6 jun 2007

El ajedrecista

El ajedrecista es imaginario. Lo fue hasta hace un rato. Lo será hasta verlo alguna tarde, sin horarios, al aire libre. Es una promesa de efímero. De egoísmo. De dañino. De mi misma. El ajedrecista por supuesto juega. A seducir y a que lo seduzcan. A abandonar y a que lo abandonen. A dormir y a que lo duerman. Obvia el mimo. ¿No lo necesita?. Se lo olvida. No lo presta. Promete guerra. Promete daño. Promete almohadas. Promete sólo noche y algunas veces llaves. Me invita a jugar al ajedrez en un tablero de mentiras ya sabidas por los dos. Es imposible que te quiera. Por el tiempo. Ya lo dije. Pendejo. Peón. Caballo. Torre. Alfil. Nunca reina. Jaque Mate.