26 sep. 2007

3 y media de la mañana. Otra vez se me fue la noche y me perdí en este infinito mundo de navegación intentando encontrarme en alguna página. Y me miro en las fotos y me escucho en la música y me leo en mis viejas letras pero en ningún lado estoy. No soy yo, son mis partes. Y entonces sigo buscándome. Y mientras todos duermen, persigo fantasmas que ya ni si quiera me asustan. Y entonces aparece el recurso fácil pero prefiero evitarlo. Es que empiezo a sentir que esta noche no estoy en ningún lado.
La realidad es que hace frío y que la casa está helada. No, no hay estufas porque se suponía que de ahora en más todas las noches serían primaveras.
Y sigo buscándome, en los rastros que dejé en otras historias, en los viejos escritos, en las antiguas mentiras y tampoco ahí estoy. Entonces empiezo asquearme del olor a cigarrillo que impregna mis poros y recuento los cadáveres que sepulté en mi cenicero después de sentenciar a mi garganta. Son muchos dirías si los vieras y al instante agregarías que ya soy grande.
Sacudo una imagen y voy a tratar de buscarme en las líneas que escribí unas horas atrás, esas que van a dolerte un poquito mañana mientras yo duerma cómo una cobarde. Algo de lo qué soy está escrito ahí. Pero no, no es esa la que soy. Entonces corro a leerme en el principio, cuándo escribí instintivamente y hace un siglo Usted ama y después pegado a eso me encuentro con mi primer recuerdo, con lo de la felicidad con atajos, con el bosque y el lobo hasta llegar finalmente a las imágenes para dos. Y es ahí dónde lloro, un poco por nostalgia un poco por idiota y otro poco por no poder/querer (dirías) ser esa, la simple. La de esa imagen. La que no soy. La que me pasé buscando toda esta puta noche. No hay cenicientas, ni carrozas. Sólo hay una mujer que no encuentra cómo ni por dónde y qué esta noche tiene miedo de irse a la cama y encontrarse con lo que realmente es.

21 sep. 2007

Desgarros

Que poco vale todo cuándo todo vale.
Mal día para accidentes, mal momento para tanta certeza.
Cuánta locura. Cuánto juego salido de control.
Cuánta gravedad tienen las consecuencias. Cuánto veneno en estos ojos de niña infame.
El destiempo de los cuerpos, el desgano de la nada.
Maldita la hora de la decisión. Ya está tomada. Y después ya no soy la misma. Poco importa.
Que pocas son las opciones, que inmensa la soledad necesaria. Que definitiva será mi distancia. Que decepcionante la carga de ausencia. Que inexistentes son las caricias, que mentirosos los abrazos.
No quedan ya trenes para seguir ni próximas estaciones para bajarse.
En el cuerpo quedarán las marcas.
Que vacía voy a quedarme cuándo vuelva a sangrar.
Que necesario el alivio. Que absurdo el riesgo. Que insomne quedará la conciencia.
Una vez más.

9 sep. 2007

MUJER SOLTERA BUSCA

3amb Belgrano M. Lum/ Impec/Balc. Terraza.
Céspedes 2... 7º "..". Visitar Jue 14-18hs

Hace 20 días vi este aviso en el diario. Hoy me estoy mudando. Sola. Feliz.

Disculpen la ausencia, ando viviendo

5 sep. 2007

¿Irreversible?

El día había empezado ya siendo largo. Las cuestiones pendientes que no se resuelven. Las malas noticias acumuladas en el celular. Desencantos. Marcas que ya se trasformaron en huellas. Pero sobre todo cuestiones pendientes. Y el llamado. El que pendía en parte del orgullo en parte del miedo. Y la panza que ya había crecido 5 días más. Y yo que había pasado casi por la puerta de su casa una madrugada antes. Con ganas de correr. Contenida.
Entonces releí el post anterior y la llame. Esperando que no atienda. Y atendió. Al segundo ring atendió.
Con su voz de nena nueva. De amiguita vieja. Dijo Hola así toda suavecita. Toda mamá.
Y yo me tragué el nudo que me atoraba. Naty soy yo. Y no hizo falta decir quién. Y no hizo falta ni decir que me había enterado. Me dijo Estoy bien, hoy fui al médico. Y así empezó a contarme desde el principio todo lo que yo ya sabía. Que el reposo, que una manchita en útero, que el corazón, que claro que quería varón, que sí con ese nombre. Y así. Ella hablaba todo rapidito y sin pausa cómo hace siempre que está nerviosa. Y yo escuchaba y me quedaba muda cómo hago siempre que tengo tanto para decir. Muda.
Y en un momento intercalé una lágrima en la conversación y le dije despacito Estás embarazada, y nos reímos de puro contentas las dos. Cómo dos nenas jugando a la casita. Con una panza que no es almohadón.
Entonces ella siguió hablando hasta que la interrumpí y le pregunté ¿Tenés panza? y ella se rió y me dijo Me sale sólo de noche. Y otra vez nos reímos. Y otra vez me imaginé la panza. Es que ya son casi cuatro meses dijo ella. Y yo todavía no te vi pensé yo. Y le dije Quiero verte y me dijo Yo también. Y le dije Te llamo en estos días porque no podía ponerle fecha. Y ella me dijo un Gracias lloroso. Un Gracias contenta. Un Gracias de ojalá. Y me pasó el número de su celular porque Acá me encontrás todo el tiempo y yo le dije un incondicional Llamáme para lo que sea.Y corté.
Me quedé tan rara. Tan sin haber dicho tanto. Tan pensando en tantos momentos. Tan muda de palabras y gritona de alma. Es que quisiera decirle todo lo que escribo. Pero está la distancia. Está el tiempo en el medio y la historia cortada.Pero también esta ella y su panza haciendo curva. Y también estoy yo dando una vez más el primer paso. Las dos con voz de niñitas nuevas. De amiguitas viejas. Jugando al juego de revertir lo irreversible. Saltándole la soga al orgullo de la gente grande y pensando en los caminos que de chiquitas recorrimos de la mano. Rearmando un juego de muñequitas de madera transformadas en mujeres.