24 may. 2008

De lugares e inseguros

Que llegó el frío y su primera noche. El invierno siempre nos sentó bien en el arrope de mantas y sonrojo de labios. Historia y pasado.
Y yo que andaba por ahí sin saber que hacer con mi noche y vos que andabas por ahí sabiendo que hacer conmigo. Entonces yo fui a donde siempre. Y vos entonces sonreíste. Y yo entonces me senté a tu mesa gustosa. Y fue entonces cuando con toda la certeza de nuestra nada terminé de soltarte. A vos a toda la complicación. Ya que eras pasado ahí tan sentado frente a mí me dedique a traspasar esa instancia. Ya te escribí todos los versos posibles, ya me diste toda la distancia que existe. Ya. Historia entonces. Y la noche, que como siempre nos muerde los talones con los colmillos del alba. Me ofreciste tu cama. Te dije nada. Y entonces me ofreciste tu abrazo. El de siempre pero sin sexo, sin enrosque sin nada. Y dormimos risueños y mi lugar inseguro fue a morirse por esa noche a tus brazos.
Entonces el final ya es final. Vos y yo ya no somos. Yo entonces me alivio y me duermo en el naufragio de lunares de tu espalda. Sintiendo que por un instante esa noche no tenía miedo de nada.
Vos, yo y toda nuestra nada.
Y un abrazo. Y ya.