24 nov. 2007

IDENTIFIQUESE


Flavio tiene 30. Nació en Mendoza en 1977. Su padre es director de una empresa automotriz y su madre ama de casa. Flavio se educó en un buen colegio, fue buen alumno y labura desde chico. El y su hermana un año menor se fueron del hogar paterno apenas arañando los 21.
Flavio además es mi amigo, un tipo que da y no espera. Es el que te llama a ver si tomaste el remedio cuándo estás enferma, el que te rompe los cigarrillos cuándo vas por la mitad segundo atado diario, el que se acuerda el día de tu cumple y te llama para hacerte acordar del cumple de tu vieja. Flavio da. Y hace unos años Flavio duda. Y hace unos meses Flavio se muere de miedo.
Cuándo cumplió los 18 años su padre, bastante autoritario él, le escupió de la nada un "Vos y tu hermana son adoptados". Y a Flavio se le confirmaron algunas sospechas. Y se le llenó el alma de preguntas. Y a la primera que soltó sólo consiguió un "De este tema no se habla nunca más" por respuesta. Nunca más.
Y no se habló y nunca habló. Por que no podía ni pensar en las respuestas. Pasaron 12 años de mil discusiones y peleas . Y un día Flavio se cansó de no preguntar y empezó a pedir datos, fechas, fotos, lazos. Y nadie le dio más que silencios, miradas al piso y hasta alguna que otra cachetada.
No tiene partida de nacimiento "porque se perdió", no tiene fotos de chico "porque quedaron en lo de la abuela cuándo vivíamos en Mendoza" no tiene ropa de bebé "porque la dimos a los pobres" no se parece en nada a su hermana, supuestamente biológica, "porque de eso no se habla".
Cansado y muerto de miedo por ser tan valiente, Flavio sacó un pasaje a Mendoza. Dice que se va a buscar un poco de historia. Cuándo sus padres adoptivos se enteraron del viaje imploraron que "por favor no te vayas" dijeron "que no hace falta que viajes, preguntanos a nosotros lo que quieras saber" y entonces Flavio se enteró que la suya no fue una adopción legal . Que sus padres biológicos eran muy humildes y que se lo dieron a sus padres adoptivos para que lo tengan un tiempo y al año siguiente le llevaron a la hermana. Y que nunca más aparecieron (que no es lo mismo que decir que desaparecieron). No hay papeles, no hay registro, no hay historia. Flavio viaja en dos días. Su padre puso un abogado.
Ayer me contaba toda está des-historia.
- Vamos a Abuelas Flavio le dije
- Dejáme ir a buscar la historia que me contaron. Dejáme ir a creer que mis padres eran pobres y me abandonaron. Déjáme ir. Yo sé que esta historia termina en Abuelas pero todavía no puedo aceptarlo me contestó
Y lo veo tan valiente que está muerto de miedo. Lo veo partido de furia, de pena, de asco. Está desencajado, vuelto loco, ausente, sin raíces, sin poder empezar su vida. Y yo me siento tan pelotuda cuándo creo que tengo problemas existenciales. Y quisiera regalarle un poco de mi historia, de mis cimientos, de mis raíces. Pero no puedo darle más que un abrazo, escribirle estas estúpidas letras y decirle Andá a buscarte Hermano, encotrá la mentira y a la vuelta te acompaño a buscar la sangre.




(Iba a cambiar el nombre de Flavio por otro para proteger su identidad pero dada la situación iba a ser una ironía demasiado absurda. Flavio es Flavio. Al menos por ahora)