4 dic. 2008

Renuncio

Las tardes de jueves parecen amanecer con entierro.
Y este jueves viene también de renuncia. Funesta y lapidaria.
Y esta adicta a los puntos suspensivos viene esta vez, otra vez, a renunciar.
Renuncio a historias catalepticas que arañan el olvido tratando de resucitar.
Fantasmas ya exorcisados que desentierran la duda.
Renuncio, a este trabajo pesado, lúgubre y gris que es la posibilidad del quizás.
No es que seas vos.
Soy yo, que acobardada por tanta ausencia, no tengo espíritu para probar.
Esperar lleva mucho tiempo, avanzar implica mucha fe. Y ya perdí mucho de los dos.
Y nada puede ser simple. Este amor de juguete y amaneceres azules no me deja respirar.
No debería ser tan difícil, ni yo tan cobarde, ni vos tan ausente. Ni esta historia debería estar queriendo arrancar. Estamos rotos desde antes de aquella noche de carnaval.
El jueves pasado venias cargando una muerte.
El jueves de hoy yo te dejo de respirar.
Quizás me quieras un poco y difícil.
Seguro yo quiero brillar.
Y los fantasmas de tanto purgar se hacen grises y las historias de tanto morirse ya no resucitan y las cobardes de tanto asustarse se agotan. Y los insomnios de tanto sueño se duermen.
Y yo no puedo.
Renuncio a respiradores artificiales para el alma.
Renuncio a respuestas que llegan tarde y vacías.
No supe sanar, es cierto.
Pero no puedo cargar con tanto tiempo muerto.
Sabrás disculparme pero no puedo.
Te dejé en la almohada un último sueño gris.
Y me robé tus lágrimas para ponerle lluvia a este jueves de renuncia y fin.