8 feb. 2009

Fuerte



La luna y la soledad siempre están solas” dijiste, al instante del principio
“No, no están solas, se acompañan entre ellas” te dije al final.
El tiempo quedaba muy lejos esa noche,
Quizás el tiempo sabe esperar.

Es Buenos Aires y casi amanece,
pasan los días iguales y nuevos
y queda todavía mucho verano como para no tenerte de amor
Quizás sea momento de alimentarnos de ausencia.
Una vez más.

Quiero ir a tu piel
Y no sólo a tu piel
También quiero ir a tu risa
O ser tu risa
O escuchar tu risa

No voy a rogarte canciones
ni a voy esperar tus promesas
No me animo a hacerte preguntas,
si no quiero saber las respuestas
Sólo voy a pedirte una cita
entre vos y mis letras

Y ahora que quizás el tiempo espera
quisiera guerrearle al olvido.
Quiero no olvidarme tus ojos
Quiero que no te olvides, mi vida.

Tenías miedo de que me fuera mareada
Y yo tenía miedo a que no me extrañaras
Dejame regalarte palabras y
alcazale un poco de magia a estos días.

No vayas a darle lugar al miedo, ni pienses que me confundo
ya aprendí hace tiempo, que el amor no se hace de ausencias.
Por más que lo sueñe, no vas a venir a abrazarme.
Por más que quieras, no puedo correr a buscarte.

Sólo voy a dejarte en las manos
las ganas de mostrarte mi vida.

Y en cualquier luna de estas,
quizás cuando más solo te sientas,
quiero estar entre tus dedos,
susurrando y gimiendo
la historia que no pude contarte.

La luna y la soledad siempre están solas” dijiste al principio
No, no están solas, se acompañan” te dije al final.
El tiempo, ¿sabe esperar?.