15 nov. 2010

Bailemos


El baile no fue tal. Despacio, me dejaste caer una vez más. Me acerqué a vos para ver si podía olvidarte y simplemente te encontré de espaldas. Como ahora, como siempre. Lo más triste de ya no querer es darme cuenta que todavía te quiero. Para tener tu admiración preciso una maestría. Casi siempre son injustas las mentiras.
Al final de esta muerte lenta, el paraíso nos espera en las puertas de nuestro propio infierno.