11 may. 2005

La metafísica de las golosinas antiguas o cómo recuperar la certeza de haber tenido infancia

Quién más quién menos ha tenido alguna vez una charla en la cuál se rememoran sucesos, modas programas de tv, música y demás yerbas de los tiempos infantiles.
Ayer me toco vermelas con dos mentes despiertas y sus recuerdos de golosinas. Imagenes que transportan automáticamente.

Después de muchas idas y vueltas termine acusada de no haber tenido infancia. Los caramelos frutti fru se habían borrado de mi mente. Me hiceron descripciones de formas y sabores pero no hubo caso. Finalmente en el camino de regreso del trabajo a casa sobrevino de reprente a mi mente el caramelo cuadrado tal cuál lo habían descripto. Junto con esa imagen recuperé la certeza de haber sido ñiña alguna vez.

A continuación algunos íconos golosineros de la época:

Alfajor Jorgito ( a pesar de lo que puedas decir Smart)
Carmelo Frutti Fru (sabor frutilla)
Caramelos Bolones
El chicle de la Jirafa
Alfajor Guyamallen
Palitos de la selva
Caramelos 1/2 hora
Chupetin Topolino (con sorpresa, un adelantado al huevito kinder)
Galletitas merengadas (compradas de a 1/4 en el almacén. Venían en lata)
Palitos salados Leone
Chicle Bazooka (con horóscopo)

La lista es interminable. Apelo a la memoria de mis pocos pero sagaces lectores para completar la lista.
NOTA: Si este post pasa por los ojos de un lector de otra generación serán también muy bienvenidos sus comentarios.