31 ene 2007

Volver...



Cuándo ya estaba pensando que menos mal que ya estaba de vuelta en la rutina, que todo bien con desenchufarse, con la vista contemplativa, la introspección, el tiempo para leer pero que mejor dame un poco de calor sofocante de mi ciudad, que ya extrañaba mi neurosis cotidiana, los quilombos, los tiempos acortados y esas cosas....

Justito me vengo a acordar que antes de irme había dejado una chorrera de determinaciones pendientes, unos ojos diciendo muchas cosas, un amigo que no se si va a entenderme, muchas verdades sin gritarle a la cara a ese que tanto merece mis gritos...
Entonces ahorita, a la vuelta, me llueven las situaciones que 15 días de vacaciones no han resuelto por si solas.
Sí volver de las vacaciones implica por ejemplo darme cuenta que mi memoria a corto plazo funciona cada vez peor y que dejé a mi terapeuta esperándome para la sesión a la que nunca concurrí, que prefería encontrarme con el enojo y no con la dulzura de la voz de ese amigo que me reclama, que tengo que dar el paso y discar los números del dueño de los ojos que dicen cosas, que se me acortan los tiempos y me tapan los papeles, que las cosas que me quedaron por decirle al de los gritos no se borran con los días, que mi ahijadito esta en la costa, que mis viejos se van justo cuándo más los quiero en casa.....
Mejor me hubiera quedado allá no? Ponele en San Marcos de artesana o de estatua viviente o pidiendo monedas yo que sé...
Te digo más, a pesar de los 4 días con 40º de fiebre, la picadura en el pie de la fucking avispa escondida en la sandalia, de la lluvia, el frío y los adolescentes reinando en los boliches y esas cosas las vacaciones fueron geniales.
Pareciera que una vez que pase la estación de Otamendí o capaz la Escobar me empezaron a caer todas las fichas.
O sea sigo necesitando vacaciones pero de mí misma... Quién me lleva? Porfis?

12 ene 2007

Algunas veces II

Algunas veces aparece alguien; así de golpe y porrazo a mirarme con esos ojos tan de decir muchas cosas... y me da una cosita que ni te digo.
Mejor me voy yendo de vaciones no? Bye.

11 ene 2007

Algunas veces I




















Algunas veces me dan unas ganas que ni te cuento.
Pero se me pasa enseguida.

24 dic 2006

Felicidades....

Felicidades....
Antes sólo bastaba un arbolito con luces que se prenden y apagan y una estrellita casi fugaz para que la navidad sea una Feliz navidad.
Y creía en aquello de pedir algún deseo.

Hoy los aniversarios se cumplen.
Los recuerdos se enredan.
Los corazones se rompen otra vez.
Las familias se dividen.
Las mesas se pueblan de algunos fantasmas.
Las 12 se acercan.
Los chicos que fuimos ya están crecidos.
Aunque sea navidad.

Parece que los silencios que duermen la tarde buena fueran a quedárseme para siempre en el alma.
Y la sensación de no tener todo aquello que hoy quisiera parece ganarle a la gratitud de tener a casi todos aquellos que quiero.
Y cómo siempre el árbol brilla.
Pero esta vez no esta mi abuela. Y me cuesta mucho encontrarla en las estrellas del cielo.

Y como siempre hay regalos. Pero me esta vez pesa un poco más la piedra del alma.
Y faltan algunos que siempre estaban.
Y ya no es tan simple como prender una estrellita fugaz.

Y justo cuándo las ganas de festejar no sé que cosa se me están por ir a dormir aparecen los amigos.
Prometiendo presencias.
Trayendo sus faltas.
Sus carencias.
Sus propias ausencias.
Sus lágrimas.
Animando la espera por verlos.
Dándole la N mayúscula que le faltaba a esta Navidad.
Trayendo a sus hijos.
Atajándome la lágrima que se arrastra cuándo se desata el nudo de mi garganta. Transformando el deseo de siempre en el gracias de ahora.

Sin que les importe que no este vestida de blanco, estrenado buenos augurios.
Sin que les importe que no sea la persona que esperaba ser y que no tenga el amor que planeaba tener.
Los de entonces,los de ahora, los de siempre, los ausentes.
Cada cuál traerá su chispita para encender la fugacidad de la estrellita que esta vuelta se me apago.

Los espero.
Feliz Navidad.

17 dic 2006

Mas de cien palabras... by Vero

Unas de las mejores noches de mi vida en palabras de una de mis copilotos de aventura, Verito:

El tren que no venia.
El bondi que no paraba.
La estrategia para llegar con mucha gente.
El mp3 que 'se' guardo Caro.
La caminata por las vías.
La entrada en el templo.
El tío que sale a escena.
La emoción casi hasta las lágrimas.
La poesía que regalaba.
La cantada, la recitada, la prosa y el verso.
La gente, los hombres...
El calor.
La lluvia suave aliviando el campo.
Las pantallas flotando en el viento.
Los cantitos...
El ruido, mucho mucho ruido, bajo la lluvia que robaba protagonismo.
Tanto tanto ruido...saltando, disfrutando como nunca de un tema en vivo.
La lluvia que no dejaba ver.
El resguardo en el techito.
La huida fugaz.
El celu que no quería funcionar.
Todo mojado: el celu, los puchos, la plata.
La calle que no se veía.
La lluvia que dolía.
La decisión de vagar en forma intermitente entre la vereda y la calle.
La risa, la carcajada.
La caminata hasta la facu.
Los comentarios.
La bolsita que salvo mi celu.
Las carilinas mojadas.
La lluvia que amainaba.
La espera en la escalinata.
La vuelta de una noche mágica...probablemente irrepetible.
El mas grande trovador en la bombonera...
Increíble, impagable.Inolvidable.

29 nov 2006

Imaginario

Caminaba por las calles teñidas del naranja de los jacarandás.
A veces, como recién lograba poner la mente en blanco pero al minuto ya estaba imaginando otra vez.
Levanta la vista arqueando la ceja por encima del lente de sus anteojos de sol y se imagina la toma fotográfica que podría hacer de aquella alfombra anaranjada.
Al instante otra imagen en su cabeza. La de aquel árbol al lado del lago. Los olores que se mezclan el olor a verano, el olor a navidad en la ciudad, el olor a norte tan distinto al del sur.
A lo lejos se huele la mezcla de un jazmín o dos o tres... Se le vuelve a erizar la piel.

12 nov 2006

Arrullo

Hay algo dando vueltas en el aire....Se siente, se huele, se deposita en la piel.
Se disuelve como el polvo de las alas de una mariposa..dejando sólo el brillo satinado en las yemas de los dedos.
Vuela, se prende en mi pelo y me llena de azuquitar el alma.
Será el olor a verano, las noches al aire libre, las ansias por llegar.

Hay algo dando vueltas por mi mente. Por momentos me eriza las ideas y me suena tan conocido como aquella melodía.
Qué es? Qué está llegando?
Presintiendo lo intangible.
Pensando lo imposible.
Comiendo de la mano.
Escribiendo en las fotos.

Inspirando, respirando, volando.
Haciendo paciente la impaciencia y borrando la espera.

Cómo el olor del viejo perfume que saqué de la gaveta y que la otra noche, deje prendido en su desprolija barba.

Cómo ese encuentro dilatado pero siempre concreto.

Cómo un vino con las chicas y un billete escrito.
Hay algo despertando mi intuición.
Después de tanto tiempo de letargo. Apenas perceptible. Más irreal que efímero.
Está en la canción que canto mientras Julián se duerme en mis brazos y en la paz que le deja a mi alma.

Hay algo que deja atrás el estar siempre girando en círculos sobre le mismo lugar.

Como un arrullo que me canto a mi misma. Interno, propio, lejano...

8 nov 2006

Nuestra historia sin fin

La última noche de aquel verano. El baile. El beso. El primero. El comienzo. La música de fondo. El cielo con las manos. La luna con una correa.
Los teléfonos prestados. Las visitas pactadas. Tus manos bajo mi campera. El invierno al aire libre. Recién enamorados.
Las cartas semanales, los chocolates diarios y el corazón arrullado.
Las familias, los hermanos, los amigos. Tener 15 años. Hace ya casi 15 años.
El árbol al borde del lago. Las vacaciones. Las primeras. El refugio en la playa. Nuestro lugar en el mundo.
Inconscientes, tan efímeros, tan certeros, tan reales, tan en serio.
Los dibujos, los retratos, los celos, las mentiras, las primeras.
Lo impensable. Destruida. La distancia, la primera de tantas por venir.

La otra oportunidad.
El orgasmo. El primero, el segundo, el mil. Conocerte de memoria, las formas, los gustos, los sabores, las marcas, la piel. Desearnos... a diario.
Las materias. El trabajo. Hacerse grandes. La casa por construir. Los hijos por venir. Las montañas. La piel quemada. La expedición.
Las culpas. Las otras mentiras.
Las almas casi gemelas, por caminos distintos.

La distancia otra vez. Profunda. Enorme.
Adormecerte de dolor. Roto hasta en las muecas. Llorando hasta en los sueños. Morirte de pena. Saber lo que se siente.
Y yo guardandote en el cajón del desvelo y las cuentas pendientes.
Y no olvidarte nunca. Jamás.

La última oportunidad
La otra primera vez. El viaje al paraíso escapándonos del final. La cama con flores, las noches desenredando sábanas y acomodando esta historia. Planeando.
Las velas, el yeso. La mujer que empecé a ser.
Amarnos tanto, tan dispares, tan juntos, tanto tiempo.
La seguridad de tus brazos. La inseguridad de mi alma. Hacer lo posible. Esquivarte la mirada.
La angustia, los gritos, los celos, volver, soportar. No puedo sin vos, no puedo conmigo.
La mentira. La última. La furia. Las lágrimas y ésta historia concluida más de cien veces...

La vida que sigue, los años viniendo, los buenos recuerdos. Saberme tu historia. Qué seas la mía. Saber que soy aquellos que fuimos y que habiendo mil amores.. nunca uno como el que tuvimos.
Idealizarte, demonizarte, volverte a idealizar. Perdonarte. Perdoname.
Buscarte siempre en esos ojos y encontrar algo tuyo en los otros hombres que amé, en la mujer que soy, en la niña que fui y que te regalé una vez en aquella cama rosa.

Y dirás una y mil veces que escribo y hablo difícil. Que doy pasos en falso pero siempre te bastó con mirarme por dentro para encontrarte.


Y nuestro último recuerdo, el menos gastado y más reciente. Hace poquito. Justo en uno de esos días en los que se me estrujan las certezas.
Verte aparecer tan de pronto, como mil años después. Inesperado. Presentido. Con el andar de siempre. Ir corriendo y sin más colgarte un abrazo del cuello y decirte Ahora estoy bien ¿viste?.
Hablar en la clave que nos dan las anécdotas, la vida compartida.
La complicidad. Las manos. La humedad de las pupilas. Tu historia. La mía. La misma.
Vos, yo y afuera el resto del mundo.
Acompañarte, cruzar la calle, abrazarnos, verte subir al auto.
Agradecer por lo bajo que estés cerca y que seas feliz.

Y finalmente, escribir estas palabras que no se parecen ni de cerca a la historia que quise regalarte. Y las frases que no se aquietan en mi cabeza. Y la mano que me tiembla. Y el fin del párrafo inminente. Y el universo entero de momentos que se me quedan encerrados. Y las sensaciones indecibles que se me agolpan en la memoria. Y lo muchísimo que me cuesta terminar este texto.

Por que siempre, lo más difícil de toda nuestra historia fue poner el punto final...

2 oct 2006

Cocina

Poco menos de un año después me le animo otra vez a la cocina. Más allá de las leyendas que circulan sobre mis (pocas) aptitudes culinarias, lo que me detenía hasta hoy eran los temores a los vagos recuerdos.
Entonces; en el umbral de esta otra cocina con una bolsa en cada mano y un nudo en la garganta doy el primer paso pensando que después de todo aquello, nada puede ser tan difícil.
Ni siquiera preparar lo que alguna vez fue el plato preferido.

Saco la tabla, agarro la cuchilla y noto lo liviano que parece todo ahora.
Primero los zapallitos, después las berenjenas, seguidos por el ají y la cebolla. Finalmente la zanahoria porque aprendí a dejar para lo último lo más difícil.

Mientras intento hacer lo mas parecido a un corte en juliana, Bronco moviendo la cola, espera cómo entonces que algo se caiga de la mesada para engullirlo sin que le importe en lo más mínimo que sea un grano de pimienta, un brote de soja o un lágrima.
Cómo entonces también el aceite de oliva salpicando en la sartén y el desorden de bolsas ocupando la mayor parte de la mesa.
Cómo entonces, mientras preparo una salsa con algo de tomates me trago una angustia que a diferencia de entonces ahora es más digerible.
Condimento con sal, pimienta y media lágrima esperando que sea, de una putísima vez, la última que se me cae.
Además le agrego el alivio de mis manos, la certeza de no querer más lo que no quiero y finalmente antes de volcar a olla, le tamizo una sonrisa y le canto de una canción.
A fuego lento se cocina entre el revuelto, el último vestigio de mi pena.
Afuera llueve y parece que adentro entre un abre latas y las cucharas sucias no se extraña tanto no extrañar.
Y justo cuando parece que flaquean mis fuerzas ante un deja vú de olor a salsa de soja mezclado con el olor de casa me emborracho con un sorbo de la resistencia casi añeja que se quedo en mis entrañas.
Sirvo en un plato igual de azul que los que tenía. Pero más profundo. Un vaso de coca light edulcorada con otra sonrisa.

En el fondo de la olla quedaron los rastros de algunos sueños quemados y pegado a las sobras de cebolla ennegrecida empiezo a dejar el miedo a cocinar y a transcurrir.

De postre planeo la cena de esta noche con amigos.

Esto sí que es comer sano.

25 sept 2006

Fragmentos




Desarmadamente armada...
Armame.

Orígen

De manos amigas, conciencia tranquila y esperanzas cansadas.De trabajo constante, respaldo incansable. Anticipo de anhelos.
Noches insomnes, madrugadas tempranas, esperas despierto.
Invierno, verano, mochila cargada, corazón tierno.

De amores eternos, hartazgos constantes, fuerza medida y gritos callados.
Palabras claras, certeras, a tiempo.

Tiene en los ojos el sueño gastado de verme de blanco y lleva en sus brazos las ansias de alzar a mi hijo.
Escribe carteles en mi almohada empapada. No me deja olvidar y se traga en angustia la culpa que le genera querer que yo sea lo que no soy.
A veces lo decepciono, a veces se arrepiente de lastimarme.
Es que aún no sabe que me ha salvado… tantas veces.

El cauce de mi río, mi árbol plantado, mi barrera, mi horizonte, mi país limítrofe.

Llora cada uno de mis llantos, me abraza y vuelve a llorar. Se calma, se desespera, se vuelve a calmar. Es que él no tiene talón de Aquiles pero tiene a mí.

Y cuánto sabe de mí sin preguntarme! Y cuánto reconozco de él en mis silencios!
Qué no daría él para llenar mis vacíos, para aplacar mis angustias y desenredar mis caminos.
Es que aún no sabe cuánto ha hecho por mí con su ejemplo.

Mis cosas no dichas, mis ojos cansados, mi ancestro, mi vida, mi nombre, mi sangre, mi historia, mi herencia, mi temor a perderlo.
Mi cimiento, mi raíz, mi patria, mi tierra, mi hogar, mi espacio, mi tiempo, mi exilio.

Primer abrazo, primera palabra, primer perfume, primeras flores.

Mi arraigo, mi vida, mi abrigo. Mi Papá.

15 sept 2006

De tal palo....

http://www.fecunditas.com.ar/procedim5.asp

Lo vengo pensando. Hace unos meses. Llegado el caso. Es mi opción más probable. En serio.
Fecha límite : los 35.
Al que no le gusta que no mire.

29 ago 2006

La intermitencia de las historias de andenes

Estaba en el 60. Muy tranquila. Acostumbrándome al sol para mí solita.
En el mp3 sonaba Contigo de Sabina.
Entonces lo ví. Sube al colectivo. Un poco despeinado. Igual que yo.
Miráme, miráme, miráme, miráme. Ups me miró.

Camina por el pasillo. Se para frente a mí asiento. Dice hola.
Me dispongo a contestar??.
El Sr. sentado a mi lado dice :- Hola tanto tiempo!
Entonces me enteré que es músico, soltero , que da clases particulares y que bajaba en Congreso para tomar el subte. Igual que yo.

Bajamos juntos del colectivo. Bajamos juntos por la escalera del subte.
- Pasa vos primero, dice. Tan grave la voz. Tan releído el libro que lleva en la mano.
- Gracias, digo.

Y de repente desaparece. Entre la gente. Y yo tan enamorada.
Bajo la escalera haciendo el duelo de la separación. Añorando sus ojos escondidos detrás de sus lentes finitos y esas manos tan de músico que da clases.

Entoces lo veo entrando al mismo vagón. Tan previsible. Tan poco casual. Tan prolijamente desprolijo.
- Hola de nuevo, dice.
- Hola, digo. Y hasta las orejas se me ponen rojas de verguenza.
Tan mi estilo. Tan mi tipo. Tan mis ojos preferidos. Tan lindas las manos. Su clavícula tan cómo a mí me gusta. Tan sentado frente a mí.

Mientra el fingía leer el libro y yo fingía no mirarlo nos cruzamos una galaxia de miradas. Y auque se que el escote ayuda, increiblemente EL no lo miró. Sólo los ojos.

Y así sin más llega Olleros.
- Bajás acá?, dice.
- Aja, digo.

Cómo si nada se abren las puertas. Cómo si no fueran las culpables de la imposibilidad de tantas historias. De la intermitencia de tantos amores. Tan fugaces.
Bajo y me quedo mirando cómo me mira por la ventana. Y el subte arranca.
Y me quedo parada en el andén mirando cómo se aleja el tren. Tan ajeno a las historias de andenes. Tan cómo en las películas.
El saludando por la ventana con su mano de músico.
Tan cómo a mí me gusta.