3 may. 2007

Charla Conmigo Misma. Sobre alguien que no soy yo

Entonces hoy me despierto, me miro al espejo y no puedo creerlo.
Estoy horrible.
¿Qué me pasa? ¿Ya me vino? ¿No fue suficiente el zamba de anoche?
Que sí, que no, creo que nada me conforma.
Aunque no se si tiene que ver con eso. Puede que sea el clima, la cima, las enzimas o que se yo. Quizás no sea nada o todo.
Pero salgo, luego de algunas horas frente al empañado espejo. Claro la ducha, corre.
Mamaaaaaaa! ¿Podes cerrar el agua?
¿Cuándo me independizaré? No la soporto más. Pero es cómodo, la ropa planchadita, la bombachas limpias. Pero que terremoto se armó cuando me encontró los forros.
-¡Pendeja, me podés decir que mierda es esto1
-Ay ma, son forros…
-¡”·”!%($·”&
-…condones., preservativos…
-¡”$··%?”$&
-…capuchones…
Al final como vine al mundo.¿Será cierto el bolazo de la cigüeña? Que tarada, y cuantos años estuve con eso en la cabeza.
Es que soy medio ingenua, medio despistada, crédula, confiada. Bueno, suelo ser arpía a veces, mala leche, desconfiada, vengativa.
Eso sí siempre ando alerta, una nunca sabe. El amor de nuestra vida puede aparecer en cualquier esquina, bajando de cualquier colectivo. Lástima que yo viva en barrio cerrado.
Pero soy abierta eh, no vayas a pensar que exquisita, quizás un poco selectiva, meticulosa, pero no insoportable. Detallista, eso sí aunque se me haya escapado que sea casado y tenga hijos. Que cajetudo. ¿Vos podés creerlo? Tener hijos y no decírmelo, a mí, su bomboncito, su melocotón, la única, la inigualable, la que te hacía todos los trámites, te solucionaba los bardos, te prestaba guita.
Sí, decílo. La volumétrica.
Pero yo, siempre yo. Cero egoísta eh. Pero siempre la misma, la que no cambia, la aburrida, la que no gesticula ni dice cuanto me importas, la que no sabe las fechas de los cumpleaños, la que no te atiende, la histérica.
Pero mamita que mujer.

Cerré la puerta, dejé de mirarme en el espejo y salí a la calle a enfrentarme a mi cotidiana verdad. Ser necesaria.