31 jul 2008

Rara

No, como encendida no, rara nada más.
Que últimamente se respira aire de cambio y alguna lágrima que no entiendo.
Que el rara, está a la orden del día.
¿Será el resultado de tanto, pero tanto basta?
¿Será que cumplo 30 dentro de diez minutos? ¿Será?
Que raro.
Que el teléfono se llene de mensajes de verme. Tuyos, de él, del otro, de alguno. Yo que sé. Que no. Que no te voy. Que no te corro. Que boludeces no.
Que me quedo rara.
Que la ropa nueva y linda.
Que la casa abierta, la mente sobria y las manos quietas. Que prolijo todo. Que miedo tengo aveces. Que raro.
Que no tengo ganas de que nadie se arrastre. Que me puedo reír un poco de complicaciones y bipolares. Pero no, no es gracioso. Es mi vulnerabilidad la que está en juego. Es mi cuerpo el que queda en la intemperie, desnudo en cualquier parte.
Que raro que esta madrugada me dormí sin querer en esa almohada. Me desperté rara al alba. Me fui corriendo. Llevada por mil demonios. No puedo perder en vasos vacíos más mañanas.
Llegué a casa ya amanecida y despeinada. Sin mate. Ni nada.
Rara
¿Cómo encendida? No, no creo.
Bueno está bien, quizás un poco.

26 jul 2008

MEJOR ME QUEDO CALLADA

TAN DUEÑOS DE LA HISTORIA.
ALGÚN IMPÚDICO DIJO ESTA NOCHE,
ALGO ASÍ COMO QUE VOS Y YO
Y ALGÚN DÍA
Y UNO PARA EL OTRO.
Y VOS QUE DIJISTE QUE YO TAN LINDA Y YO QUE DIJE QUE NI LOCA.
QUE NOS MATARÍAMOS A LA SEMANA, QUE QUE ASCO,
QUE AMIGOS,
QUE MEJOR ME CALLO. QUE VOS Y QUE YO. QUE 10 AÑOS YA Y TANTA HISTORIA Y TANTO LADO OSCURO.
Y YO IBA A CANTARTE LAS CUARENTA Y QUE VOS ERAS EL DE SIEMPRE.
Y QUE LA HISTORIA.
Y QUE NADIE SABE Y TODOS QUIEREN QUE VOS Y QUE YO. Y QUE NOSOTROS NADA. QUE AMIGOS.
QUE TE ABRAZO CON LOS OJOS Y ME TOCAS CON LA MIRADA. QUE AMORES COMO EL NUESTRO
QUE AMIGOS COMO SIEMPRE. QUE NO HACE FALTA QUE TE DIGA NADA. QUE TU MASCOTA Y MI RAYAS
QUE EL NO ES SUFICIENTE PARA MÍ SEGÚN VOS. QUE ELLA ES MUY NENA PARA VOS SEGÚN YO.
QUE SON LAS SEIS Y CASI ES DE DÍA. QUE UN DÍA NO TE DEJÉ CUIDARME. QUE LOS JAZMINES SON PARA LA PRIMAVERA.
QUE PUEDO SOLA. QUE ME LO CREÉS.

QUE MI CUMPLEAÑOS Y TUS TREINTA Y DOS. QUE CUATRO FERNET CADA UNO Y EL ABRAZO QUE ME DEBÍAS HACE MESES CORAZÓN.
QUE TE QUIERO MUCHO COMO PARA AMARTE. QUE ALGUIEN ESTA NOCHE NOTÓ
QUE VOS Y QUE YO.
CAPAZ.
QUIZÁS.
NI LOCA
QUE ASCO
QUE BIEN MIENTO
QUE BIEN MIRÁS
QUE AMIGOS SOMOS
QUE CADA CUAL A SU CAMA
COMO CORRESPONDE
COMO DIOS MANDA
TENGO TU HISTORIA
Y ALGUNAS DE TUS LÁGRIMAS
TENÉS MIS MAYÚSCULAS
Y EL VOTO SECRETO DE MI ALMA.

9 jul 2008

Un lujo

Para los tiempos que venimos corriendo
Un lujo sabernos tanto
¿Será también lo mismo cuando todo es más de lo mismo?
Un lujo, que después de haberte querido sin querer aquella tarde de balcón y verano;
este invierno me arropes en tus mantas y brazos.
Un lujo entre tanta nada
Lujo de beso, intimidades y orgasmos
Un lujo que después de haberte sacado de mi vida la última noche de humo, pueda quedarme dormida tranquila en tu cama.
¿Cuándo no queda más por querer, es posible acaso transformarse en cómplices?
Entonces otra noche.
Y yo que ya no tiemblo cuando te veo llegar
Que ya no muero con cada puñal de tus ojos
Que ya no busco ninguna absurda señal,
Me doy el lujo de ponerme a salvo entre tus manos
Y vos que ya no me decís mentiras mientras duermo
Que ya no te preguntás por que no fue
Que ya no tenés ningún miedo
Te das el lujo de dormirme en tu alma.
Todos necesitamos alguien que nos quiera dijiste hace millones de sueños,
Yo no entendía lo que me estabas pidiendo.
Hoy por suerte no tenemos más posibilidades
Y podemos darnos el lujo de ser cómplices, sexo y abrazo
un lujo y un poco de la paz que nos merecemos,
una vez cada tanto.
Un lujo dormir con vos dijiste anoche antes de cerrarme con un beso los ojos. Yo dormí plácida y a tu cuidado.
A salvo, en el lugar menos pensado.

30 jun 2008

El Romance de Alicia y Peter Pan


En el país de las maravillas Alicia lloró su suerte
En la tierra de nunca jamás Peter Pan nunca crece
En el mundo real, Yo dejo ir de a mitades otro hombre sin alma
En el país de las maravillas, Alicia marcó sus cartas
Desde su nunca jamás Peter Pan abrió el juego
En el mundo real, las hojas nuevas están en blanco,
los conejos no tienen galeras y algunos ojos son transparentes
En el país de las maravillas, Alicia vuelve a salvo a casa
Pero Peter la espera intranquilo en la ventana de NEVERLAND
En el mundo real, Yo intento poner los pies en la tierra
En el país de las maravillas, Alicia ya duerme hace rato
En el país de nunca jamás Peter Pan le es infiel con Cenicienta
En el mundo real esta noche yo me desvelo
Retorciéndome en mi propia determinación
y me quedo esta vez con las pupilas tiezas,
las manos tibias y la conciencia calma
En el mundo real
los cuentos son sólo para princesas

26 jun 2008

La memoriosa (a mis amigos)

Hubo un disparador.
Hace pocos días mi ahijado Julián cumplió años. Dos años. Este post va a ser extenso sépanlo.
Decía, que mi ahijado cumplió años y yo hacía muchos meses que no lo veía. Ni a él ni a sus papás ni a su hermanito Mateo. Llegué el día del cumple más temprano de lo acordado y la casa estaba vacía. Todavía ellos no habían llegado. Igualmente entré y me puse a esperarlos. Todo estaba silencioso y oscuro. Conozco esa casa como si fuera mía. Son más de quince años. Pero ese día estaba vacía. La casa y yo también. Los rastros de los chicos estaban por todos lados, sus juguetes, su ropa, su delicioso desorden. Y se veía por todos lados la mano de su mamá. De Ale, mi amiga de toda la vida. Los platos del mediodía ya secos, prolijamente acomodados en la mesada, la ropa descolgada de la soga y pronta para planchar, el olor de su perfume que no es ninguno en particular pero que es de ella. También estaban los rastros de Martín, mi compañero de primaria, el papá de los niños, el amigo del alma. Me tropecé con un cajón de la riquísima cerveza casera que prepara cada tanto. Estaban sus cactus y su máquina de fotos. Pero no estaban ellos. Puse la pava y empecé a preparar el mate. Pasaron pocos minutos, el perro ladró y escuché los pasitos de Mateo correr por el pasillo del patio. Abrieron la puerta y entonces sucedió el disparador.
Julián me miró, se bajo de los brazos de su papá y sin tener la menor idea de lo que es un cumpleaños ni una madrina ni un regalo, vino corriendo hasta mí y me dio el abrazo más hermoso que jamás nadie en toda mi vida me había dado. Fue un instante impensado. Vuelvo a decir, tiene apenitas dos años y poca memoria visual. Me desconcertó su cariño desinteresado. Y no volví a soltarlo en toda la noche. Estuve callada dedicándome solamente a sus abrazos y a los de su hermano. Y me fui con el corazón extraño. Deshecho y rearmado.
Pasaron los días y la sensación no se borra. Y empecé a pensar en los lazos. En como y hasta que punto nos determinan los lazos. En como, cuando los círculos se terminan cerrando siempre estamos adentro los mismos. Y me di cuenta que todo cambia, que todos crecemos y vamos viviendo de la manera que podemos pero que adentro siempre estamos los mismos. Los que se pueden contar con los dedos de las manos. Y me di cuenta de que esos que siempre están adentro son parte de quien yo soy y que nunca se los dije. Entonces hoy quiero escribirles por acá un poco de lo que soy. Y de lo que soy por ustedes. Y en este Ustedes también voy a poner a las dos que faltan Celeste y Vero. Porque faltan. Me faltan. Me hacen falta.
Entonces, decía que quería decir quien soy. Bueno, evidentemente soy una que escribe difícil y que no dice mucho con las palabras habladas. Soy la que nunca pide. La que nunca dice "Necesito" o "Ayudame". Soy una que se aleja a rumiar sus idioteces y complicaciones. No se pedir, ni se si me interesa. No se decir " Te quiero mucho" o "Perdoname".
Pero si quiero dar. Como puedo, como me salga pero quiero. Y siempre puedo volver marcha atrás. Y siempre sepan que voy a estar. Tal vez no pueda estar en el festejo del cumpleaños o para el día de la graduación pero voy a salir volando a cualquier hora y de cualquier lugar el día que necesiten que los vaya a abrazar o a cuidar o lo que sea que haya que hacer.
Ustedes, aunque sea desde lejos son mi reflejo. Los espejos de la persona frágil que en el fondo soy y si a veces los esquivo es por que me ando escapando de mi misma también. Y se que me miran a veces desde sus silencios y me leen desde el anonimato y se preguntan en quien carajo me convertí. Yo a veces también me lo pregunto. Y pocas veces me reconozco y pocas veces me encuentro. Por que la vida pasa y las responsabilidades crecen y las temples se endurecen y los tiempos son cortos. Pero ustedes siguen estando amigos. Y siguen siendo mi parte más humana. Y siguen cacheteandome con alguna frase o algún silencio o alguna ausencia cuando me voy a descarriar por ahí.
Y yo que siempre ando a la rastra con mis novelas y mi mar en coche, cuando tengo un minuto y paro para mirar, empiezo a mirarlos a ustedes. A admirarlos a ustedes. Y quisiera entonces tener un poco de la fortaleza de Cele, de las convicciones de Vero, de la perseverancia de Ale, de la serenidad de Martín. Y entonces llega la memoriosa.
Y no me olvido de ese día de Diciembre cuando te llamé llorando Cele, para pedirte que me fueras a buscar porque estaba perdida en el medio de la vida y de la calle. Quizás ni notaste que lloraba. Quizás ni te acuerdes de ese día. Quizás nunca te dije que estaba en la puerta de una iglesia sin saber a quien llamar. Nunca lo supiste pero igual fuiste.
Y no me olvido tampoco de esa noche Ale hace mil años. Yo estaba asustada ¿te acordàs?. Vos saliste de tu cama, dejando solo a tu marido y viniste a mi casa. Y me abrazaste y yo me puse a llorar. Y lloraba y me reía a la vez y así pasamos toda la noche. Y me ayudaste a entender en ese momento que hasta la peor de las noches se va a terminar. Que todo pasa amiga. Me lo enseñaste ese día vos.
Y no me olvido tampoco de las historias, de haber crecido al lado una de la otra Vero. Ni del abrazo que me diste el día de nuestro cumpleaños el año pasado, ni de haber estado al lado esa noche en la cancha de Boca cuando esa puta canción te hizo llorar.
Y una de las cosas más importantes, no me olvido que tengo un amigo. Un AMIGO. Y creo que ahí te estoy diciendo tanto. Se llama Martín. El que me hacía dar vergüenza en el campamento de Sierra. El que me daba charla a deshoras para tratar de descular el pensamiento del idota de turno. El que me vio recuperarme en silencio. El que me dio un poco de sensación de hogar cuando me había quedado en la nada.
Y así puedo escribir horas y horas tratando de contarles los instantes que ustedes marcaron en mi. Tenemos mucha historia. Y a veces la historia constituye tanto o más que la sangre.
Ayer alguien que estaba triste me preguntaba como hacer para superar el bajón. Le dije rodeate de quien te quiera. Y estaba pensando en ustedes. Y en esos días negros que me ayudaron a superar. Entonces quiero dejarles esto como presente para cuando se pregunten quien carajo soy.
Soy la que ustedes hicieron. La que durmió a sus hijos con todo el amor que le fue posible sentir alguna vez, la que les presta su casa cuando no tengan lugar el en mundo o se les rompa el corazón, la que se enfurece cuando un pelotudo no las vuelve a llamar, la que se preocupa por la salud de sus padres, la que piensa todos los meses si llegarán bien a fin de mes, la que planea ir a revolearles huevos cuando se reciban, la que no necesita un título para querer como propios a sus hijos, la que tiene una casa nueva que los está esperando hace meses y un perro loco que aprendieron a querer un poco. La que tuvo que salir de la cama esta noche a escribirles estas palabras por que no la dejaban dormir.
Si, también puedo ser la que esta siempre ocupada o la que siempre tiene razón, la que nunca da el primer paso ni pide disculpas, la que se lleva el mundo por delante y se la pega siempre contra la misma pared, pero al final amigos, cuando se cierra el círculo soy la misma de siempre. La que ustedes hicieron.
Acuerdense de recordarmelo si es necesario a las puteadas cada vez que me lo olvide.

25 jun 2008



Si me vieras retorcerme ante la pantalla del teléfono suplicándole a mi propia autoestima que te diga que no.
Si me vieras caminar inquieta mirando fijo tu idiota invitación a deshoras.
Si escucharas acaso las palabras de mi amiga diciéndome que no, que no más.
Si supieras del desvelo que me va a acompañar esta noche, envuelta entre mantas acurrucada en el sillón mirando la nada.
Si me vieras sintiendo que tengo que atarme a esta silla para que los demonios no me lleven hasta vos.
Si leyeras todas mis burlas, si supieras de mis ganas de verte arrastrar, de hacerte caer. De verte temblar.
Si supieras de esta ira. De estas palabras que tengo atragantadas.
Si me vieras en esta jaula con ganas de dolerte tan hondo. De darte de tu propia impunidad.
Pensarías, sin dudas que soy igual a las demás. Otra tonta deslumbrada con cuatro acordes y tres mentiras. Seducida por tu ángel y tu soledad. Otra más, sin música ni ritmo propio.
Otra barbie, otra mascota, otro objeto, otra más.
Y no, no es que yo me crea especial. Es verdad que por un instante lo creí. Lo especial que me vendiste. Lo superior que te creía. Pero todo duró un cuarto de noche allá lejos y hace tiempo.
Pasan absurdos lo minutos y vos recibiste mi negativa. Y yo intento quedarme tranquila.
Dije que no. Que no más. Que no así ni de ningún modo. Que no. Que no voy. Que ir tiene mucho costo. Que quedarme me va a dar alivio. Que no. Que con vos no. Ni bailes de jazz, ni penumbras, ni emociones, ni play, ni juego ni nada.
Y ya ni quiero que te arrastres.
Y ya ni quiero que me hables.
Y todavía me quedan ulceradas un par de cosas por decirte. Nada que no sepas. Aunque nunca nadie te lo haya dicho.
Te falta un poco de hombre, nene.
Y a mi, al lado tuyo me sobra mucha mina.




5 jun 2008

Solito vas

Como una ley de Murphy nunca escrita y que cuesta aprender. Como el peor de los hijos del rigor. Todos igualitos. Todos pero todos.

Si tienen, no quieren. Cuando no tienen, más quieren. Ok ya lo aprendí. Es divertido.
Entonces una (yo, vos, ella), que nunca termina de sacar las patas del barro se sienta a mirar el arrastre.
Solito Corazón, te hacés el lindo. Solito te hacés el misterioso y el distante. Solito esperás que salga corriendo. Hijos del rigor y amantes de la ausencia se guardan en el bolsillo la hombría. Y se van casar con Laura Ingalls. O a quedarse solos, como el buey que bien se lame.
Y cuando ya es mi cuerpo el que querés lamer y te cansaste de esperar que yo te persiga como una geisha mal aprendida, me abarrotás a preguntas ¿Qué hiciste en estos días? y suplicás con ojos de perro en la lluvia que no me atreva a decir la verdad.
Solito vas...
Y arrastradito volvés.
Sin rencores entonces, voy a reírme un ratito, a decirte que no siete veces, a calentarte la cabeza otras veinte. Voy a reírme de tus tartamudeos de adolescente alzado y de tus excusas berretas. Solito vas Corazón. Sólo te queda volver por que la autolamida no te lleva a ningún lado y los bueyes si es que no mueren de viejos, terminan en las fauces de las leonas hambrientas.

Ya te lamiste un rato largo.
Y yo empiezo a estar hambrienta
¡Empieza la cacería Buey!
Date una última lamida
Mientras, yo me río
¿Leona?
No, hiena
Y carroñera.

24 may 2008

De lugares e inseguros

Que llegó el frío y su primera noche. El invierno siempre nos sentó bien en el arrope de mantas y sonrojo de labios. Historia y pasado.
Y yo que andaba por ahí sin saber que hacer con mi noche y vos que andabas por ahí sabiendo que hacer conmigo. Entonces yo fui a donde siempre. Y vos entonces sonreíste. Y yo entonces me senté a tu mesa gustosa. Y fue entonces cuando con toda la certeza de nuestra nada terminé de soltarte. A vos a toda la complicación. Ya que eras pasado ahí tan sentado frente a mí me dedique a traspasar esa instancia. Ya te escribí todos los versos posibles, ya me diste toda la distancia que existe. Ya. Historia entonces. Y la noche, que como siempre nos muerde los talones con los colmillos del alba. Me ofreciste tu cama. Te dije nada. Y entonces me ofreciste tu abrazo. El de siempre pero sin sexo, sin enrosque sin nada. Y dormimos risueños y mi lugar inseguro fue a morirse por esa noche a tus brazos.
Entonces el final ya es final. Vos y yo ya no somos. Yo entonces me alivio y me duermo en el naufragio de lunares de tu espalda. Sintiendo que por un instante esa noche no tenía miedo de nada.
Vos, yo y toda nuestra nada.
Y un abrazo. Y ya.

12 may 2008

Cuadrículas y yo



"Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto."

Idea Vilariño



¿Qué vengo a querer escribir ahora yo?. Justo ahora. Que solo me queda el sabor de un martes lejano entre los labios. Los despidos que ya fueron. Los vacíos que dejan los nombres sin decir y la casa que se va poblando.
Miserias de andar disconforme
Desganos de andar errante
Desvelos de andar dormida
El error tan ancestral y mi cuerpo desnudo bajo la luz de ninguna calidez.
Encriptada y con luces
Sigo pensando en los lugares seguros
Y comprendo que ya mis versos no tienen mas destinatario
Y temo que se queden vacíos
¿Qué vengo a querer escribir yo ahora?
Si las letras del desamor ya están gastadas
Si los tiempos de la historia quedan muertos
Si ya, si nada.
Errante entre las gentes
Con su prosa completa bajo el brazo
De girones y mantitas. Y mis cuadrículas en blanco.
Me acurruco en mi sillón, balbuceando algún olvido, saboreando ningún beso.
Abro un libro. Y me quedo entonces en mi propio lugar inseguro.

9 may 2008

Paz un carajo

Quiero gritar. Bien fuerte. Hasta ahogarme, agotarme, escarmentar.
Hasta que me deje de doler el cuerpo, hasta quedarme sin abrazos, ni palabras, ni buena fe.
Hasta que no haya mas lugar para entender a nadie, sólo para mí, hasta volverme egoísta, inmunda, incapaz.
Gritar hasta quedarme dormida, seca, muerta, sin ganas de jugar a nada, de querer a nadie, hasta quedarme sola, cerrada. Y sin retorno. En serio sin retorno.
Gritar hasta vaciarme, hasta que nadie quiera venir a abrazarme, hasta olvidarme de mi historia, hasta vomitar miserias y hacerme impermeable a una caricia.
Gritar hasta secarme, para siempre, siempre, siempre.
Gritar hasta meterme a fuego en la cabeza, en el cuerpo y en el alma que vulnerable nunca más. ¿Ok ?
¡Pelotuda!

7 may 2008

Recuentos

Y pasaron entonces días.
El otoño se puso suave y vino a dejarme sin prisa.
Pienso en lo procesos. Hago un recuento y me leo.
Caigo en la cuenta de la libertad que le deja al alma soltar las historias y dejar de pensar.
Más abajo escribía que los desamores son hijos del rigor.
Soltar la historia que no conduce nos hace más libres.
Llega entonces el día en que ya no pienso. Es que no hay más a donde ir y sólo queda salir.
Andar viviendo implica entonces también soltar amarras.
Ya no tengo más palabras para lo que no es.
El basta ya está andado. Y siempre supe que era lento pero que finalmente llegaría.
Y entonces estoy acá parada en medio de mi vida. Queriendo salir andando. Yendo para todos lados.
Puedo estarme tranquila que cumplí con los pasos. Puedo estarme tranquila que me fui fiel a mi misma. Puedo estarme tranquila porque el gris definitivamente no es mi color.
Me traigo a cuestas siempre historias para contarme.
Cae la tarde y me acurruco. Mi casa ya sabe a hogar. El sol entra por la ventana y yo me envuelvo en un poncho de lana. Era de mi abuelo. Empiezo a tener raíces.
Y vuelvo a pensar pero esta vez más serena.
La libertad no siempre es euforia.
También es silencio. También es hogar. También es centrarse.
Llegan entonces las ausencias que no duelen y las ganas de mostrarme. Mostrarme por los ojos, desde los ojos. Quien pueda, verá quien soy.
Hay una mujer que en las tardes de otoño hace nido en el calor de su propia alma.
Ya no corre. Ni está insomne.
Hay luces que alumbran distinto.
Cómo el sol en otoño.
Llegué a casa.
Y me habito.


21 abr 2008

Nº 20

Revolviendo las bolsas de basura de una historia que no es, fuimos a dar vos y yo otra noche, otra vez. Llegué tarde por primera vez a un encuentro. Tomé mi tiempo para arreglarme la inseguridad frente al espejo. Ni la mínima idea tendrías, Mínimo, de cuántas fueron mis idas y vueltas. Nada.
Vestido 80´s, botas altas y la certeza de siempre pero pegada en el cuerpo. Llegué cuando todos ya bailaban. Te escondías en unas sombras del costado, entre gentes y ojos chicos. Me acuerdo ahora mientras escribo que lejos quedaron los días en que esos ojos se apuñalaban.
Decía entonces, te escondías y yo simplemente llegaba, saludaba y me perdía entre la gente, la música y los flashes. Simplemente.
Sin mirarte ya sabía que tu mirada me seguía. Aprendí a saberla, traicionera, indiferente, por la espalda. Y es tan extraño sentir que a cada encuentro estoy más lejos. Y lo notaste. Que esta vez no era ni histeria ni estrategia. Simplemente lo notaste. Me estoy yendo lejos. Entonces me buscate. Hijos del rigor parecen ser los desamores. Buscaste, arrinconaste, jugaste y bailaste por y para mí por una puta vez. Y lo extraño también fue que no lo disfruté. Hijos del rigor decía.
El día se nos hizo tarde y el abrazo no fue a tiempo. La antesala del olvido.
Ya en la calle por primera vez en días el cielo estaba limpio. El humo se hizo humo. Respiré profundo y te lo dije "ya no hay humo". Y con esa frase empecé de sacarte de mi vida.



"Y estos, los úlitmos versos que yo le escribo"



18 abr 2008

Simplemente

Tenía una frase y la perdí.
Queda el silencio y está bien.
Buenos Aires atardece entre humos y dos soles.
Y mi frase sigue perdida. No es triste. No es vacío. Es.
La Náusea de Sarte iba a llamarse Melancolía. El existencialismo iba a ser el mismo.
Existiendo entre calles inundadas de hojas recién caídas y sapos de cualquier pozo me doy cuenta lo que busco.
Me acuerdo de esa tarde, mil vidas para atrás, cuando puse por primera vez los pies en esa estación de tren, empapándome con una lluvia eléctrica, alejándome de casa, acercándome a la cocina soleada del infierno.
Tenía entonces magos en los ojos y estrellitas en el alma. Pasaron todos los trenes que alguien puede perder y los perdí. Aposté, perdí y escapé. Corrí tan lejos como pude y llegué a casa. Y me puse a salvo. Y pagué mis deudas. Vaya si las pagué. Todas y más.
Pero un día era solo yo. Nadie entra, nadie sale. Y pienso en quién me convertí. Tengo por ojos aquellos magos es cierto, pero ya marchitos y avejentados. Dos viejos pintorescos que sólo intentan algún truco cada tanto para salvar la noche que nadie quiere ver.
Tengo todo al alcance de la mano pero no puedo mover mis dedos.
Ya mis magos no quieren andar de ronda y mis sentidos explotan en todas las latitudes.
Acá me encuentro queriendo que quiera alguien saber quien soy. Los magos ya se mueren pero no quiero quedar ciega.
No tengo luces ni demasiadas sombras. Le peleo a algunos fantasmas sólo eso. No apuesto mi angustia en ninguna mesa de póker y el as bajo la manga me arruga el vestido. No lo quiero.
Voy a robarme tu frase amiga porque la mía la perdí.
"Es tan simple"
Una mañana de estas quizás alguien despierte a mi lado queriendo saber quien soy.
Y yo simplemente voy a contarle.