11 feb. 2008

A punto


A punto estaba de convencerme de estar queriéndote que empecé a pensar hasta cuándo. A punto de convencerme de que ya no puedo quererte que empecé a tener miedo de soltarte. A punto de volver a extrañarte empecé a preguntarme ¿Cómo se extraña nada?¿Cómo se extraña el abrazo que no llega, la caricia que no se hace, el beso que no se da?¿Para qué meterme en tu cama cuando quiero si no tengo el abrazo que necesito? Entonces, mientras me escapaba las corridas, de tu "Hablamos" mentiroso, cayó de repente, rotunda la certeza. Yo no quiero esto. Me traje en la cartera un poco de tu beso muerto, de tu desgana guerrera y tus dvd de préstamo. Te dejé en la almohada el sueño que quise contarte y no escuchaste, por distraído, por desatento. En el baño mi olor a nueva, en la cocina ninguna caricia, en la mesa la fiaca de la media tarde y en tu teléfono cualquier promesa. Todo efímero y aunque más quiera quererte, más me quiero a mí misma parece. El instinto me grita en la cara hace tiempo y yo que me hago la sorda no puedo hacerme tanto la boluda. Anoche en tu almohada tuve frío y poco abrazo, anoche en tu cama tuve sueño y pocas ganas. Anoche quise forzarme a quedarme queriendo tu nada. Esta tarde en un taxi fantasma me cayó como piedra otra vez la certeza. Justo cuándo estaba a punto de querer que me quieras, a punto de quedarme enamorada. Justo cuando estaba a punto de conformarme con nada. Justo a tiempo. La certeza. Yo no quiero esto. No me alcanza la nada.