21 dic. 2007

¿CURSILERIAS?

Es que muchas veces siento que me quedo sin palabras aunque me explote el alma de cosas por decir.
En los últimos días lo que no me sale con palabras lo digo con abrazos.
Me asusta no tener mucho para escribir pero voy viendo que aquello que venía escribiendo era lo que no podía o no sabía decir. Y acá estoy, una madrugada más sacándole jugo a mi facilidad de letras, buscando entre todos mis sentires algunas palabras para dejar en este espacio.
Y últimamente vengo pensando en eso de "puedo sola". No me ayudes "puedo sola", no me abraces "puedo sola", no me quieras "puedo sola", no me veas, no me saques la ficha, no te acerques mucho, no me digas que soy buena, "puedo sola".
Que boluda, pensar que me lo creía .
Y no, la verdad es que no puedo sola. Y sí puedo no quiero. Necesito. Y parece que puedo querer. Y quiero. Y amo.
Amo la vida que tengo, el brillo que me regalo, los amigos que me abrazan todos y cada uno de mis días. Amo que mi teléfono me diga con SMSs toda la gente que me piensa y que me quiere. Amo abrazar a mi mamá, sentirme tan segura en sus brazos, amo que venga a mi casa, que me haga mate, que me diga nenura, cómo cuando era bebita. Amo saltar hasta el cansancio cantando entre miles "más de cien pupilas dónde vernos vivos", bailar en la lluvia, esperar ansiosa cada nuevo día. Amo las noches furtivas que me dejan la boca roja y el cuerpo alborotado, los amores de mentirita que apaciguan el alma.
Amo que sea navidad y tener familia y que sea año nuevo y tener amigos y hacer una fiesta y que venga medio mundo (gracias a todos de nuevo).
Y no importa si a veces me aislo, no importa que no tenga un gran amor, no importa que el trabajo me ponga tensa, no importa que se me queme la heladera, que me hagan un nido las palomas en el balcón. No importan los abogados ni los contadores, ni los fantasmas, ni el desamor.
Importa que sigo andando, que la adrenalina me sacude todos los días, que mi ahijado sigue durmiéndose en mis brazos, que mi amiga Ale vino a mi fiesta y estaba linda. Importa que mi amiga Cele me dice "¿cuándo nos vemos?", que Vero se quedó a dormir, que la Colorada me dice que me quiere mucho, que Pachu me da consejos, importa que estoy rodeada de amigos, que no tengo escapatoria. Y lo que más importa es que no quiero escaparme.
Y capaz porque es fin de año yo tenga tanto a flor de piel. O capaz es la misma vida y la manera en que elijo ir viviendo. Y los momentos y las caricias y el haber aprehendido tanto. Y el haber sanado tanto. Y el haber dejado de resignar. Y el empezar a ver que sola no puedo y que eso me hace más auténtica, más humana y más mujer.
Y esta noche siento que estoy parada en el medio de la vida con el cuerpo manso, los ojos húmedos, el camino incierto y el alma de fiesta. No porque haya pasado nada en especial simplemente tengo un instante de felicidad. Instante que se hace horas, horas que se hacen días.
Y voy andando y dejándome movilizar otra vez. Bajando algunas guardias y dejando que se me salgan los te quiero mucho. Y así capaz empiece a volverme un poco más vulnerable pero también vuelvo a ser un poco más yo. La que conocen los que me conocen desde siempre, la que ven en el fondo los que quieren conocerme desde hace poco. La que se muere por tocar la panza de 7 meses de Naty, la que espera como loca la vuelta de Flavio y todas sus verdades, la que se queda casi llorando cada vez que Mateo le dice tía. A la que le tiemblan las piernas con algunos besos y se le llena el alma con algunas miradas. La que siempre tuvo tanto para dar y que por un tiempo quedó moribunda pero resistiendo todos los tiros de gracia.
Es que no soy perfecta. No quiero tampoco serlo. Mi cuerpo no es perfecto pero mis ojos son a veces sinceros. Mi humor no es dócil pero mis sentidos están todos despiertos. Mi conciencia no es blanca pero mi afectos son geniunos. Y este texto puede sonar a libro barato de autoayuda y sin ninguna duda tiene infinidad de lugares comunes e incluso algunos aspectos vulgares. Pero es lo que hay, muestra lo que siento hoy. Sin metáforas complicadas ni metonimias perdidas. Sólo palabras como salen del alma sin dobles intenciones, sin correcciones gramáticas, sin coartadas emocionales. Plenas y simples palabras para celebrar la vida, para reconocer mis logros, para agradecer eterna e infinitamente a los amigos, para compartir mi alegría. Vuelvo a decir, no es nada en especial es solamente sentirme inmensamente viva.
¡Buena vida a todos gente!