31 dic. 2007

Nosotros

Mi noche larga, tu amanecer distraído
Mi falta de estrategia, tu poca resistencia
Tu cerveza, mi fernet
Tu capricho, mi puto ego
Mi voluntad quebrada, tu ansiedad desbordada
Mi manera de hacerme la tonta, tu intención de ser sólo olvido
Tu roce. Mi mueca.

Tu casa, mis gemidos
Tus manos firmes, mis caderas
Tus besos lentos y mis bajas defensas
Mi cuello y tus dientes
Tu remera y mis pies
Tu lengua y mis labios
Tu latido en mi espalda
Mis piernas entre tu boca
Tus caricias, mi cara
Mis besos y tus ojos
Tu voz y mi nombre.
El rito.

Tu sueño y mi desvelo
Mi sueño y el hueco de tu espalda
Tu abrazo y mi cintura
Mi contorno y tu cama
Tu despertar y mis pechos
Mis manos y tu espada
Tu almohada y mi maquillaje
Mi instinto y tu olor
Tu cocina ordenada, mi pelo revuelto
Tu ropa tirada, mi zapatos puestos.

Tu “quedáte conmigo” y mis ganas de que sea cierto
Mi lindura y tu mudez
Tu “quizás nos crucemos”, mi hastío.


Tus puñales y mis escudos
Tu discurso y mi vacío
Tus campos minados, mis intentos fallidos
Mi distancia y tu ausencia
Mis idas, tus vueltas
Tu silencio y el mío.
Nuestra nada.




28 dic. 2007

Que la inocencia te valga

Jueves 28. Fin de año, fin de cuentas, fin de ciclo, finalmente.
Ella salió de la boca del subte que escupía multitudes a la inclemencia del sol de los mediodías de diciembre. Le gustan las multitudes, el anonimato, perderse entre las gentes, imaginarse sus historias y desvelos para olvidarse un poco de los propios.
Traía varios temas en la cabeza, que abogados, contadores, empleados, aguinaldos y el teléfono cómo siempre no paraba de sonar y sonar. El día había arrancado temprano y el mediodía la sorprendió intentando llegar intacta hasta Lavalle y Florida. Tenía el pelo recogido en una cola, la falda negra, los tacos altos y la remera verde y ceñida. Caminaba hablando por teléfono quien sabe de que tema y cada tanto miraba el Obelisco. Le gusta mucho Buenos Aires, y sus calores y sus calles y sus centros y sus puestos callejeros, como ferias medievales y a la vez metropolitanas.
Al llegar a Lavalle cortó y conectó el reproductor de mp3 del celular. Tarareando remontó presurosa Lavalle, tenía que llegar al banco antes de las 3. Buscó en su cartera revuelta el encendedor que nunca encuentra y levantó la mirada para buscar un kiosco. Entonces lo vio.
Él venía caminando en la dirección opuesta a uno cuantos metros y unos cuantos años de distancia. Estaba distinto claro, pero igual. Ella se quedo quieta, mirándolo. Él se acercaba distraído, le pasó por al lado, la miró y no la reconoció. Es que habían pasado 16 años y ella no estaba para nada igual.
Lo siguió unos pasos con sus zapatos chiquitos y cuando estuvo a un pie de su espalda le habló
- ¿Sergio?
Se quedó quieto y tardó un instante eterno en darse vuelta. La miró extrañado.
- Te conozco y no se de donde dijo él
- Soy Carolina, vecina del negocio que tenías en Martínez
Entonces se acordó. Se acordó de la nenita que se enamoró perdida y platónicamente de él hace un millón de años. Se acordó de los ojitos verdes, de los rulos desprolijos, de las curvas recién nacidas
- Estás tan... distinta dijo mientras le estampaba un beso en la mejilla y otro en el alma.
Ya frente él, ella volvió a mirarlo. Tenía unas ojeras color cansancio bajo los ojos, el pelo más corto, los años vividos, la mano sin anillo. Se le notaban en el gesto un par de sueños perdidos y unas cuantas penas bien llevadas y a medio andar. Pero su mirada estaba igual. Igual de viva, igual de inquieta. Tenía las mismas chispitas y regalaba las mismas cosquillitas en la panza.
Sergio había sido su último amor de la infancia o el primero de la adolescencia, no sé. Lo había amado, adorado, deseado, llorado y olvidado platónicamente durante años. Ella tenía 13 y él 23. Ella esperaba para verlo pasar, para escucharle de lejos la voz, para imaginarse de cerca su olor, para tenerle vergüenza de nena chiquita a sus besos. Llegaron en algún momento a hacerse algo así como amigos. Entonces ella analizaba cada una de sus palabras para rastrear declaraciones de cuento de hadas, le escribía cartas que nunca le daba, le imaginaba caricias que nunca le hacía. Lo esperaba siempre aunque sea sólo para verlo. Con ojos de bebita, con cara de boba, con amor de imposible.
Después pasó la vida, él se cambió de barrio y ella se olvidó de esa nada que habían sido. Hasta hoy que lo vio y le llovieron de golpe todos los recuerdos de ese amor de mentira, de su cuerpo de nena ya no nena, del beso que él un día quiso darle y del que ella se escapó.
En el medio de Lavalle y Maipú, un siglo después se habían vuelto a cruzar.
Ella ya bien mujer, él evidentemente mucho más hombre. Ella con 29, él con 39. Cada uno por su parte en ese instante habrán pensado que la diferencia ya no era insalvable y que mucho menos era delito.
- Para dónde vas? preguntó él
- Para el banco que esta allá contestó, idiota y tartamuda ella
Y la acompañó unas cuadras. Hablaron de lo que habla la gente que hace mucho no se ve. Trabajo, familia y esas cosas. Ella buscó en su cartera un cigarrillo y otra vez el puto encendedor que no aparecía
- Sos muy chiquita para fumar dijo risueño mientras le encendía el cigarrillo
- Ya no tanto contestó ella a sabiendas de lo ceñido de su remera
- Es verdad, pero seguís teniendo la mirada de nena
Y ella, que bien sabe que de nena no tiene nada y menos la mirada, se dio cuenta de que en esas cuadras había vuelto a salírsele por los ojos esa pibita de 13 años recién enamorada. La inocente, la chiquita, la crédula, la platónica, la mimada.
Llegaron a la entrada del banco y él arriesgó la idea de intercambiar números de teléfono. Ella se sintió tentada pero dijo "mejor no". Es que hablaba la nenita y pensaba que los recuerdos que se mezclan con orgasmos seguramente pierden sentido. Ella eligió dejar al hombre que Sergio es fuera de la cama y quedarse con el recuerdo del amor que Sergio fue en la mirada.
Antes de entrar en la puertas giratorias del banco y de la vida, ella se dio vuelta a mirarlo otra vez y sonrió irónica al recordar que el 28 era el día de los inocentes. Está vez para ella la inocencia le había valido.

26 dic. 2007

Armando una mujer


Pasó la fiesta, pasó la navidad y la promesa. Pasó casi diciembre. Y queda este día de silencio. La ciudad esta dormitando algunas pesadillas. Meciéndome al sol de mi balcón las horas se me escurren mudas y conformes. Busco lo que tengo. Y a veces pienso en la soledad tan necesaria y en el estado de coma en el cual interné algunas expectativas. En la falta de letras y de sueño de las ultimas noches.
Los festejos que siguen prometiendo y el silencio de este día. La mudez en la que decidí ahogar a mi teléfono. Los mensajes que lo rescataron. Y la nada que llegó diciendo que vino sólo de vacaciones. Sensaciones encontradas, el recuerdo apenas recordable de aquella navidad lejana y odiosa en la que me escapé de un infierno de juguete para vivir una vida que me estaba robando a mí misma. Y ese día mientras me escabullía entre fuegos artificiales apagados; llevandome ningún equipaje y un golpe a cuestas elegía sin saber, transitar la impertinencia de la soledad (¿me prestás la palabra Sib?). Y no es una soledad que atormenta ni que recluye. No es la soledad que te deja sola, triste, abatida y sin amigos, ni romances. Es otro tipo de soledad. Es la que se elije, la que sitúa, la que me tira de la oreja antes de caer en las tramperas que me pongo a mi misma. La soledad que salva. Impertinente y repetidamente salva. Me saca de los pelos de manos bruscas, de ojos esquivos, de llamados ausentes, de amigos ficticios. Es ese tipo de soledad que me dice "Mejor conmigo que mal acompañada, no hagas nidos en almas prestadas, no te duermas en camas vacías, no te abraces a promesas chiquitas"
Y es cierto, no discuto, que a veces las ganas de jugar al amor tientan. Pero es cierto también que esta soledad no es tan mala consejera. Porque pasado el instante queda la ausencia, pasada la pasión pocas veces quedan ganas, pasada la noche siempre quedan pocas mañanas. Lo demás se me torna a veces medio ficticio. Es que no me acuerdo de como era eso del amor. Y no me pesa. O al menos no demasiado. Me genera quizás un poco de curiosidad. Y pueden parecer estas letras un tanto patéticas, escritas por una mujer solitaria e infeliz y sin embargo descubro a cada instante que no es así. Hay tras estas lineas una mujer terrenal. De raíz. Emergiendo casi siempre. Resguardándose, es cierto pero andando. Hay una mujer escribiendo, tratando de abrirse paso, dejando de lado de a poco el silencio. Intentando encontrar por donde, de que forma, a que ritmo, con que pasos. Mujer que de a momentos queda vacía y llena de nada y que de a ratos se llena, que va con risa, tragándose cada tanto algunas chifladas lágrimas, cargando cada vez menos mochilas.
Pasó la noche, pasó la fiesta, queda la vida y esta mujer que voy armando, con tardes solitarias y noches encendidas. Con varias mañas y muchas vueltas, con pocos sueños y muchos amigos, con ningún amor y algunas caricias. La mujer que voy armando ya tiene forma, alma y sobre todo vida.

21 dic. 2007

¿CURSILERIAS?

Es que muchas veces siento que me quedo sin palabras aunque me explote el alma de cosas por decir.
En los últimos días lo que no me sale con palabras lo digo con abrazos.
Me asusta no tener mucho para escribir pero voy viendo que aquello que venía escribiendo era lo que no podía o no sabía decir. Y acá estoy, una madrugada más sacándole jugo a mi facilidad de letras, buscando entre todos mis sentires algunas palabras para dejar en este espacio.
Y últimamente vengo pensando en eso de "puedo sola". No me ayudes "puedo sola", no me abraces "puedo sola", no me quieras "puedo sola", no me veas, no me saques la ficha, no te acerques mucho, no me digas que soy buena, "puedo sola".
Que boluda, pensar que me lo creía .
Y no, la verdad es que no puedo sola. Y sí puedo no quiero. Necesito. Y parece que puedo querer. Y quiero. Y amo.
Amo la vida que tengo, el brillo que me regalo, los amigos que me abrazan todos y cada uno de mis días. Amo que mi teléfono me diga con SMSs toda la gente que me piensa y que me quiere. Amo abrazar a mi mamá, sentirme tan segura en sus brazos, amo que venga a mi casa, que me haga mate, que me diga nenura, cómo cuando era bebita. Amo saltar hasta el cansancio cantando entre miles "más de cien pupilas dónde vernos vivos", bailar en la lluvia, esperar ansiosa cada nuevo día. Amo las noches furtivas que me dejan la boca roja y el cuerpo alborotado, los amores de mentirita que apaciguan el alma.
Amo que sea navidad y tener familia y que sea año nuevo y tener amigos y hacer una fiesta y que venga medio mundo (gracias a todos de nuevo).
Y no importa si a veces me aislo, no importa que no tenga un gran amor, no importa que el trabajo me ponga tensa, no importa que se me queme la heladera, que me hagan un nido las palomas en el balcón. No importan los abogados ni los contadores, ni los fantasmas, ni el desamor.
Importa que sigo andando, que la adrenalina me sacude todos los días, que mi ahijado sigue durmiéndose en mis brazos, que mi amiga Ale vino a mi fiesta y estaba linda. Importa que mi amiga Cele me dice "¿cuándo nos vemos?", que Vero se quedó a dormir, que la Colorada me dice que me quiere mucho, que Pachu me da consejos, importa que estoy rodeada de amigos, que no tengo escapatoria. Y lo que más importa es que no quiero escaparme.
Y capaz porque es fin de año yo tenga tanto a flor de piel. O capaz es la misma vida y la manera en que elijo ir viviendo. Y los momentos y las caricias y el haber aprehendido tanto. Y el haber sanado tanto. Y el haber dejado de resignar. Y el empezar a ver que sola no puedo y que eso me hace más auténtica, más humana y más mujer.
Y esta noche siento que estoy parada en el medio de la vida con el cuerpo manso, los ojos húmedos, el camino incierto y el alma de fiesta. No porque haya pasado nada en especial simplemente tengo un instante de felicidad. Instante que se hace horas, horas que se hacen días.
Y voy andando y dejándome movilizar otra vez. Bajando algunas guardias y dejando que se me salgan los te quiero mucho. Y así capaz empiece a volverme un poco más vulnerable pero también vuelvo a ser un poco más yo. La que conocen los que me conocen desde siempre, la que ven en el fondo los que quieren conocerme desde hace poco. La que se muere por tocar la panza de 7 meses de Naty, la que espera como loca la vuelta de Flavio y todas sus verdades, la que se queda casi llorando cada vez que Mateo le dice tía. A la que le tiemblan las piernas con algunos besos y se le llena el alma con algunas miradas. La que siempre tuvo tanto para dar y que por un tiempo quedó moribunda pero resistiendo todos los tiros de gracia.
Es que no soy perfecta. No quiero tampoco serlo. Mi cuerpo no es perfecto pero mis ojos son a veces sinceros. Mi humor no es dócil pero mis sentidos están todos despiertos. Mi conciencia no es blanca pero mi afectos son geniunos. Y este texto puede sonar a libro barato de autoayuda y sin ninguna duda tiene infinidad de lugares comunes e incluso algunos aspectos vulgares. Pero es lo que hay, muestra lo que siento hoy. Sin metáforas complicadas ni metonimias perdidas. Sólo palabras como salen del alma sin dobles intenciones, sin correcciones gramáticas, sin coartadas emocionales. Plenas y simples palabras para celebrar la vida, para reconocer mis logros, para agradecer eterna e infinitamente a los amigos, para compartir mi alegría. Vuelvo a decir, no es nada en especial es solamente sentirme inmensamente viva.
¡Buena vida a todos gente!




16 dic. 2007

Noche de mil estrellas


Algunas noches en tu balcón pueden ocurrir maravillas
Anoche, en mi balcón ocurrieron maravillas
Hubo lluvia de mil estrellas y de abrazos de amigos
Y finalmente poco importó que se ensuciaran las paredes y que no hubiera muchas sillas
La música que "se escucha de abajo", el ascensor "que chiquito", la casa "que linda", la fiesta"que buena", el balcón "que enorme", el perro "que buenito", vos "que hermosa"
Y algunos se pusieron tristes, y algunos se sacaron su primera foto juntos, y algunos vinieron ya de día pero vinieron, otros se fueron temprano pero vinieron y otra vez como en agosto todos me abrazaron.
Y se hizo de día
Y me ayudaron a limpiar un poco la casa
Y hubo una promesita
Y mate y facturas y el partido de Boca
Y no fueron necesarios nochesdías efímeros
Ni reinas por 10 minutos
Bastó con una noche de mil estrellas

Gracias a todos.
Finalmente sucumbí al clamor popular
Fotos de la fiesta ACA

11 dic. 2007

Tercera persona

"Quiero acariciarte lento, hace días que no te veo" escribió él un poco extraño un poco olvidado justo cuándo a ella la soledad le amenazaba la noche libre.
Es que tenía el cuerpo ardido de tanto sol, el alma rebalsada de miradas de puñales, de domingos y de quedarse sin palabras. A las 12.30, con su vestido negro a medio estrenar y el pelo a medio recoger bajó a abrirle. Él, con la remera a rayas que usaba el día que se conocieron la miró seducido. Subieron con un beso en cada piso y el ascensor quedó largo rato detenido en caricias a escondidas, gemidos inescrupulosos y en miradas furtivas.

"No me mires fijo a los sentidos, no te duermas en mi nido
No me nombres ni me digas besos al oído
Ni se te ocurra hablarme de amor esta noche, no importa de que tono de verde son mis ojos
Concentrémonos mejor en el escote de mi vestido
¿Querés tomar algo? No a mí no podés quererme
Dame un beso en los labios, si también en el cuello
y decime otra vez muñequita
Sí claro, podés tener por un rato mi piel,
dame otro beso antes que la falta de palabras nos haga rehenes de tiempo completo
No corazón, no es que yo sea un fantasma soy más bien la casa embrujada que los fantasmas habitan, sí ya sé que no entendés
No tengo mucho para contarte y los pájaros que cantan un minuto antes del alba por suerte esta noche están dormidos
No perdamos el tiempo que pronto amanece y no puedo darte otra nochedía
Mi piel está ardida, la tuya un poco herida. Ya no me queda ni el vacío
Acariciame despacio y andate sin hacer ruido
Voy a vestirme para acompañarte a la calle que te lleva al olvido
Voy a decirte callada que no me cuerdo a veces bien tu nombre y que no pretendo que te acuerdes el mío
No, no podés quedarte a dormir
Es que esta noche sólo quiero quedarme acompañada de la imagen de esos ojos
no lindo, no los tuyos
los de él, tan minúsculo, tan presente de repente
tan ausente desde siempre
Volvé a tu casa y devolvéle tu alma a su dueña, decíle con un beso que me disculpe por robársela un ratito
Gracias por los amores que me hiciste y por los regalos que le diste a mi cuerpo esta noche
Te acompaño hasta abajo
Voy a darte otro beso y a pedirte un último favor
¿Cuándo estés saliendo podrías seducir a mi soledad y llevártela de la mano?
Yo voy a subir a bañarme para sacarme tu perfume
no, no es que no me guste,
es que últimamente a penas puedo con el mío"




6 dic. 2007

PARTY TIME

Bueno amigos bloggers a continuación una invitación para todos y cada uno de ustedes.

La mano viene así. Resulta que hace, ponéle tres meses me mudé y bueno como que vengo invitando gente de a grupos y siempre hay alguien que viene pero nunca más de 10 y es como tener un comedor escolar o algo así. La frase "vengan a casa, así de paso conocen" está a la orden del día entonces como que dije "bueno hago una reunión para los conocidos, algo sencillo y ya."
Pero evidentemente nada puedo hacer sencillo entonces empecé a sumar gente y hablé con Agus porque siempre él hace fiestas de fin de año en su casa y le dije " y bueno hagamos las dos fiestas en casa, total es grande el balcón". Y surgió esta cuestión de la fiesta de inauguración. Se empezó a sumar gente de varios lados y terminamos publicando esto en los blogs.
La fiesta es el sábado 15 de diciembre a la hora 24, es decir en la madrugada del domingo 16. Onda no vengan el viernes a la noche ni el domingo a la noche ¿si?
Muchos van a empezar a preguntarse si no estoy loca con invitar gente desconocida a mi casa. La realidad es que a la mayoría de los lectores de este blog los conozco...bueno si tienen razón estoy loca.
Algunas consideraciones a tener en cuenta para los que decidan concurrir:
- Tienen que confirmar su presencia vía mail o msn a stamp46@hotmail.com y a vuelta de correo recibirán la dirección. Pueden venir con gente, si pero también tienen que confirmarla por la misma vía.
- Tienen que traer algo para tomar. Si bien Agus y yo como buenos anfitriones que somos (¿?) vamos a tener una base de bebidas, la noche va a ser larga y evidentemente calurosa así que traigan bebida. Recuerden que me gusta el fernet.
- Esta no es una reunión Blogger (a dios gracias) por lo tanto va a haber gente de otros ámbitos y vamos a ser varios (mas de 30 menos de 100) así que no va a haber sillas para todos. Si alguien tiene problemas de columna o algo se trae un almohadón.
- El balcón es grande pero la casa es chica y el corazón también así que el que vomita limpia, el que rompe arregla etc, etc. Queda terminantemente prohibido darle alcohol o cualquier tipo de estupefacientes al perro, así como también apoyar los pies en la pared y orinar por el balcón. Iba a poner que tampoco podían orinar las plantas pero estos días no las regué y con el calor se murieron asi que no hay plantas.
El resto todo bien.
Bueno fuera de chiste espero que puedan venir y que se arme algo similar a la fiesta de mi cumple y no se olviden de la bebida.

2 dic. 2007

No ves...


¿No ves acaso que estaba esperando?
¿No ves que te di tiempo para curarte?
¿Que te vi con tu ropa puesta y tu brazos de abrazos?
¿No ves que veo todo lo que me estás mirando?
¿No ves cuánto me muero por decirte, aunque no te esté amando?
¿No ves acaso cuánto me canso?
¿No ves que veo lo que te está pasando?
¿No ves que no puedo, que me cuesta contarte lo que me está pasando?
¿No ves lo distinto que fue?
¿No ves que me quedé dormida tantas noches en tu abrazo?
¿No ves acaso que mi casa es nueva, mis ojos calmos y mi mirada ausente?
¿No ves que esperé a verte para que me veas mirarte y que no alcanza porque siempre tengo que dejarte?
¿No ves que no es amor aunque tampoco estoy jugando?
¿No ves que me quedé muda de tanto que tengo por decirte?
¿No ves acaso que te fuiste y te llevaste a cualquier parte eso que se te sale por los ojos al mirarme?
¿No ves que no alcanza?
¿No ves que no sos el único que está asustado?
¿No ves que a veces me rompo?
¿No ves que no entiendo porque me duele?
¿No ves que amanece y estamos cada cual por su lado?
¿No ves acaso que esta noche sólo necesitaba un abrazo?
¿No ves que estoy llorando?
No, no ves...