28 mar 2008

Oculto


Que la vuelta y el morbo.
Que la noche y la fantasía.
Que aparecés justo el día que te pensé a deshoras.
Justo cuando ya vengo a tenerte ganas de nuevo, justo cuando los reflejos del cuerpo tienden a humedecerse.
Justo. Exacto. Perfecto. Tu calce a mi cuerpo.
Y la noche fue LA noche y la música y los desnudos.
Y los ruidos a cacerolas y a amores que desoímos.Y tus manos encastrando perfecto en mi cintura y en todo.
Es que con vos juego a que no juego. Es que con vos me levanto, me visto y me voy. Y me quedo. Es que tu casa con olor a vainilla y mi piel con olor a fantasma.Es que la historia tan vacía que llena. Tan ausente que es misterio. Tan presente que es piel.
Que ardemos, que nochesdías, que rayas, que nada.
Y afuera llovía y vos le susurrabas a mi piel erizada que la noche era perfecta, con el ruido de la lluvia, de la música y de las velas. Con la ausencia de tu dueña y de mi alma. Con la fantasía y lo concreto. La noche que me susurraste perfecta. La presencia justa de tu ausencia, tan tuya que no duele. Tan de amantes que seduce. Tan presente que estremece.
Vos con tu vida perfecta, yo con mi escudo tan fuerte. Par de amantes escondidos. Deteniendo el tiempo en cada gozo. Eternizando ser prohibidos. No vas a pedirme que te quiera, no voy a pedirte que me cuides. Vamos a ser únicos jugando a que todo vale. Esquivando los ruidos de la conciencia y cuidándonos de no andar amándonos. Que no nos sorprenda el día. Quedémonos clandestinos, ocultos en las noches perfectas cada vez que tu boca me hace huella.
Chiquita era la promesa ¿Te acordás?.


18 mar 2008

Ahí

Ahí quedamos. Fijos y cercanos.
Que la noche recién nacía y vos llegabas a decirme que ahí estabas. Y yo que ya te había puesto lejos. Que ya me había puesto linda y distante, incrédula y desganada. Ahí estábamos entonces. En el lugar de siempre. Me buscaste. Y yo, que ya estoy bastante cansada de correr a ninguna parte preferí quedarme ahí. A pensar que me da igual, a sentir que no te quiero. Y me dio igual tu mano en mi cintura, tu familiaridad tan conocida, tu casa, tu cama, tu piel. Ahí me dio igual. Un gozo más.
Hasta que fue el momento de dormir y muertos de risa nos dejamos vencer por el amanecer que ya era día. Me pusiste sobre tu pecho como nunca. Y ahí por primera vez me dormí. Y ahí también me desperté con tu beso en mi frente diciendo que tenía un desayuno y un buenos días. Y nos quedó por delante el día. Y nos quedó por delante un intento y unas cuantas mentiras. Me quedó en mi placad tu ropa, con tu olor y tu ADN. Te quedó en tu almohada mi sueño y entre las sábanas mis horquillas.
Quise pedirte una promesa. Que esperemos el invierno, que enciendas la estufa y me abraces otra vez. Y ahí quedarnos. Entre tus brazos, mis silencios, tus ausencias y mis huídas.

11 mar 2008

Recién

Para entender un poco mejor lo que sigue será mejor leer antes acá



Recién me dormía ésta mañana cuando empezaba a salir el sol.
Un bip en mi teléfono y un mensaje. Habían sido días de espera pasada de fecha y de panza que se hacia pesada. "Estoy recién internada" decía Naty en un sms que me abofeteó el sueño y me llenó de cosquillitas el alma.
Lo irreversible se fue tornando estos últimos meses en recuperable, en distinto pero recuperable.
Salté de la cama con el cansancio a medio desvelar y me vestí.
Después de muchos días hoy recién salió el sol.
La sala de espera estaba desierta y Naty iba a ser mamá. No había nadie esperando. Ni abuelos ni tíos ni nadie. Estaba yo en esa salita diminuta pensado entre mis manos retorcidas y mis pasos agigantados. Pensaba en ella. Mi amiga de cuando era chiquita, mi hermana de cuando era adolescente, mi distancia de cuando era soberbia. Pensaba en las veces que jugamos a la casita, a la mamá y a los bebés. Ella estaba una puerta mas allá abriéndole paso a su hija. Dándole empuje, penas, alma y vida. Los minutos eran un parto y pasaron así unas cuantas horas. Nadie llegaba, nadie nacía.
Entonces la puerta se abrió y "ya nació" y "están bien" y "Naty una reina" y yo a llorar, recién tranquila.
Abrí a puerta y la habitación estaba blanca, había olor a vida. La vida que Naty trajo y le puso Camila.
Ella se reía cómo hace siempre que está nerviosa. Me acerqué a su cama de mamá nueva y me agarró de la mano que temblaba y nos dimos un abrazo que lloraba. Alguien preguntó si eramos hermanas ella dijo"Casi".
La miré mamá por primera vez. Ella se reía ya lo dije. Y yo lloraba también lo dije. Tenía miedo por ella, estaba asustada por ella. La vida se abre paso a cada paso y en su cunita diminuta una bebé nos hacía un poco más amigas. Y les saqué la primera foto. Y me dijeron "Acá está tu sobrina".
Recién llegada. Recién nacida. Y ya me hiciste el regalo de recordarme lo inmensa que puede ser una alegría.

Empieza lo bueno hermosa.
Bienvenida al baile de andar la vida.


5 mar 2008

Noche de naranjo en flor


Sonaba en sus pisadas la historia de un sábado al noche, dos desconocidos y un tango mentiroso

("..Era más blanda que el agua, que el agua blanda...").

Caminaban por Honduras y él tan nuevo, tan reciente, tan ficticio ya la estaba queriendo de la nada y para nada. Ella traía humo en las pupilas e incansable en la mirada y quiso entender que pasaba. Andaban en la noche y a la plaza. El entorno implotaba a cada instante. Él tenía esos ojos tan verdes de profundos y esa historia tan oscura de haber vivido. Ella caminaba como desnuda. Casi más viva que muerta

("...Después ¿qué importa el después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado...").

Moría él por tenerla, vivía ella para jugar. Se acercaba él a cada minuto a su alma, se escapaba ella a cada paso para poder caminar. Se le salía la vida a él por los ojos, se le encriptaba el prejuicio a ella en la razón. Él quiso detenerla un segundo en su marcha. Ella para escaparse lo besó

("...eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado...")

Él le devolvió para siempre ese beso en mil besos de jugar al amor. Ella se dejó besar un instante los brazos y lo detuvo antes de que llegue al corazón. Entonces ella habló. Con él, con el extraño. Con el de los ojos de vida y beso. Y contó en aquella plaza de su dolor y su asco

("Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento...").

Le llegó a ella de pronto el llanto y el habla contenida en la piedra del alma. El humo quedaba lejos y el refugio de ser muda también. Se alejaba él unos centímetros para mirarla, abarcarla y saberla imposible de amar. "Sos tan dura mujer" dijo cuando ella casi empezaba a llorar

("...¿Qué le habrán hecho mis manos?¿Qué le habrán hecho?...").

Caminaron juntos desandando el camino para empezar a despedirse. El la abrazó y la quizo por un segundo como nadie en toda la vida. Ella volvió a sentir por un segundo como nunca había sentido en la vida. Y ahí estaban cruzando las vía muertas de esa historia no nacida.

("...canción de esquina con un pedazo de vida, naranjo en flor...")

Subieron entonces al taxi que los llevaría a no volver a verse. Él le pidió que se acerque y la acomodó en su pecho para transformarla en recuerdo. Le besó por única vez la frente y se guardó entonces ella su desamor

("...Perfume de naranjo en flor, promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento...").

Ella bajó del taxi y se despidió medio muerta, medio viva. Caminó por la calle del hasta siempre y como siempre no miró para atrás.

("...Y en esa calle de estío, calle perdida, dejó un pedazo de vida y se marchó...").

* Este es un post un tanto encriptado y quizás inentendible. Quise contar que me crucé en estos días con un extraño que me dio un poco de lo que yo creía que ya no tenía. Me miró con los ojos más llenos de vida que jamás haya visto. Me hizo sentir. Eso, me hizo sentir. Más allá de que no pudiéramos enamorarnos, por una noche larga de charla y besos en una plaza me hizo sentir. Fue la noche más extraña y movilizadora de mi vida diría. Noche de naranjo en flor. Promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento.

29 feb 2008

Fletes, redondos y tareas

Afuera llueve con sol . Adentro está nublado y miedo . Pusiste "Tarea Fina" y te pusiste en llanto casi. Andás por ahí renguenado intentos de esos que siempre se te quedan por la mitad.
Ves, sabés, sentís que otra vez el camino está malo. Entonces te quedás, te tirás, no dormís, no llorás. Te acordás. Estás en contra tuyo una vez más.
El indio sigue disparando "Vas a volver a herirme otra vez". Cruzás los dedos y la vida, anudás bien fuerte el nudo de la garganta y pensás en los quiebres, los filtros y los excesos.
Cambia el track, la hija del fletero mandó cartas y él no tiene el valor. Como siempre."Todavía su amor me da descargas".
La puta madre.

21 feb 2008

Eclipse y chocolates

En el cielo las cosas se ponen rojas.
En el infierno también.
En casa se acaba el chocolate y no cierran los números.
Estoy llena de mitades. Debo dejar de ser mediocre.
Debo dejar de estar de vuelta.

En el cielo la luna vuelve a la normalidad.
En el infierno no hay luna.
En casa vuelvo a escribir y empiezo de nuevo.
La intemperie acecha. La compulsión no escarmienta.
Él duerme plácido a mil años de distancia. Yo espero el sueño.
Busco ser mano, alunarme, barajar y dar de nuevo.

11 feb 2008

A punto


A punto estaba de convencerme de estar queriéndote que empecé a pensar hasta cuándo. A punto de convencerme de que ya no puedo quererte que empecé a tener miedo de soltarte. A punto de volver a extrañarte empecé a preguntarme ¿Cómo se extraña nada?¿Cómo se extraña el abrazo que no llega, la caricia que no se hace, el beso que no se da?¿Para qué meterme en tu cama cuando quiero si no tengo el abrazo que necesito? Entonces, mientras me escapaba las corridas, de tu "Hablamos" mentiroso, cayó de repente, rotunda la certeza. Yo no quiero esto. Me traje en la cartera un poco de tu beso muerto, de tu desgana guerrera y tus dvd de préstamo. Te dejé en la almohada el sueño que quise contarte y no escuchaste, por distraído, por desatento. En el baño mi olor a nueva, en la cocina ninguna caricia, en la mesa la fiaca de la media tarde y en tu teléfono cualquier promesa. Todo efímero y aunque más quiera quererte, más me quiero a mí misma parece. El instinto me grita en la cara hace tiempo y yo que me hago la sorda no puedo hacerme tanto la boluda. Anoche en tu almohada tuve frío y poco abrazo, anoche en tu cama tuve sueño y pocas ganas. Anoche quise forzarme a quedarme queriendo tu nada. Esta tarde en un taxi fantasma me cayó como piedra otra vez la certeza. Justo cuándo estaba a punto de querer que me quieras, a punto de quedarme enamorada. Justo cuando estaba a punto de conformarme con nada. Justo a tiempo. La certeza. Yo no quiero esto. No me alcanza la nada.


6 feb 2008

Las matan

Hace un tiempo la sección policial de la agenda mediática está saturada de noticias sobre mujeres. Mujeres asesinadas, violadas, golpeadas. Hubo últimamente varios casos que trascendieron como el de Mariela Frydman o Rosana Galliano Entre tanto dato escabroso y asesinato impune me puse a pensar en estas mujeres, en sus vidas, sus intenciones; todas suposiciones claro, sobre mujeres como cualquiera pero a la vez distintas. Son mujeres que vivían solas o sin una pareja estable, aparentemente independientes, con supuestamente muchos amantes. Parecían ser mujeres que intentaban resolver sus vidas, que cargaban como cualquier otra algunas rupturas, algunos bastas, algunas esperanzas. Mujeres bellas, con una profesión o una buena posición económica. Y de repente pensé también en las otras mujeres las dependientes, las que no son noticia, las que son muertas a golpes todos los días en la indiferencia de sus hogares, las que no tienen independencia económica ni acceso a una educación que las solvente.
Los crímenes de mujeres suelen ser catalogados como pasionales. Mujeres asesinadas por sus maridos, por sus ex novios, por sus padres abusivos. Violadas, maltratadas por quienes supuestamente deberían cuidarlas, por quienes supuestamente son de su confianza. Las matan, les violentan las posibilidades, les quitan las añoranzas, les impiden salvajemente que digan basta. Una mujer que dice basta es un golpe bajo a la cordura de un cobarde, una mujer que dice no es una patada en los huevos al ego de un enfermo. Una mujer que decide por sí misma puede despertar la locura de quién a la vista de todos es un señor intachable. La mujer dice basta, dice no, dice yo quiero algo distinto y despierta al loco, saca al asesino. Los crímenes de mujeres son pasionales y muchas veces quedan irresueltos, muchas veces se tapa al asesino con la vida "imprudente" de la víctima. Y entonces muchos se olvidan de la aberración de esa muerte y se ponen a hurgar en cuantos eran sus amantes, cuantos preservativos usados había en su tacho de basura y cuantas noches regresaba a su casa borracha. Como si eso fuera atenuante, como si eso fuera aliciente o justificativo.
Históricamente a las mujeres que vivían "diferente" las tildaban de brujas, las apedreaban, las quemaban en la hoguera. Las mataban los hombres que necesitaban el control y eran aceptados por las sociedades de entonces como justicieros que obraban en nombre de quién sabe que dios. Hoy a las mujeres las matan casi con la misma impunidad, con el mismo salvajismo y ante la misma indiferencia de una sociedad tan bárbara cómo la de mil años atrás. Sociedad que acepta medios que hurguen en la intimidad de la víctima, sociedad que transforma a tipos como Barreda en una especie de héroe macho y nacional, sociedad que cierra bien las puertas y ventanas para no escuchar, para no saber, para no mirar.
Mataron a Nora Dalmasso y todos leímos que era una mujer infiel, mataron a María Marta García Belsunce y todos leímos que era lesbiana o que andaba en algo raro. Casi como un "bueno pero algo habrán hecho".
La mayoría de este tipo de crímenes quedan impunes. La mayoría de las víctimas quedan en el imaginario como mujeres "de mala vida" como sí decidir tomar las riendas de la propia vida fuera un castigo, una sentencia de muerte o una prohibición.
Cada noche, cuando cierro con doble llave la puerta de mi casa y trabo las ventanas antes de dormir pienso en la indiferencia y eso es lo que realmente me da miedo.

3 feb 2008

Lost

Sol en los besos
Agua sin ropa
Vino sin hielo
Primer capítulo
Defensas bajas
Atardecer desnudos
Mañanas mentirosos
Ausencia prometida
Palabras atrincheradas
Mientras empieza a dibujarse la noche
yo me emborracho con tu último beso
y me doy cuenta
que esta tarde en mi balcón cometí la imprudencia de enamorarme de vos

1 feb 2008

La idiota

Sábanas egipcias de mil hilos,
la cama llena pero sin vos
Trompadas certeras de ausencia
Silencio a los gritos
Hamsters
Limpieza inútil
Secreto a voces
Sin lágrimas
Sin voz
Sin vos


31 ene 2008

Vos sufrís

Vos sufrís y a mí se me estrujan las entrañas, o el alma no sé bien.
Ella se fue y te dejó revuelta la ropa y la vida. Ella dijo basta y es lógico. Y se llevó en su bolso el esqueleto recién muerto de lo que quedaba de tu risa. Claro que nada de eso era amor, ni proyecto. Lo sabés, lo sabemos. Ella se fue y se llevó nada y te dejó desnudo enfrentado a tu único miedo: La soledad. Te dejó enfrentado a vos mismo.
Y seguramente muchos dirán "al fin" al enterarse de esto. Y otros tantos dirán "que se joda". Y no me interesa un carajo si te lo mereces o no. Ella se fue y vos sufrís.
Y yo que me enteré hace días y te dejé solo. Para no agobiarte, para no enfrentarte. Para que no se me rompa el alma.
Y está noche, a mil metros de teléfono fui a buscarte. Te llamé por tu apellido como hago siempre que estoy nerviosa. Te dije que te estaba buscando. Te hice un chiste con la soledad. Me invitaste a todo tu duelo, me rogaste con planes que fuera con vos tu entierro. Yo apreté los dientes y saqué de ningún lado un te quiero. Ese que nunca te dije, ni el día que viniste con olor a jazmines.
Te quiero y quiero que no te duela. Que no se vaya. Que vuelva ella. Quiero que llores nada, que duermas todo, que no te ahogues en el fondo de la botella que tenés en la mano. Quiero pasar esto por vos, yo soy más fuerte, yo sé estar sola, yo quiero que no te duela. Quiero que se te pase pronto. Quiero que no te sorprenda la noche hurgueteándole los bolsillos para robarle un poco de calma. Quiero y no quiero.
No quiero que andes como zombi, loco o mudo por la vida. No quiero que te hagas duro, que te cierres, que se te muera la risa. No quiero que te transformes en autómata, humo o piedra. No quiero que se te partan los ojos de lágrimas, no quiero dormirme pensando que estas despierto, que te sentís solo, que tenés miedo de quedarte solo. No quiero que te enfrentes a la casa muerta, a la historia en la basura, a la herida abierta. No quiero. No sufras. Si fuera más ingenua o si no hubiera sido yo alguna vez como ella te diría que fueras a buscarla. Pero no tiene vuelta. Lo sabés. Lo sabemos.
Y venís a sufrir a mis manos y se me hacen carne mis propias lágrimas. Y me acuerdo de mi propia huída. De mí porpio hacerme autómata, humo, piedra. No quiero que seas eso. No quiero que te duela tanto. No quiero que tengas que levantarte sin ella mañana y ver la casa vacía y llena de nada.
¿Cuál de mis abrazos va a sanarte amigo? ¿Cuál de mis lágrimas va a abrirte paso? ¿Cuál de mis noches va a hacerte más fuerte? ¿Cuál de todos mis chistes va a devolverte la risa?
Y me importa un carajo que muchos se regocijen con lo que te duele, yo voy a quedarme cuidando la sombra en la que te estás transformando. Te voy a correr los piedrazos que quieras pegarte, te voy a acercar todas las botellas que quieras tomarte, te voy a sacar el ahogo un segundo antes de ahogarte. Vas a decirme tantas veces te quiero como si fuera un hada. Vamos a sentarnos a ver pasar la vida el timpo que haga falta. Voy a quedarme acá cerca amigo, voy a acompañarte hasta el fondo y si es necesario te voy a traer de vuelta a la rastra.
Y me importa un carajo lo que diga la gente, lo que digan las buenas costumbres y los malos amigos. Me importa un carajo que casi nos hayamos confundido, que me conozcas el cuerpo, conocerte los gemidos. Me importa un carajo. Vos sufrís y a mi se me estrujan las entrañas, o el alma no sé bien. Puro instinto.

26 ene 2008

El proceso

Basta. Es lento y tardío como todos mis procesos. Me lleva tiempo. Ya está andado y peores destierros transité.
Y me llevo por delante tu indiferencia, arraso con tu desgano y me quedan en stock algunos abrazos a tu nombre y un par de palabras sueltas.
Y el basta es tardío y un amanecer más en tu cama me suena a rechazo, a inercia, a por que sí. Y por que sí no quiero. Aunque tengo conquistados todos tus espacios, aunque haya reinado en todos tus terrenos.
A veces me mirás y no sabes ni vos por que no fue.Y yo que creo por instantes que nada de lo que te quiero sirve, que todo lo que tengo es nada. Y el basta sigue andando. Y sólo podemos compartir el sueño de un vino. Una mesa y un bar. Me metí en tus lugares sin que vengas a sacarme. Y por que sí no. Ya no duermo tranquila en tus brazos. Ya me duele bastante la huida. Ya el basta está andando. Ya tus puñales ni me miran. Y te dormís en mis ojos. Y te acariciaría el pelo. Y me iría corriendo a donde no pueda verte. Me dejaste los cigarrillos que nunca quisiste tocar y los cambios que nunca quisiste hacer. Me auyentaste el intento de intentar, yendote como siempre. Mejor solo que sin mí. El dolor no duele tanto por dolor si no más bien por idiota. Mejor lejos que inquietos, mejor indiferentes que atentos, mejor lejos. Mejor ciegos, mejor ni me mires, no me hables, no me lleves, no me hagas tu historia ni te sepas de memoria la mía. Quedemosnos piedra. Haceme más dura. Doleme esta noche para que te olvide mañana. Andate de una vez. Dejame sentada. Servime la última copa de este vino caliente. Sangrame una lágrima si querés. Despreciame el intento. Andate. Dejá de coincidirme las situaciones forzadas. Sin más, así como si nada. Como si yo. Como si vos. Como siempre, no me dejes nada. No quiero, no puedo, intento y me agoto.Y otra vez BASTA. A mí misma basta. En las manos tengo,vacía, el alma.
Update
Ahí quedamos
En un grito, inundados de proximidades
Dejando sin cumplir las promesas que nunca hicimos
Amaneciendo otra vez
Acorralados en tu colchón
Fomentando un poco más lo que no fue ni será
Con la estrategia para no mirarte no verme
Con la distancia de los labios para afuera
Con tu boca de los labios para adentro
Con el basta en tránsito
Con el quizás ausente
Con el instinto a prueba y el límite a cuestas
Ahí estamos durmiendo abrazados
Con el alma en la mano

22 ene 2008

Basta*

Hace unos días vengo pensando en este tema decir basta. Tantas idas y vueltas mentales, tantos tejes y manejes hasta que llega el basta.
Decimos basta pensando que es a otro. "Basta de esto que me haces" ó "Basta de aquello que no me haces" pero en realidad el basta es a uno mismo. A una misma. Y voy a hablar por mí y por aquellas mujeres que me rodean, las que vivo de cerca y que conozco de siempre o de recién, poco importa.
Siempre estamos con esta cuestión del decir basta a cuestas o dando vueltas. Es que el límite siempre es propio y llega casi siempre con una certeza "Yo no quiero esto". Y nos empieza a hacer ruido en la cabeza, a adormecer un poco los sentidos, a despertarnos de a ratos en las noches. Algo no cierra, no funciona, nos huele a mierda. Y casi siempre ante ese primer indicio nos hacemos las tontas, como si pudiéramos escaparnos de nosotras mismas, de nuestra propia integridad. Como si después de tanta vida nos pudiéramos conformar con opacarnos, con quedarnos siendo la sombra de quien sabe que absurdo, como si pudiéramos ir con la cabeza gacha, aceptando cualquier desplante, cualquier ausencia, cualquier acoso, cualquier violencia, cualquier precio. Como si fuéramos trapitos o muñecas en baby doll. Nos hacemos las tontas con nosotras mismas y pensamos que "capaz con el tiempo".
Y en ese "capáz con el tiempo" es cuando dejamos que las cosas sucedan, cuando decidimos jugar a que "esta vez es distinto" olvidándonos que la gente no cambia por otros, que las relaciones son lo que son y se aceptan o no, que el amor es de a dos y que el mundo sigue girando. Y entonces es en ese " capáz con el tiempo" que se nos van unas cuantas noches, quizás unos cuantos meses, quizás unas cuantas vidas. Esperando que finalmente "se le pase el miedo", que decida querernos, porque claro "la pasó tan mal en su última relación...", que deje de presionarnos, que cambie, que valore. Esperando. El problema con toda esta fantochada es que en el fondo sabemos. Sabemos desde el minuto cero que no. Que algo falta, que algo sobra, que no nos alcanza, que no nos conforma, que no nos sirve, que terminamos las noches con el cuerpo satisfecho y el alma sangrante, que amenacemos abrazadas pero en total desamparo, que nos dormimos abrigadas pero con la mente en blanco. Y llega, siempre en algún momento llega, el instante en el que nos escuchamos. Y de a poco caen las fichas con peso plomizo y lágrimas secas. No, no es el otro, ni la situación, ni la falta de tiempo, ni la complicación de horarios ni nuestros escudos por miedo a ser heridas. Somos nosotras que nos aferramos a caminos que no conducen, a historias no nacidas, a ganas impotentes, a instantes que se diluyen al alba. Y así de la nada en el momento y de la forma menos oportuna decimos BASTA. Primero a nosotras mismas, porque ya no podemos seguir esquivándonos en nuestro propio espejo, no queremos dormir más con la cola entre las patas y los sueños en remojo. Basta. Y en ese basta no hay retorno. No importa que estemos camino a las vacaciones o al altar. No importa que sea un día cualquiera o Navidad. No importa que sean las 3 de la mañana o el horario de almuerzo. No importa que sea una fiesta, un velorio o un concierto. Por carta, en persona o por sms. En silencio o a los gritos. Es basta y se acabó.
Llega el basta primero a nuestras cabezas, a nuestra certeza, a nuestra ansiedad. No importa que sigamos cayendo en lo mismo por un tiempo más. El camino ya está empezado, el límite ya está marcado.
Basta de decirme a mí misma mentiras que no me creo ni loca.
Basta de tratar de encajar donde no hay espacio, ni aire, ni nada.
Basta de esperar que cambie lo que no existe.
Basta de estar a la defensiva o muda o anestesiada o cansada o podrida o golpeada o escapando o presa o loca o borracha o gorda o triste o caprichosa o indefensa o esperando o como muerta o dependiente o llorando o desesperada o siendo fiel a nada o creyendo ser poca cosa. Basta de mediocridad.
Sabemos que no es el otro. Sabemos que no hay retorno. Sabemos que lo que cuesta vale pero también que nada vale si nos cuesta tanto. Hay precios que pagar es cierto. Pero el límite siempre es propio. ¿Y cuántas lágrimas hacen falta? ¿Cuántas oportunidades podemos dar antes de quedarnos sin nada? ¿Cuánta prepotencia podemos tolerar antes de que nos salga el guerrero del alma?.
Tampoco es cuestión de no esperar nada, de cerrarse y quedarse aisladas. Creo que tiene más que ver con la sinceridad con una misma. El mundo sigue girando.

Cerraste esa puerta y escapaste por al ventana. Seguís andando, llevate por un rato el alma a cuestas que cuando llegue la calma vas a estar satisfecha de serte fiel y de haber dicho basta.
Sé que duele y estás cansada. Llorarás lo necesario. Te cubrirás con algunas espinas.
Estarás de nuevo íntegra



*Para mi amiga Cele que intenta siempre, se juega todo y que nunca deja de ser fiel a sí misma. Con lo que eso implica.