8 mar. 2007

Mis mujeres

Los que han leído más abajo podrán deducir que no soy muy creyente en los "Días de..." pero hoy quiero escribirles a las mujeres de mi vida.

Mis mujeres vienen del pasado. Las mismas de siempre. Las de la vida. Las de la sangre.
Son madres, esposas, viudas, amigas.Mí tradición. Mi historia.

Mis mujeres se han hecho valientes de tanto pasar miedo.
Han aprehendido y me han enseñado a reír de tanta lágrima llorada.
Mis mujeres están en mis fotos, en mi futuro, en mi cotidideaneidad, en mi teléfono, en mí alma.

Vienen trayendo sus risas, sus sueños soñados de día, sus nombres, sus hijos, su frustración transformada en lucha y su coraje hecho risa.
Mis mujeres me han dado anécdotas, miedos, histeria, llanto, esperanza, envidia, sosiego, cobijo, arrullo, compasión, compañía.

Unas escupen dolorosas verdades a la cara evitando que comenta las peores torpezas, otras acuden presurosas vestidas cual Carlitos a serenar mis ansias, hay una que me mira pasar en silencio cuidando mis espaldas con su mirada de madre, otra me confía a sus hijos o deja su casa y su marido y corre a secar mis lágrimas una noche cualquiera en la que se me rompe el corazón. Hay una que me cuida como su hija siendo solo mi tía. Y su madre, mi abuela nos cuida a todas desde su nube rosa. Asintiendo, cuestionando y por fin comprendiendo.

Mis mujeres me han enseñado a pelear, a amar, a olvidar, me han tendido su mano, su lágrima, su abrazo, su historia.
Me han regalado vacaciones, borracheras, vida, enojos y perdones.
Me han sacado pastillas del bolso, heridas del alma y risas de la angustia.
Han sido duras conmigo con el corazón blando de tanto verme llorar y han llorado de risa de tanto escucharme hablar.

Mis mujeres por momentos parecen ausentes, calladas, raras.
Es qué están aprehendiendo a esperar. Esperando aprehender.
Cuándo miro sus miradas las encuentro buscando a quien amar sin dejar de amarse.
Las veo a diario cuestionándose como madres, como mujeres, como profesionales, como hijas. Dando, entregando, cuidando, esperando, temiendo, amando.
A mis mujeres a veces se les pasa el tiempo sin querer y a veces no saben que hacer con sus vidas.
Algunas van de tacos o tras de zapatillas.
Algunas tienen tiempo otras hijos.
Algunas aman la noche otras viven de día.
Algunas son realistas otras compulsivas.
Algunas ya están cansadas y otras recién empiezan.

Mis mujeres llevan luz en la mirada, ideas en la cabeza, sueños en el alma, verdades en la boca y esperanza en las entrañas.
Tienen mas estrecho el egoísmo que la cintura, más ancha la sonrisa que las caderas, más firmes las convicciones que las piernas, más claros los valores que el cabello.

Ellas me traen de vuelta a casa, me enseñan a marcar mi límite, me muestran el espejo de sus almas, me hacen pelear por mi inteligencia. Me dejan pensando sólo con una palabra, con una mirada o con una reacción.
Mi sangre, mi historia, mis amigas.
Noches de charla, años de ausencia, días de playa, sueños en vela, mate, llanto, pochoclos, desesperación, alegría, tradición, abrazo, ropa, esperanza de vida.
Mamá Elsa, Tía Alicia, Abuela Tota, Ale, Cele, Vero.

Para ustedes, las MUJERES DE MI VIDA que me hacen ser la mujer que soy y para todas las mujeres que hacen que otras mujeres sean lo que son.