29 feb. 2008

Fletes, redondos y tareas

Afuera llueve con sol . Adentro está nublado y miedo . Pusiste "Tarea Fina" y te pusiste en llanto casi. Andás por ahí renguenado intentos de esos que siempre se te quedan por la mitad.
Ves, sabés, sentís que otra vez el camino está malo. Entonces te quedás, te tirás, no dormís, no llorás. Te acordás. Estás en contra tuyo una vez más.
El indio sigue disparando "Vas a volver a herirme otra vez". Cruzás los dedos y la vida, anudás bien fuerte el nudo de la garganta y pensás en los quiebres, los filtros y los excesos.
Cambia el track, la hija del fletero mandó cartas y él no tiene el valor. Como siempre."Todavía su amor me da descargas".
La puta madre.

21 feb. 2008

Eclipse y chocolates

En el cielo las cosas se ponen rojas.
En el infierno también.
En casa se acaba el chocolate y no cierran los números.
Estoy llena de mitades. Debo dejar de ser mediocre.
Debo dejar de estar de vuelta.

En el cielo la luna vuelve a la normalidad.
En el infierno no hay luna.
En casa vuelvo a escribir y empiezo de nuevo.
La intemperie acecha. La compulsión no escarmienta.
Él duerme plácido a mil años de distancia. Yo espero el sueño.
Busco ser mano, alunarme, barajar y dar de nuevo.

11 feb. 2008

A punto


A punto estaba de convencerme de estar queriéndote que empecé a pensar hasta cuándo. A punto de convencerme de que ya no puedo quererte que empecé a tener miedo de soltarte. A punto de volver a extrañarte empecé a preguntarme ¿Cómo se extraña nada?¿Cómo se extraña el abrazo que no llega, la caricia que no se hace, el beso que no se da?¿Para qué meterme en tu cama cuando quiero si no tengo el abrazo que necesito? Entonces, mientras me escapaba las corridas, de tu "Hablamos" mentiroso, cayó de repente, rotunda la certeza. Yo no quiero esto. Me traje en la cartera un poco de tu beso muerto, de tu desgana guerrera y tus dvd de préstamo. Te dejé en la almohada el sueño que quise contarte y no escuchaste, por distraído, por desatento. En el baño mi olor a nueva, en la cocina ninguna caricia, en la mesa la fiaca de la media tarde y en tu teléfono cualquier promesa. Todo efímero y aunque más quiera quererte, más me quiero a mí misma parece. El instinto me grita en la cara hace tiempo y yo que me hago la sorda no puedo hacerme tanto la boluda. Anoche en tu almohada tuve frío y poco abrazo, anoche en tu cama tuve sueño y pocas ganas. Anoche quise forzarme a quedarme queriendo tu nada. Esta tarde en un taxi fantasma me cayó como piedra otra vez la certeza. Justo cuándo estaba a punto de querer que me quieras, a punto de quedarme enamorada. Justo cuando estaba a punto de conformarme con nada. Justo a tiempo. La certeza. Yo no quiero esto. No me alcanza la nada.


6 feb. 2008

Las matan

Hace un tiempo la sección policial de la agenda mediática está saturada de noticias sobre mujeres. Mujeres asesinadas, violadas, golpeadas. Hubo últimamente varios casos que trascendieron como el de Mariela Frydman o Rosana Galliano Entre tanto dato escabroso y asesinato impune me puse a pensar en estas mujeres, en sus vidas, sus intenciones; todas suposiciones claro, sobre mujeres como cualquiera pero a la vez distintas. Son mujeres que vivían solas o sin una pareja estable, aparentemente independientes, con supuestamente muchos amantes. Parecían ser mujeres que intentaban resolver sus vidas, que cargaban como cualquier otra algunas rupturas, algunos bastas, algunas esperanzas. Mujeres bellas, con una profesión o una buena posición económica. Y de repente pensé también en las otras mujeres las dependientes, las que no son noticia, las que son muertas a golpes todos los días en la indiferencia de sus hogares, las que no tienen independencia económica ni acceso a una educación que las solvente.
Los crímenes de mujeres suelen ser catalogados como pasionales. Mujeres asesinadas por sus maridos, por sus ex novios, por sus padres abusivos. Violadas, maltratadas por quienes supuestamente deberían cuidarlas, por quienes supuestamente son de su confianza. Las matan, les violentan las posibilidades, les quitan las añoranzas, les impiden salvajemente que digan basta. Una mujer que dice basta es un golpe bajo a la cordura de un cobarde, una mujer que dice no es una patada en los huevos al ego de un enfermo. Una mujer que decide por sí misma puede despertar la locura de quién a la vista de todos es un señor intachable. La mujer dice basta, dice no, dice yo quiero algo distinto y despierta al loco, saca al asesino. Los crímenes de mujeres son pasionales y muchas veces quedan irresueltos, muchas veces se tapa al asesino con la vida "imprudente" de la víctima. Y entonces muchos se olvidan de la aberración de esa muerte y se ponen a hurgar en cuantos eran sus amantes, cuantos preservativos usados había en su tacho de basura y cuantas noches regresaba a su casa borracha. Como si eso fuera atenuante, como si eso fuera aliciente o justificativo.
Históricamente a las mujeres que vivían "diferente" las tildaban de brujas, las apedreaban, las quemaban en la hoguera. Las mataban los hombres que necesitaban el control y eran aceptados por las sociedades de entonces como justicieros que obraban en nombre de quién sabe que dios. Hoy a las mujeres las matan casi con la misma impunidad, con el mismo salvajismo y ante la misma indiferencia de una sociedad tan bárbara cómo la de mil años atrás. Sociedad que acepta medios que hurguen en la intimidad de la víctima, sociedad que transforma a tipos como Barreda en una especie de héroe macho y nacional, sociedad que cierra bien las puertas y ventanas para no escuchar, para no saber, para no mirar.
Mataron a Nora Dalmasso y todos leímos que era una mujer infiel, mataron a María Marta García Belsunce y todos leímos que era lesbiana o que andaba en algo raro. Casi como un "bueno pero algo habrán hecho".
La mayoría de este tipo de crímenes quedan impunes. La mayoría de las víctimas quedan en el imaginario como mujeres "de mala vida" como sí decidir tomar las riendas de la propia vida fuera un castigo, una sentencia de muerte o una prohibición.
Cada noche, cuando cierro con doble llave la puerta de mi casa y trabo las ventanas antes de dormir pienso en la indiferencia y eso es lo que realmente me da miedo.

3 feb. 2008

Lost

Sol en los besos
Agua sin ropa
Vino sin hielo
Primer capítulo
Defensas bajas
Atardecer desnudos
Mañanas mentirosos
Ausencia prometida
Palabras atrincheradas
Mientras empieza a dibujarse la noche
yo me emborracho con tu último beso
y me doy cuenta
que esta tarde en mi balcón cometí la imprudencia de enamorarme de vos

1 feb. 2008

La idiota

Sábanas egipcias de mil hilos,
la cama llena pero sin vos
Trompadas certeras de ausencia
Silencio a los gritos
Hamsters
Limpieza inútil
Secreto a voces
Sin lágrimas
Sin voz
Sin vos