormir y que a nadie le cocinabas. Sí, yo si dormí en otra cama pero desaparecía bien temprano a la mañana. Dirás vos que no fuimos nada. Pensaré yo que no nos atrevimos. Y con eso no hacemos nada. ¿Sabías que ya no soy tan dócil y que últimamente ando de liberaciones? ¿Alguna vez supiste algo de mayúsculas? ¿Y de hadas?
No seas prejuicioso dale, ¿o acaso no te acordás de aquella mañana? No, no es que me haga la difícil ni que disfrute de verte venir con el equino exhausto. Es simplemente que no estoy tan segura de que nos debamos una charla. Las ausencias dicen tanto a veces.
Nosotros ya tuvimos Febrero, noches de carnaval y procesiones. Despertamos juntos todos los domingos del otoño y estrenamos la mañana del invierno. Julio nos puso un tanto inquietos. Y festejamos juntos el principio de nuestro Agosto.
¿Necesitamos realmente un Noviembre?

20 oct. 2007

Que extrañas formas toman a veces algunas liberaciones....

16 oct. 2007

Soft

¿Y entonces, cuándo llega la paz?
Cuando lo decís así bajito, para que no se queme. Cuando tomás partido, afrontás y resolvés. Cuando ponés el límite y de ahí no te corre nadie. No importa cuántas horas te hablen. Es entonces cuando te sentís más liviana.
Cuando ya no te tiemblan las manos para contestar las preguntas y estás dispuesta a eliminar los bloqueos. Cuando después de cerrarte y encerrarte, te sacudís la modorra del tiempo despacito y respiras la primavera. Ya dejaste de guardarte. Te reciclaste y tu amiga te sacó algún que otro miedo.Y otra festejó su cumpleaños. Y otra vino a quedarse con vos todo el sábado. Y tu mamá te llama contenta olvidándose de los moldes en los que no querés caber. Y ahí vas aflojando. Y no estás ya con las garras afuera, al menos no tanto. Y vas pensando de a poco que es verdad eso de que no tenés que ganarle a nadie porqué ya pelaste muchas peleas y no se puede vivir guerreando. Entonces un poco más te relajás. Y abrazás a tu ahijado tan fuerte, tan fuerte y le decís despacito que no se olvide de vos, que ya estás de vuelta y él te responde durmiéndose en paz en tu regazo. Y ahí te acordás de cuanto podés querer todavía. Y vas respirando. Y sí te cortan la luz prendés una vela. Y de a poco vas iluminado (te). Y al día siguiente sale el sol. Y tu casa tan tuya, tan tuya está completamente abierta. Y la limpiaste toda y te limpiaste toda. Las flores ya están plantadas, las fotos ya están puestas. Y salís al balcón enorme en minifalda y ojotas a esperar el verano. Y el atardecer te alumbra mientras te sentás en el suelo y te cebás un mate. Y tu perro te juega y prendés el cigarrillo número mil para aspirar todo ese olor a calma nueva. Y entonces entedés, después de muchos días de borrasca que la paz finalmente llega. Frágil, serena y furtiva pero llega. Y se queda un instante, hasta el próximo temblor.

13 oct. 2007

Agua

Febrero. Noche de carnaval y calor. Mucho calor. Calor denso, sofocante, colmado y húmedo calor.
Ellos y un encuentro que se había hecho esperar a lo largo de todo el verano, de todas las noches de ese hirviente febrero que ya venía a morirse. Los dos traían sus pieles ardidas de diferentes soles y un par de noches prestadas a otras manos. El encuentro estaba pendiente. Quedaron entonces, en verse a esa hora en ese bar. Sensuales al extremo.
Él, rigurosamente impuntual bajó del auto y se dispuso a cruzar hasta el bar. Ella tranquilamente puntual ya lo había visto pasar. Apuró el cortado ya tibio, pagó sus migajas y salió al cruce de esa avenida. El semáforo se puso en rojo y el asfalto de Cabildo los separaba. Tuvieron tiempo para medirse. Se olieron a la distancia. Él con su andar despeinado y su remera sin mangas, ella ceñida a un suelto solero blanco que demasiado insinuaba, las pieles bronceadas, los ojos fijos y el cruce de miradas. El semáforo dio luz verde y se encontraron a la mitad de la calle. Ninguno de los dos esperó. El atinó a rozarla. Ella ofreció su mejilla y la tibieza de sus descubiertos hombros, esos que él de inmediato aceptó y rodeó con su abrazo. Nunca se habían besado, nunca se habían tocado. Siempre se habían mirado.
Subieron al auto y él encendió el aire. Impetuosa, ella abrió la guantera y buscó los CD´s. Eligió y cuidadosamente al descuido sonó Bob Marley. No, mujer, no llores. Está noche no, que afuera es carnaval y la procesión empieza andar.
Y él la llevó de paseo a su infancia, a su historia, a su amigo. Ella aceptó gustosa el viaje y el roce incidental de la mano de él contra sus cruzadas y descubiertas piernas cada vez que ponía primera para arrancar. ¿Te molesto? dijo ella abriendo el juego en un amague de correrse
"Ni se te ocurra" dijo el tocando su muslo con firmeza. Y se rieron. Cómplices y deseosos casi por primera vez. La charla por momentos escaseaba. Ella adora pasear en auto de noche y a veces sólo a veces se deja llevar. El sabía llevarla, al menos esa noche.
Recorrieron todo Caballito, parte de Flores y toda la historia de él. Noche de roces, de manos viriles, de piernas cruzadas, de tacos altos y escote bronceado. Latidos acelerados.
¿Vamos a tomar algo a casa? dijo él. Ella, descruzando las piernas sonrió y dijo "Si" ante lo previsible. Sí a una copa de vino, sí a esos ojos negros tan de decir cosas, sí a esas ganas nuevas. Sí.
A esta altura Marley se había vuelto a Jamaica y B.B King le cantaba a Lucile.
Habían pasado dos horas desde que se cruzaron cruzando la calle y andando en ruedas y latencias llegaron al estacionamiento. Díaz Vélez y Yatay. A ella le dio un escalofrío. Es que esas otras manos estaban tan cerca, tan expectantes, ahí a unos metros. Por un instante dudó. Desistió. Era su amigo y era también amigo de él. Ya habría tiempo para eso. Y volvió a concentrarse en esos ojos negros. Tan negros cómo no recordaba haber visto antes.
Bajaron del auto y el sopor fue insoportable. El calor sofocaba, el vestido apretaba, el corazón se salía.
Implícitamente él había entendido que ella prefería hombre antes que caballero y entonces en lugar de abrirle la puerta del auto la sujetó de la cintura y le rozó el cuello con el olor de su piel.
Tenían que caminar dos calles desde el estacionamiento a la casa de él y lo hicieron en un silencio de palabras y a gritos de miradas. El beso no había llegado. La caricia se hacía rogar. El deseo había traído a esas almas un poco de revolución. Los labios ardían secos de tanto calor. El abrazo a la cintura, certero, prometedor.
"Acá es " dijo él soltándola para buscar las llaves. Ella, perdida sin esa mano se acercó.
¿Puedo abrir? y sin esperar respuesta le quitó las llaves de la mano y entró. El se quedó un tanto perplejo y la miró pasar, cómo haría tantas veces de ahora en más.Un piso por escalera. Ella iba adelante cómo si conociera el camino. El la secundaba absorto en las formas que adivinaba bajo el vestido blanco. Sin darse vuelta ella sentía por primera vez la mirada. Esa mirada que se iniciaba en lo recogido de sus rulos, bajando por su nuca para detenerse un instante, eterno y caliente, en el hueco de su espalda descubierta. Y podía sentir sus ojos bajando aun más hasta rozarle la curva firme de su cintura y siguiendo al sur por la redondez de sus glúteos. Y ella, que sabía que él no aguantaría más en poco tiempo, al pisar el último escalón sonrió segura, al sentir el roce de su mano subiendo por la parte de atrás de su pantorrilla. "Son lindas tus piernas" dijo él a sus espaldas. Ella giró la cabeza, respondió con esa sonrisa y siguió caminando. Él se le adelantó e interrumpiéndole el paso se le plantó en frente. Con la dulzura de un elfo le tomó la mano, le abrió uno a uno los dedos de muñeca desprolija y le sacó las llaves robadas. "Dejáme llevarte" y ella lo dejó, cómo lo dejaría tantas veces. Lo dejó.
Entraron al departamento. Cálido, masculino con colores calientes. El cobrizo de las paredes reflejaba la piel de él, el verde del tapiz en los ojos de ella y el calor del ambiente se sumaba a la latencia. El vino estaba tibio, Luigi Bosca sin querer. El favorito de ella. Desde la barra del comedor donde se sentaron se adivinaba la forma de la cama en la habitación. Serena, paciente, concreta. Perfectamente fresca y armada. Expectante.
"Prendo el aire" dijo inquieto él
"Dejáme el calor" se acomodó ella, robándose esta vez el control remoto.
Él puso música dejándole a la radio el azar de la banda musical. Sonó Prince, sonaron los Doors y capaz algo de Madonna, Like a virgin quizás. La botella de Luigi se moría, la charla se animaba y las distancias se acercaban. Ella, que ya había recorrido mil veces con la imaginación esos brazos asomados en la remera sin mangas que tanto le gustaba, se sentía intimidada.
Intimidada por esos ojos que la recorrían hambrientos, que la miraban concisos, que la buscaban despacio.
Él, que había besado de lejos y con ansias tremendas esa piel arrebatada, se sentía embrujado.
Embrujado por esos ojos que lo miraban risueños, que lo esperaban chispeantes.
La botella de Luigi terminó de morir. Quedaba sólo agua fría en el refrigerador. Las bocas sedientas, de agua, de vino, del otro.
El extendió su mano a la forma de la cara de ella. Ella levantó la frente y lo miro un tanto desafiante. Él se levantó de su silla y se acercó.
"Traéme agua fría" dijo ella. Él lo tomó literal y fue a la cocina. Ella se rió por dentro. Empezaba a gozar.
El volvió con una jarra helada y la rozó. El brazo, las muñecas y la miró. Apoyó la jarra en la mesa. Ella seguía sentada. Él caminó tres pasos y con las manos todavía húmedas la tocó. En la nuca, bajo los rizos. La tocó.
De fondo Los Piojos gritaban "Agua, cómo te deseo, agua, te miro y te quiero agua, corriendo en el tiempo".
Cantando ese estribillo y mirándola a los ojos él se acercó y le envolvió la cara con sus manos, tal cómo a ella siempre le había gustado.
"Dame agua" gimió él y finalmente la besó.
La besó con un beso intenso, de origen, con sabor a carnaval. La besó y ella respondió y también lo besó con un beso sediento y de pronto todo fue humedad. Las pieles, los ojos, las manos, los deseos.
Ella se alejó de su boca un instante y a la vista de él se mordió los labios. Y entonces él comprendió. Ella había venido sólo a darle más sed. Agua, dame. Tomá. Sed. Saciáme. Secáme. Mojáme. Agua.
En la habitación la cama esperaba para escuchar gemidos, para sentir formas, para ahogarse de transpiración. Una vez volado por los aires el vestido ceñido y la remera sin mangas, ella y él jugaron a entregarse. Y se entregaron a tanto. A dedos atravesando espaldas, a bocas mordiendo bocas, a manos acariciando formas, a lenguas lamiendo partes, a almas saciándose la sed. Por mil noches sedientos del otro se buscaron y cuándo acabaron de gozarse amanecieron abrazados. Hasta que la sed se sació pasaron muchos meses incluso hasta llegaron a cobijarse durante el frío agosto de sus nacimientos. Hasta ese Agosto llegó la sed. Y un silencioso "hasta siempre "fue el final.

11 oct. 2007

Vaticinios

Tendrás días en los que necesites salir
y mezclarte con la gente y perderte en el enjambre de la peatonal Florida o quedarte parada en el medio del mundo o del barrio chino y que te empujen, te golpeen, te arrastren.
Tendrás días de flores en las macetas y nubes en el cielo. De girasoles que no giran y canciones que no suenan.
Tendrás días sin mates tibios y fotos de risa, en los que tu independencia será una cárcel, tu refugio una trinchera y tu soledad una carga. Así te irás a la guerra.
Tendrás días de estar lejos, caminando entre las nadas, releyendo las mismas letras, olvidando las palabras.
Esos días tendrán también sus noches, amplias y avejentadas en las que andarás viejos caminos y querrás retractar decisiones tomadas.
Tendrás noches de limpieza, empezarás quizás por las tazas y te sentirás tan cansada y entonces cerrarás el agua que gotea detergente y a las dos de la mañana tendrás ganas de dar tu reino por tener a mano cualquier mano con cualquier mirada.
Tendrás noches de estar enjaulada en esas cuatro o cinco opciones que sentís que te tienen rodeada. Noches en las que ese té de miel y chocolate no tenga gusto a nada. Y cuántas, cuántas serán esas noches hermana...
Tendrás noches de querer volver a cualquier abrazo del pasado, sin que te importe un carajo cuánto futuro te quite cada segundo de más en esos brazos.
Tendrás noches de estar harta de seguir pagando el costo de no vivir con la cabeza agachada y mirarás entonces viejas fotos o secarás antiguas lágrimas sintiendo que poco vale nada. Tan vacía de no esperar nada.
Y esas noches y esos días serán muchos. Y andarás estaqueada, esperando robarte un pedazo de algún sol que ande sobrando por ahí, insistiendo con qué es mejor así y que un desgarro más sigue siendo necesario. Tan cansada de correr a volver a escribirte. Tan cansada de andar deambulando hasta en tu propia cama. Tan casada de andar siguiendo tu propia nada.
Seguirás resistiendo amiga, un poco más y hasta siempre por que en definitiva y muy muy en el fondo seguís sintiendo que no querés despertar ni un solo día en la piel de Bernarda.
Pero en esos días y esas noches no será eso ningún consuelo y sin querer se te vendrá la madrugada, a ponerle límite a tanta desgana. Y mañana será otro día y seguirás buscando entre la gente caras.
¿Y cuál, cuál será el esbozo de la siguiente instancia? Pensar que son sólo momentos, que otra vez, todo pasa. Creo.


Este post surgió siendo muy personal, narrando sensaciones mías de esta noche, pero a medida que lo fui escribiendo recordé charlas, comments y mails que me llegan de muchas de las personas que leen este blog, muchas de ellas grandes amigas así que, este post se transforma entonces en un regalo para todas ustedes amigas, para todas las que están siempre viniendo a coincidir, a ponerle una cuota de aliento mis tropiezos, a contarme los propios, para las que aprenden todos los días a reírse un poco de sí mismas, para todas las que a su manera y con su propia historia a cuestas deciden, con lo que eso cuesta, no vivir agachando la cabeza.
Para ustedes Amigas: Ale, Cele, Vero. Tsukinota, Sibila, Verborrea (más que nunca), Lola, Giovi, VilmaP, Cronopio, Daniela, La Peque, Ana, Rochie, Lucy, Uma, Swimming, Verónica, Araña y las que me estoy olvidando y a las que sé que leen y no comentan como Euge, Sofía y Ceci entre muchas otras.

Update*: Después de recibir varias quejas por diferentes medios, entendí que pasé por alto una parte muy importante de los componentes de este post. Cometí la torpeza de dejar a fuera de la dedicatoria a los muchachos de este blog. La otra parte del comienzo y el fin de todos estos sentimientos. Los hombres, que también me traen sus letras, sus razonamientos, sus aprendizajes, su certidumbre y sus halagos. Gracias amigos. Para ustedes también Boys: Ciru (gracias por las lágrimas), Mayfly, Joker, Smart, Medias, El Poeta, Agus, Andy, Ol, Jorge, Deg, Mostro, Lolo, R.P, Mentes Sueltas, Matu, Yukio. Y tambien, muy también, para todos los de la vida, los que me inspiran, los que están en mi historia, los que aparecen en estos escritos sin nombre ni apellido pero que tienen una imagen grabada a fuego en mi cabeza, mi alma o mi piel. Los de mi historia.

8 oct. 2007

Pobre Bernarda

Hoy después de tres afiebrados días descubrí con horror que me había quedado sin Novalgina, cosa que en estos momentos me es más vital que el agua (literalmente). Arrastrando los 38.3 me fui derechito al Farmacity amigo.
Lo re buenísimo de vivir en la zona que vivo es que todo está a un paso y que tengo muchos, muchos Farmacity cerca. Opté por el de Cabildo y Palpa. Entré compré y me fui a la caja. De las tres cajas que tienen sólo una estaba habilitada y encima cobraba Pago Fácil. La puta dije yo y me dispuse a esperar los por lo menos 15 minutos de cola.
Delante mío había dos señoras en sus 60. Paquetas de Belgrano, bien arregladas, bastante juveniles, pelo lacio al hombro con claritos, anteojos de sol en la cabeza y bremer con el logotipo del polista (Ralph Lauren creo que es). Hablaban bastante alto y yo estaba bastante aburrida así que me dispuse a escucharlas (las cursivas son mías)
Paqueta 1 - ¿ Y Bernardita tanto tiempo sin verla? (ja! a que le dicen Bernie)
Paqueta 2- No me hables mejor. Esa chica es un problema
Paqueta 1- Sigue igual por lo que veo
Paqueta 2-Yo no sé mirá. No entiendo. Tiene todo lo que cualquier chica quisiera ( a esta altura tenían las paquetas, toda mi absoluta atención, apostaba mi fiebre a que paqueta 2 diría lo que iba a decir)
Paqueta 1- Y claro, tan jovencita, tan divina. Con ese pelo que tiene (lacio y rubio seguramente)
Paqueta 2- Con 27 años, un marido divino como Alvarito que la tiene como una reina, tiene el mejor trabajo 4 horas en el estudio del padre, le sobra tiempo para lo que quiera, con esa casa divina que compraron en el country, y ella que me viene con que no sabe que le pasa, que no era esa la vida que esperaba, que quiere abrirse paso sola ...(paqueta 2 se angustia)
Paqueta 1- ¿Y Alvarito que dice?
Paqueta 2- Alvarito pobre santo, tan divino. Cada vez que veo la foto del casamiento me enorgullezco tanto (ZaZ!! Sabía que nombraría la foto del casamiento, lo juro). El no entiende nada. Ella salió de la nada con que no sabe si lo quiere, con que así no es feliz yo no sé..
Paqueta 1(pendenciera había resultado) - ¿Vos decís que Bernardita andará con otro?
Paqueta 2 (ofuscadísima)- ¿Cómo me decís algo así de mi hija?. Bernie no es de esas, si apenas dos noviecitos tuvo antes de Alvarito. No se habrá casado virgen, bueno, pero ahora nadie lo hace. Hay que adaptarse.
Y les tocó el turno en la caja y yo no pude seguir la charla y me mordía la lengua, los dientes y la laringe para no decir nada. Y me salía de la vaina.
Entonces llegué a casa medio encabronada y me puse a escribir esto para la mamá de Bernarda y para la Bernarda que todas, en mayor o menor medida, llevamos adentro:
Vea señora que se puede ser mujer de otra manera y no por eso ser una de esas, se puede elegir con quién dormir y con quién NO dormir, se puede elegir dormir con uno distinto cada noche y se puede elegir incluso dormir sola y no por eso ser una de esas. Se pueden elegir los libros en lugar de utilísima, se puede tener fe sin ir a ninguna iglesia, se puede pensar sin pedir permiso, vivir sin pedir disculpas y tener sexo sin tener culpas (y conste que fui educada y dije sexo en lugar de coger, por que Ud. es una paqueta). Sepa también señora, que se puede trabajar mil horas por el placer mismo de pagarse sus propias cuentas, comprarse sus propios libros y tomarse sus propias cervezas. Se puede ser mujer así también señora. Teniendo hijos y no quedándose en casa a tirar la vida a ningún lado. Se puede estudiar por mandato, cómo seguramente estudió Bernarda pero también se puede estudiar con pasión, con el alma, con insomnios maravillosos, con esperanza. Se puede apasionarse y está bueno. Y sí claro, sin dudas la vida no es tan segura de esta forma. ¿Y qué? Se puede tener miedos y asumirlos y aceptarlos y eso señora es muy distinto a ser cobarde. Y no, claro que yo no sé coser, ni bordar, guisar pero abro todas las puertas para jugar y si me las cierran salto por la ventana. Si señora aunque me cague a golpes cada rato.
Y no señora, no es que yo sea feminista, detesto los absolutos, pluralidad que le dicen. No, no, tampoco soy una lesbiana resentida ni una solterona fracasada. Estoy llena de vida señora. Soy otro tipo de mujer. Disculpe si la ofendo con mis dichos, disculpe y rece que no me cruce por al vida un día de estos con Bernarda. Ah!!! una cosa más, me olvidaba. ¿Si lo ve a Alvarito le dice de mi parte que es un pelotudo?.
Bueno che! me hizo enojar.