11 ago. 2007

Mucha Muchacha

"Es que me das... no sé. Tenés una forma extraña de ser mujer. Tus tacos son demasiado altos, tu escote demasiado profundo, tus ojos demasiado verdes, tu risa demasiado alegre, tu trabajo demasiado rentable, tu independencia demasiado libre, tu desnudez demasiado desnuda, tus lágrimas demasiado escasas, tus uñas demasiado rojas, tu piel demasiado cálida, tu sueño demasiado plácido, tus huidas demasiado prontas. No sé, sos cómo mucha mujer" Dijo él.
"O vos poco hombre" contesté yo.
Llamativamente lo tomó en chiste.
Llamativamente yo no.
Llamativamente recordé que últimamente varios me han dicho que soy transparente.
Llamativamente entre ninguno de ellos estaba él.
¿Llamativamente?
Después, cuándo él ya se había ido con su media hombría a otra parte me perdí en los abrazos de esa otra mirada. Las luces del bar ya estaban apagadas y por la ventana entraba impertinente la mañana.
Me fui a dormir sola. Subida a mis tacos y escuchando lo alegre de mi risa. Con toda mi femeneidad a salvo y el perfume que me dejaron los abrazos de miradas en la piel.